Lunes, 01 Julio 2019 00:00

Macri profundiza la apertura al mundo y la oposición corcovea - Por Mariano Spezzapria

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El acuerdo Mercosur-Unión Europea sella el rumbo que adoptó el Presidente desde el comienzo de su gestión. Alberto Fernández y Lavagna piden revisar el programa financiero del FMI

 

El sello de la presidencia de Mauricio Macri es la reinserción en el mundo. Lo acaba de cristalizar el acuerdo estratégico entre el Mercosur y la Unión Europea, el tratado más importante que firma la Argentina desde la propia creación del bloque regional con Brasil, Paraguay y Uruguay treinta años atrás. El camino que señala la administración de Cambiemos es la apertura de la economía, en contraposición al imperio del mercado interno que se profundizó durante el kirchnerismo.

Como ya se comprobó con la cumbre del G20 que sesionó a fines del año pasado en Buenos Aires, los avances diplomáticos son la mejor carta de presentación de la gestión macrista ante la sociedad. Sobre todo, cuando está por comenzar oficialmente la campaña electoral nacional. Pero el carácter intrínseco del sistema de relaciones comerciales y financieras a escala global hace que la principal fortaleza de Macri pueda convertirse en debilidad extrema en cuestión de días, en el caso de un remezón de la moneda americana.

El acuerdo con la Unión Europea, por otra parte, obligará a mantener una cotización alta de la moneda americana como motor para la competitividad de los productos argentinos exportables.

En los últimos días hubo una alerta cuando los candidatos opositores Alberto Fernández y Roberto Lavagna advirtieron, en sendas reuniones con la misión del Fondo Monetario Internacional, que el programa financiero vigente tendrá que ser reformulado en caso de que alguno de ellos llegue al poder. Para dejarlo claro: la oposición no avala el acuerdo que firmó Macri con el FMI.

El Gobierno reaccionó con rapidez de reflejos: la misma noche del jueves, antes de la apertura de los mercados a la mañana siguiente, distribuyó la foto de la reunión de Macri con la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, en el marco de la cumbre del G20 en Osaka, Japón. La imagen funcionó como un antídoto contra lo que los técnicos del Fondo habían recibido en Buenos Aires: señales negativas de la dirigencia política. El mercado entendió y asimiló el mensaje.

Macri, que pocas horas después recibiría un emocionado llamado del canciller Jorge Faurie desde Bruselas –donde se terminó de negociar el acuerdo UE-Mercosur-, quedó así nuevamente como el garante del pacto con el FMI, ante los ojos de Lagarde y también del mercado financiero. El beneficio es mutuo: gracias a los dólares que envía el organismo desde Washington, la cotización de la divisa norteamericana se planchó en las últimas ocho semanas; incluso se desinfló.

EQUILIBRIO ENTRE POTENCIAS

El apoyo que Macri recibió del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue decisivo para que el Fondo destinara nada menos que 57.000 millones de dólares a la Argentina, de los cuales ya se desembolsaron 39.000 millones. Por eso el Gobierno debe hacer equilibrio cuando se trata de negociar con China, la otra potencia mundial. Macri envió a Marcos Peña como su representante personal a Beijing, donde se manifestó el interés por construir la central nuclear Atucha III.

En simultáneo, el ministro de Defensa, Oscar Ahuad, recibía a funcionaros del Comando Sur de los Estados Unidos y quedaba en claro que la administración Trump quiere armar una mesa conjunta de combate al terrorismo y el narcotráfico, cuyo enclave sitúa en la Triple Frontera. Pero también sobrevuela el drama de Venezuela y la necesidad norteamericana de aumentar su presencia en la región, como una manera fáctica de contrarrestar la influencia de Rusia y sobre todo de China.

En ese contexto, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea tiende a liberar tensiones porque estos bloques no participan directamente de la guerra comercial y geopolítica que libran Estados Unidos y China. Para el Mercosur, además, el entendimiento –que aún es político y le falta mucho por transitar en materia económica e institucional- significa una revitalización en momentos en que más de un especialista le estaba extendiendo un certificado de defunción.

En el trasfondo del acuerdo está la reforma laboral. Desde la óptica del Gobierno y de los sectores industriales, comerciales y de las pymes, los cambios que son necesarios en esa materia ayudarían a la industria a adaptarse a los nuevos escenarios de la competencia mundial, como el que propone el acuerdo con la Unión Europea. Pero se trata de un tema “tabú” en la Argentina, donde el peso de los sindicatos sigue siendo fuerte y tiene especial predicamento en el peronismo. Ayer mismo quedó claro en un plenario del gremio SMATA.

LA ESTRATEGIA OPOSITORA

En ese cónclave sindical que se desarrolló en Tortuguitas, al noroeste del Conurbano, Alberto Fernández dijo que llegado el caso, revisará “los acuerdos que Macri anda firmando por el mundo”.

El precandidato presidencial del Frente de Todos tendrá durante la campaña el rol de ejercer una suerte de gobierno en las sombras. Por eso se reunió con el FMI sin la presencia de Cristina Kirchner cuya campaña proselitista se centrará en refrescar el discurso de la épica.

El reparto de los roles para la campaña de la principal alianza opositora se hizo durante una cena reciente en la casa del intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, a la que asistieron Alberto, Cristina y Sergio Massa, el jefe del Frente Renovador. También fueron de la partida Axel Kicillof y Verónica Magario, la fórmula bonaerense del FdT, y el intendente lomense Martín Insaurralde. Desde que sellaron la alianza, Cristina y Massa todavía no posaron para la foto conjunta.

La falta de imágenes se debería a una razón de estrategia electoral: si Massa se convirtiera en un kirchnerista más, de los que hacen fila para sacarse una foto con la ex presidenta, perdería sentido que lo hayan convocado a la alianza opositora para que aporte una mirada distinta y también un electorado que nunca fue kirchnerista, sobre todo en la Provincia. Por eso mismo, Massa aparecerá más junto a Alberto que a Cristina, quien sigue de gira con su libro, como ayer en Chaco.

En la vereda de enfrente, también salió de gira por el interior del país Miguel Pichetto, el compañero de fórmula de Macri, con la difícil misión de sumar voluntades peronistas al proyecto de Juntos por el Cambio. El senador rionegrino estuvo en La Rioja, donde recibió el apoyo del ex presidente Carlos Menem pero terminó haciendo campaña para el radicalismo, que es fuerte en la provincia norteña. Este mismo domingo aterrizará en Salta junto al ministro Rogelio Frigerio.

La dirigencia política, tanto oficialista como opositora, ya hace este tipo de proyecciones. Pero lo que viene ahora, en el calendario inminente, es el desafío que plantean las PASO. Dentro de 40 días, la primera palabra la tendrán los votantes.

Mariano Spezzapria
Twitter:@mnspezzapria

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