Lunes, 10 Junio 2019 00:00

Lagarde, Bolsonaro y Bergoglio también se sumaron a la campaña - Por Sergio Crivelli

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La jefa del FMI y el presidente del Brasil apoyaron a Mauricio Macri. CFK convirtió un video del Papa en un spot de campaña. Massa hizo su penúltima pirueta para volver al kirchnerismo.

 

La campaña electoral siguió quemando etapas y definiciones aceleradamente. Además de la danza de candidaturas y alianzas hubo pronunciamientos a favor de Mauricio Macri y de Cristina Kirchner de actores internacionales.

La directora del FMI, Christine Lagarde, y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dejaron en claro que esperan una Argentina conducida por el actual presidente los próximos cuatro años. Lagarde asumió parte de la responsabilidad de la crisis del dólar que puso a Macri al borde de la derrota. De manera pública admitió que el Fondo había `subestimado' la crisis y no le había permitido al gobierno intervenir en el mercado con los dólares que le presta, lo que disparó la corrida.

De paso habló de la mala situación heredada por Macri. Es obvio que no quiere tener que negociar con Cristina Kirchner a partir de diciembre.

Bolsonaro fue más directo: pidió a los argentinos que voten con la razón y no con el corazón. El tampoco quiere vérselas con un interlocutor tan complicado como los K. Ya padece la "experiencia Maduro" frontera de por medio. Brasil es el más importante socio económico de la Argentina.

Pero Cristina Kirchner no quedó huérfana de apoyos externos. Subió a las redes al papa Bergoglio denunciando una supuesta conspiración judicial con fines de "persecución política de opositores". La ex presidenta lo hizo el mismo día en que fue procesada penalmente por más de un millar de hechos de corrupción. Por los mismos delitos fueron procesados también un centenar de empresarios, lo que explica por qué el "establishment" promovió incansablemente a través de los medios el reemplazo de Macri en la candidatura presidencial. No pocos de los procesados son financistas de campañas. En resumen, no sólo hay sindicalistas y políticos corruptos. Si el cambio de Cambiemos se mide en esos términos, fue brutal.

El aporte de Su Santidad fue música para los oídos de la ex presidenta. Bergoglio dijo esas palabras frente a jueces de América latina y tampoco se privó de fotografiarse con Raúl Zaffaroni. Antes de que expusiera el Papa lo había hecho Zaffaroni afirmando: `Cada sentencia es un acto político. El derecho es lucha y tenemos que ser partisanos y políticos'. Anticipos de la tormenta que está comenzando a formarse en el horizonte del Poder Judicial.

En el plano doméstico, entretanto, la campaña siguió acumulando novedades. Comenzaron a aparecer encuestas que dan ganador a Macri, fenómeno que se atribuye a una suma de circunstancias: el freno al dólar, el aumento del consumo a fuerza de créditos subsidiados y la seguidilla de inauguraciones de importantes obras de infraestructura.

En este último aspecto los sondeos registraron el fuerte impacto del gesto del presidente durante la inauguración del Paseo del Bajo en el que golpeó el pavimento y aseguró: "Esto es real, no relato". Un intento de diferenciarse del kirchnerismo, apelando a algo más que palabras. En esa materia el contraste es elocuente. Mientras los funcionarios del anterior gobierno son procesados por obras que fueron pagadas, pero no hechas, los del gobierno actual inauguran obras que no sólo fueron terminadas, sino que costaron 40% menos.

Otro factor que contribuyó a la mejoría de la situación del gobierno es la ayuda involuntaria que le presta la oposición. La polarización hizo estallar la tercera vía, llamada peronismo federal o alternativo. El cordobés Juan Schiaretti abandonó el escenario, Roberto Lavagna abandonó a los peronistas anti K y Sergio Massa anunció ayer que será opositor, al tiempo que negocia posiciones de poder con el kirchnerismo.

Convocó por las redes a oponerse a Macri, a pesar de que hasta unos días antes había barajado la posibilidad de armar una colectora con María Eugenia Vidal. La vuelta de Massa al kirchnerismo había sido anunciada en este espacio meses atrás. No tenía otro camino. Su único enclave de poder es la provincia de Buenos Aires y allí manda la ex presidenta. No se sabe cuántos votos podrá sumarle Massa.

Tampoco se sabe si con esa nueva cabriola no terminó de rifar el reducido capital electoral que le quedaba.

Lo que se sabe, en cambio, es que la confrontación será entre dos candidatos. Uno, presentado como la vuelta al pasado; el otro, insistiendo con el proceso iniciado en 2015. Ese es el escenario que favorece al gobierno y con el que colabora una oposición que no pudo renovarse.

 

Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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