Miércoles, 26 Junio 2019 00:00

Paraísos artificiales - Por Sergio Crivelli

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Cristina Kirchner asoma como ganadora en todas las encuestas. Los votantes que prometen su apoyo a CFK están descontentos con la situación económica. Creen o simulan creer que durante la "década ganada' estaban mejor del mismo modo que la fórmula Perón-Perón en 1973 aseguraba el regreso al paraíso perdido.

 

La mayoría de las encuestas dan como ganadora de las presidenciales a Cristina Kirchner. Son escasas y no muy creíbles las que dicen lo contrario. Por otra parte, las últimas votaciones en las provincias mostraron un prevaleciente rechazo al Gobierno y un afianzamiento de los peronismos distritales. En suma, los pronósticos de triunfo de CFK se deben menos a mérito de la ex presidenta que al desgaste de su sucesor.

Los millones que quieren volver a los doce años de kirchnerismo están descontentos con la situación económica. Por eso no les hacen mella las advertencias sobre los antecedentes autoritarios de la ex presidenta, ni la grosera manipulación de la Justicia que sus voceros prometen, ni la flagrante corrupción de la que hay pruebas abrumadoras. Mucho menos la defensa de la libertad de expresión o del régimen republicano. La democracia y los políticos están cada vez más desprestigiados para un amplio sector social.

A los votantes que prometen su apoyo a Cristina Fernández les resbalan las cadenas nacionales. Creen o simulan creer que durante la `década ganada' estaban mejor. No lo creían, sin embargo, hace menos de dos años cuando Esteban Bullrich le ganó a la ex presidenta en su principal bastión electoral.

¿Qué pasaba entonces y qué pasó después? Que el Gobierno había mantenido fuera de toda racionalidad económica el gasto público heredado y se había endeudado para cubrirlo. A ese populismo apenas encubierto se lo llamaba `gradualismo'. Pero bastó que la situación financiera externa se volviese adversa para que volara por los aires esa frágil arquitectura y el dólar escapase de control.

LO INEVITABLE

Después de algunas dudas el Presidente se resignó a lo inevitable: poner fin a la etapa populista, devaluar al estilo peronista (brutalmente) y comenzar el ajuste. Este abrupto retorno a la realidad resucitó a Cristina Kirchner. Una Cristina Kirchner que aprendió al menos en parte la lección de las derrotas de 2013, 2015 y 2017 y se corrió de la primera línea de fuego.

Esto, sin embargo, no afecta el poder de CFK, que reside en la ilusión de sus millones de votantes de que se puede seguir sosteniendo indefinidamente el déficit fiscal, una inflación del 25% anual, planes para todos y todas, empleo público desbordado, fútbol gratis, destrucción de la infraestructura y más del 30% de pobreza. En 2015 estaba quedando a la vista que la situación se deterioraba aceleradamente y que el futuro era venezolano. Por eso ganó Macri. Cuatro años después hubo progresos en algunos terrenos, en infraestructura, por ejemplo, pero el bolsillo de la mayoría está mal. Más inflación, menos salario, tarifas realistas, etcétera. Hay también una recuperación económica incipiente, pero lenta.

MATRIZ POPULISTA

Si la mayoría cree que el camino para la recuperación es ese, Cristina Kirchner se hundirá en el pasado. Si, por el contrario, la resucita, la matriz populista demostrará que está asentada en una realidad social inmodificable. Esa es la cuestión. Bastante similar, salvando las correspondientes distancias, a la de 1973 cuando el 60% de los votantes creyó encontrar en la fórmula Perón-Perón el boleto de vuelta al paraíso perdido, pero fue a parar al infierno.

Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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