Domingo, 02 Junio 2019 00:00

La "ancha avenida del medio" entró en etapa de liquidación - Por Sergio Crivelli

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Desde que Cristina Kirchner anunció que sería candidata la polarización se aceleró. Los radicales apoyaron a Macri. Lavagna quedó solo y Massa comenzó a tomar envión para volver con los K

 

En sólo 15 días y con una movida inesperada, Cristina Kirchner obligó a fijar posición prácticamente a todos los dirigentes con aspiraciones electorales. Sólo dilató su definición Sergio Massa, pero todo indica que ya resolvió su futuro, aunque sus negociaciones con el kirchnerismo se mantenían intensas en las últimas horas. En la medida en que se puede negociar una rendición.

No le quedaron muchas opciones al tigrense, porque la idea que había impulsado desde que rompió con el macrismo, la de una imaginaria "ancha avenida del medio" para los que no quieren encolumnarse detrás el presidente o de su antecesora, fue derrumbada por la realidad.

La lucha por el poder es entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner y no admite terceras posiciones. Massa corría el riesgo de perder su menguante capital político si no elegía una trinchera. Su furiosa retórica antimacri de los últimos tiempos anticipó para dónde saltaría, aunque sus palabras no siempre reflejan lo que piensa. El discurso del ex jefe de gabinete de Cristina parece a veces escrito por Zelig.

En medio de estos reacomodamientos vertiginosos quedó muy débil además la candidatura de Roberto Lavagna, otra jugada improvisada por los que no tienen un candidato competitivo. Su única existencia fue mediática. Pero en las últimas horas el interés en el economista de políticos y medios se redujo. Los únicos que le atienden el teléfono son Margarita Stolbizer, algunos radicales marginales y los socialistas de Santa Fe.

Los creadores de Alternativa Federal, Schiaretti, Pichetto, Urtubey y Massa, se reunieron el martes para la prensa, pero no avanzaron en una definición electoral más allá de la promesa de unas PASO muy poco prometedoras. Sólo insistieron en que buscaban como su nombre lo indica, una alternativa. Pero el jueves Sergio Massa en Parque Norte reunió a la dirigencia que aún lo acompaña y quedó habilitado para negociar con el kirchnerismo la organización de un frente antimacri.

Confirmó así que buscaba sumarse al kirchnerismo. Con Cristina Kirchner de candidata, su chance electoral es nula. El peronismo anti-K tendrá sólo un papel testimonial y su función será la de restarle votos a la ex presidenta. En otras palabras, ser funcional al gobierno.

Las condiciones que CFK le impuso a Massa fueron, según trascendió, poco decorosas: el quinto lugar en la lista de diputados nacionales. Massa pidió una interna contra Alberto Fernández y cuatro de su sector en la lista de diputados de la provincia de Buenos Aires. El viernes por la tarde Alberto Fernández aceptó la interna porque Massa no tiene ninguna chance, pero le permite volver al redil K de una manera menos humillante.

Tan clara es la debilidad del massismo que el actual intendente de Tigre arregló por su lado con los "K".

Hasta último momento Massa intentó colar en la fórmula del kirchnerismo, pero Alberto Fernández salió a aclarar que la dupla con Cristina Kirchner era inamovible. Por añadidura CFK anunció la fórmula de gobernador y vice para la provincia de Buenos Aires y lo dejó sin margen para negociar un cargo acorde con sus pretensiones.

El pedido de interna pretendió disimular las condiciones de la rendición. Después de estos intercambios todos quedaron a la espera del anuncio oficial sobre la alianza entre el kirchnerismo y el massismo. Massa pretendería además conseguir algunas candidaturas para la legislatura de La Plata.

¿Qué obtendría a cambio la ex presidenta? Reducir en la medida de lo posible el drenaje de voto peronista. Massa no le suma, pero tenerlo de su lado tal vez le reste menos. A la fórmula liderada por Mauricio Macri no parece que le modifique demasiado el panorama. En la Casa Rosada confían en que una Alternativa Federal sin Massa pueda todavía restarle voto peronista a los Fernández.

El virulento lenguaje antimacri de Massa sirvió para profundizar la trinchera en que se están alineando las fuerzas políticas. Los radicales ya eligieron la suya y está en el campo macrista. El lunes reunieron su convención y a pesar de las expectativas en contrario el presidente logró más adhesión de la que había logrado en 2015 en Gualeguaychú.

El episodio mostró cómo los medios se habían hecho eco de dirigentes sin ningún peso. A los radicales les pasa con Macri, lo que a Massa con CFK: no tienen posibilidad de sustraerse a la dinámica de la confrontación.


Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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