Martes, 11 Junio 2019 00:00

Polarización o atomización - Por Agustín Bottinelli

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Mientras Sergio Massa termina de poner en orden su acuerdo con el kirchnerismo, en las filas del Frente Renovador (FR) muchos se muestran asombrados con la decisión de su líder e incluso hasta llegan a cuestionarlo.

 

"No me creo que Sergio al final se quedó del lado de los corruptos", aseguraba un joven militante que había creído aquellos que el jefe de su partido sostuvo con rotundidad hasta hace solo algunos días: "Cristina es el pasado, es la corrupción no podemos estar ni con ellos ni con este gobierno que condujo el país a espaldas del pueblo".

En verdad el militante del FR tenía nueva parte de razón, pocos comprenden que Massa esté terminando una alianza con quienes fueron sus detractores y a quienes él repudió con fuerza por sus gobiernos corruptos y su manera de hacer política. Esta jugada lo coloca de ser candidato a presidente por Alternativa Federal en caso de llegar a una segunda vuelta a ser un secretario de Máximo Kirchner con escaño propio y aparecer como el Presidente de la Cámara de Diputados, con el hijo de Cristina Fernández como segundo. Algo tan poco creíble como que Alberto Fernández será el presidente. Aunque aún el acuerdo entre Máximo, Wado de Pedro y Massa se siga debatiendo, está claro que el tigrense ya no tiene marcha atrás. Massa insiste en ir a unas PASO por la candidatura a presidente con Alberto Fernández dentro de Unidad Ciudadana, un tema que irrita a CFK que no admite que esto suceda de ninguna manera aunque el propio Alberto dijo que él no tiene objeciones.

Dentro de La Cámpora no están muy contentos con la cantidad de exigencias con las que llegó Massa a la mesa de negociaciones. Máximo y De Pedro saben que no pueden estirar mucho la cuerda porque en estos momentos necesitan que los militantes estén más convencidos que nunca. Por otro lado, en el Instituto Patria se asegura que "Necesitamos a Sergio si queremos ganarle a Macri".

DOCUMENTO DE MASSA

En su documento dado a conocer el sábado pasado Massa incluyó dos temas por donde el kirchnerismo no pasará aún a costo de romper el principio de acuerdo. El primero es que el titular del FR exige que se promueva la transparencia y la libertad de prensa y la "renuncia sin ambigüedades a cualquier tipo de discriminación a medios o grupos de comunicación", es decir que haya sí o sí un reparto equitativo de la pauta publicitaria. De esto los Kirchner no quieren ni oír hablar, ellos necesitan controlar a los medios y tener abierta la grieta ayudando a los que trabajan para ellos.

La segunda de las exigencias de Massa es un tema para el que el kirchnerismo ya tiene armada su estrategia en caso de llegar al poder. El propio candidato a presidente de Unidad Ciudadana ya dijo públicamente que si gana revisará todas las causas por delitos de corrupción que tienen algunos jueces de Comodoro Py y dio hasta sus nombres. En los discursos de campaña, desde candidatos a intendentes a futuros ministeriales todos aseguran que lo primero que deben hacer es liberar a los "presos políticos injustamente encarcelados", es decir dejar libres a los acusados de corrupción y cerrar las causas, incluidas claro está las de la familia Kirchner.

En su pedido Sergio exige que el nuevo gobierno deba comprometerse a seguir combatiendo cualquier indicio de corrupción de los últimos gobiernos y negarse a realizar cualquier intento de manipulación judicial que busque la impunidad. Ligado a esto pide que no se promueva ninguna acción de hostigamiento político al resto de fuerzas políticas. Demasiadas exigencias democráticas para una fuerza política que no renunciará a seguir gobernando como lo hizo en sus últimos dos mandatos presidenciales. Hasta ayer, las negociaciones estaban casi en un punto muerto mientras los equipos de ambas fuerzas seguían buscando opiniones entre los referentes. Si finalmente Massa cediera y se incorporara a un posible gobierno populista del que se fue en su momento muy preocupado, Macri recibiría la peor noticia para su estrategia de campaña.

¿QUIENES PODRAN AYUDARNOS?

La frase que podría haber sido inspirada por el mismísimo Chapulín Colorado, se la hacen dentro de Cambiemos que buscan alianzas fructíferas que sumen votos para su candidato, Mauricio Macri y puedan reforzar a María Eugenia Vidal en la Provincia que deberá enfrentar la fórmula impuesta por CFK, Kicillof-Magario. Cambiemos busca al compañero de fórmula de Mauricio y parece que la tarea no es fácil. La lista de candidatos se agranda lo que aumenta la indecisión.

Por ahora Macri cuenta con la adhesión del establishment que no quiere arriesgarse con un nuevo gobierno kirchnerista, aunque ya exigieron que quieren un borrador del plan económico para el segundo mandato de Cambiemos. Esta ayuda no genera votos, pero sí confianza en los mercados externos.

En los próximos días, la campaña de Cambiemos incluirá remarcar la debilidad de conducir un país con un sistema de doble comando, en referencia a la dupla Fernández-Fernández. En el gobierno ya tienen muy claro que las causas contra la ex presidente por corrupción no avanzarán demasiado en los próximos meses, salvo alguna elevación a juicio o algún otro pedido de detención a CFK que ya se sabe son trámites inútiles. O sea que tampoco contarán para la campaña con la ayuda de la Justicia, que prefiere mantenerse expectante, quizás con la excepción del juez Claudio Bonadio.

LAS PEORES CONSEJERAS

Se acaban los tiempos y en estos casos las urgencias son las peores consejeras. Aún falta saber qué harán Urtubey, Pichetto y Stolbizer, si formarán una tercera vía o seguirán el camino de su ex socio, Sergio Massa pero con el otro lado de la grieta, es decir, apoyando a Cambiemos. El caso de Roberto Lavagna, que escucha a todos, pero hace lo que quiere, es de suponer que irá con su proyecto en solitario o se bajará como opción después de las PASO. Las encuestas dicen que no es, por ahora, una fuerza capaz de mover el amperímetro de los votos. Van quedando dos alternativas electorales, la polarización Cambiemos vs. Unidad Ciudadana cada uno con las alianzas que consiga o una atomización que incluya varios partidos o coaliciones de menor peso pero al dividirse debilitan inexorablemente a los dos grandes partidos. El panorama no habla de la seriedad de nuestro sistema electoral que habrá que modificar de manera urgente.

Agustín Bottinelli

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