Miércoles, 05 Junio 2019 00:00

El vice “impuro” que acompañará a Mauricio Macri - Por Eduardo van der Kooy

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

La intención de Marcos Peña sería suturar heridas con dirigentes valiosos para encarar la pelea electoral

 

Parece que, aunque con demora excesiva, Mauricio Macri y su miniequipo habrían empezado a convencerse de que sin señales de apertura política el escenario electoral se pondrá para ellos más hostil de lo que está. Tres cuestiones se suceden de manera casi simultánea: las primeras reuniones entre el Presidente y Marcos Peña con sus socios radicales, una derivación de la última Convención de la UCR; el guiño para que María Eugenia Vidal pueda recurrir a las listas colectoras a fin de fortalecer sus posibilidades de reelección; el debate discreto todavía en el poder sobre el compañero de fórmula que tendrá el ingeniero.

Las deliberaciones entre macristas y radicales prometen mucho. Porque la agenda incluye dos cuestiones, una de ellas crucial. Delinear el futuro funcionamiento de Cambiemos, como reclamó la UCR, sería una tarea de escaso sentido si antes no se atraviesa con éxito el desafío electoral. En dicho desafío, en cambio, podría influir su demanda para realizar la PASO y la manera en que termine de ser moldeada la fórmula presidencial. El apellido de Macri es número puesto. El candidato a vicepresidente constituye la pieza política que el oficialismo aún debe jugar. Para renovar expectativas en la sociedad y amortiguar el impacto de la sorpresa que provocó el binomio de los Fernández. En especial, la ubicación formal de Cristina por debajo de Alberto.

En las oficinas del miniequipo macrista se habría arribado, al menos, a una conclusión. No podrá repetirse la ecuación del 2015. No en demérito de Gabriela Michetti: el contexto político es ahora diametralmente opuesto a aquél. Podría representar un mensaje equívoco, en sentido inverso al que se busca. Es decir, plantear un gobierno amplio a partir del 2020. Acorde con las exigencias que va anticipando la crisis.

Si tal fuera la premisa rectora, puede inferirse que otros nombres que han estado en la superficie saldrían de allí. Uno es el de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. El otro el de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. A Vidal ni siquiera se la puede mencionar: jamás figuró seriamente para acompañar a Macri. El denominado Plan V consistió en colocarla, ante una emergencia, sólo en la carrera presidencial.

El macrismo habría comprendido la imposibilidad de nominar a un “macrista puro” al lado del Presidente. “Es momento de pensar en un impuro”, bromeó un funcionario que está al tanto de las conversaciones. La estación natural sería detenerse en el radicalismo. Aunque la oferta no ayuda demasiado. Alfredo Cornejo, titular partidario y gobernador de Mendoza, asumió desde hace tiempo el papel de contenedor público de Macri. Su hipotética postulación tampoco, tal vez, cubriría las necesidades del momento: apertura, expectativas y un caudal adicional de votos.

Las exigencias no serían sencillas de ubicar en ninguna vidriera política. Varios encuestadores sostienen que podría existir una excepción: Martín Lousteau. El ex ministro de Economía de Cristina y ex embajador en Washington de Macri. Cumpliría, por otro lado, con la condición de “impuro” que rastrea el laboratorio macrista. Pero no representaría un mensaje de conciliación hacia el universo radical. Es un dirigente excesivamente inorgánico para el paladar de la legión que idolatra a Hipólito Yrigoyen y Raúl Alfonsín. El macrismo percibe un sentimiento similar.

Los ojos oficiales que se posaron sobre el territorio de Alternativa Federal casi lo habrían hecho como una diversión. Si alguno supuso otra cosa, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, se ocupó de matar la ilusión. Desechó la chance de integrar la fórmula de Cambiemos. Ratificó la continuidad de ese espacio con la realización de las PASO que sostienen, además, Juan Carlos Schiaretti, el mandatario de Córdoba, y el senador Miguel Pichetto. Sergio Massa continúa en el misterio.

La oportunidad de ensamblar a Cambiemos con un sector del PJ pasó de largo en 2017. Cuando el macrismo supuso que la reelección era un sendero desmalezado. Alternativa Federal asoma tironeada desde muchos flancos. Está la permanencia de Roberto Lavagna, con Consenso 19, que debilita su músculo. Está la presión del kirchnerismo para alzarse finalmente con Massa. Nadie se atrevería, con ese paisaje a la vista, a dar un salto para tomarle repentinamente el brazo a Macri.

Quizás el macrismo haya comenzado a cavilar la conveniencia de reclutar al acompañante “impuro” dentro de su propia geografía. De no encontrarlo, debería abocarse a la búsqueda, a lo mejor, fuera de los límites de la política clásica. Tampoco allí la oferta resulta demasiado atrayente. Peña almorzó ayer con Emilio Monzó. Entre ellos perdura una historia ríspida, que se remonta a los tiempos del gobierno de la Ciudad. La información divulgada señaló que el titular de la Cámara de Diputados acordó con el jefe de Gabinete permanecer en su cargo hasta el final del mandato.

Si existió tal acuerdo sonó algo extraño. Nunca, que se sepa, Monzó ni pensó ni dijo lo contrario. Más que eso: sostuvo que después de diciembre, de permanecer Macri en el poder, podría tener un destino diplomático. La embajada argentina en Madrid. La intención del jefe de Gabinete sería por el momento otra. Suturar heridas con dirigentes valiosos para encarar la pelea electoral. Tenerlos a todos adentro. Activos. Aún a los “impuros”.

Monzó posee vínculos que no disimula con el peronismo federal. Se aceitaron durante los años de Cambiemos en minoría en Diputados y el Senado. El diputado proviene del PJ. Colaboró mucho con Rogelio Frigerio en el entramado con mandatarios peronistas que ayudaron a la gobernabilidad. Al ministro del Interior también podría caberle la categoría de “impuro”. Serían los que suelen tener una perspectiva distinta. Por ejemplo: el PRO sufrió una paliza el domingo pasado en Misiones a manos de Oscar Herrera Ahuad, del Frente Renovador de la Concordia. El actual mandatario, Hugo Passalacqua, pertenece a la misma organización. Los diputados y senadores misioneros tuvieron un protagónico papel muchas veces que el Gobierno nacional requirió sus respaldos.

¿Significaría todo eso que Monzó y Frigerio podrían sumarse al armado de la fórmula presidencial? Recién es el amanecer, aunque falten 18 días para el cierre de las candidaturas. ¿Cómo haría el titular de Diputados para regresar a una comarca de la cual se estaba yendo? La respuesta estaría en la vereda de enfrente: Alberto Fernández cuestionó ocho años a Cristina y ahora la tiene de candidata a vicepresidenta. Otro argumento podría resultar difícil de refutar: aquellos dirigentes, quizás antes que parvas de votos, redondearían acabadamente la idea de un proyecto abierto al peronismo, incluso, si Macri prosigue a partir del 2020.

Las urgencias electorales no reparan en desprolijidades. Para que Vidal pueda instrumentar las colectoras en Buenos Aires harían falta dos cosas: que la Justicia, por un pedido que presentó el peronismo, invalide el decreto de Macri que prohibió el procedimiento. O que el propio Presidente, con otro decreto, tumbe el anterior. La gobernadora cree que la iniciativa para que otras fuerzas confluyan con distintas boletas en su reelección, está sobre todo en la voluntad de Massa.

Vidal viajará en las próximas horas a Bogotá para entrevistarse con el presidente colombiano, Iván Duque, y el titular del organismo de lucha contra el narcotráfico. La acompañará el ministro provincial, Cristian Ritondo. Regresarán el lunes.

Desde ese día quedarán apenas 72 horas para la inscripción de las alianzas. Transcurre casi tiempo de descuento.


Eduardo van der Kooy

Visto 454 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…