Viernes, 07 Junio 2019 00:00

Candidatos al borde de un ataque de nervios - Por Fernando Laborda

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Pocas veces en la historia electoral argentina un candidato presidencial que perdió tanta intención de voto se ha cotizado tanto.

 

Sergio Massa ha logrado confundir a todos con sus zigzagueos permanentes, que lo han dejado en la percepción de buena parte de los observadores políticos como alguien dispuesto a venderse al mejor postor. No se recuerdan antecedentes de líderes que, de cara a una elección nacional y a escasos días del cierre de la presentación de alianzas electorales, tengan casi iguales chances de negociar su participación en tres espacios políticos bien diferenciados.

La incertidumbre que el propio Massa ha generado en torno de su propio futuro se trasladó en los últimos días a su intención de voto. La encuesta de Synopsis, concluida el 4 de junio entre 2254 ciudadanos en el ámbito nacional, muestra una consolidación de la polarización frente a una hipotética elección primaria (PASO) y le otorga a Massa el 4,8% de los votos. El mismo relevamiento le asigna el 39,1% a la fórmula Alberto Fernández - Cristina Kirchner; el 33,6% a Mauricio Macri; el 7% a Roberto Lavagna; el 3,3% a Juan Manuel Urtubey y el 3,2% a José Luis Espert. El nivel de indecisos alcanza el 6,5 por ciento.

Pese a que Massa, al igual que los postulantes de la Alternativa Federal, viene perdiendo fuerza en el electorado, su pase sigue cotizándose alto. Lo dio a entender el propio Alberto Fernández, quien, en la víspera, ni bien dejó el Sanatorio Otamendi tras su internación, volvió a elogiar a su sucesor en la Jefatura de Gabinete del gobierno de Cristina Kirchner y reiteró que lo quiere en su eventual presidencia: "Me lo imagino a Sergio activo. Es un ser muy valioso. Quiero sumarlo, quiero que en el futuro sea parte de los que gobernamos la Argentina".

Aunque Fernández fue cauto, al expresar que habría un 50 por ciento de probabilidades de que Massa se integre al espacio que lidera Cristina Kirchner, en los intendentes, legisladores y concejales massistas de la provincia de Buenos Aires prevalece un sentimiento mayoritario de que deben integrarse al kirchnerismo. Y esa es una presión muy fuerte para Massa, quien tiene una buena excusa para desentenderse de su original compromiso con Juan Schiaretti, Miguel Ángel Pichetto y Urtubey en la Alternativa Federal: la gran mayoría de los gobernadores peronistas que, en su momento, amagaron con apoyar esta coalición se han mudado a las filas kirchneristas. La ancha avenida del medio con la que algunos soñaban parece haberse transformado en poco tiempo en una callecita angosta y solitaria.

La razón por la que, midiendo tan poco en las encuestas, Massa sigue siendo tentado por Fernández es que todo suma en una elección que se presagia reñida. El kirchnerismo se imagina a sí mismo cerca de llegar al 45% y ganar en la primera vuelta con el concurso del massismo. Y advierte que sus probabilidades de vencer en un ballottage decrecen: la citada encuesta de Synopsis, le otorga a Fernández una intención de voto del 46,5% y Macri una del 46,1% en una eventual segunda vuelta. De acuerdo con la proyección del 7,4% de los indecisos que efectúa la consultora, Macri pasaría a ganar por 50,7% contra 49,3% de Fernández. En cualquier caso, hay que hablar de un empate técnico, que explica tanto nerviosismo, aun cuando falten más de cuatro meses para los comicios generales, período que en la Argentina constituye una eternidad.

Los nervios también están ganándoles la partida a no pocos dirigentes bonaerenses de Cambiemos. El motivo es que observan que las encuestas presidenciales le dan en el mayor distrito del país una ventaja a Cristina Kirchner sobre Macri superior a los siete puntos y que, en una elección simultánea, el corte de boleta debería ser mucho mayor al habitual para que María Eugenia Vidal se imponga a Axel Kicillof en la lucha por la gobernación. Todos suponen que la elección presidencial arrastrará a la provincial y la desesperación es mayor aún en algunos intendentes de la coalición oficialista que temen no ser reelegidos por culpa de Macri.

Solo esa desesperación explica que, desde el oficialismo se haya buscado una salida en las llamadas "colectoras" que un propio decreto de Macri había prohibido. Y explica también que se haya lanzado la hipótesis de que Massa podría ser candidato presidencial apoyando la reelección de María Eugenia Vidal, aunque su resultado haya sido una contundente desmentida del dirigente de Tigre y una muestra de debilidad de Cambiemos.

Fernando Laborda

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