Miércoles, 07 Agosto 2019 00:00

Paseo por la cornisa - Por Sergio Crivelli

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Con frecuencia se ha dicho que las PASO representan un gasto inútil porque no son usadas en los hechos para dirimir las candidaturas más importantes de los partidos o alianzas.

 

Pero en el presente caso no resultaron lo único superfluo: las campañas tampoco aportaron demasiado, ya que no modificaron las expectativas preexistentes. Las encuestas prevén una fuerte polarización y un ajustado triunfo opositor. En las últimas semanas las chances del oficialismo crecieron.

En ese marco el mensaje de los candidatos tuvo un impacto menor por dos razones. La primera, su vaguedad. Mauricio Macri pidió a los electores no volver al pasado. Alberto Fernández prometió `encender' la economía y `cuidar' a los pobres. También dijo que había que devaluar y aumentar las jubilaciones, objetivos claramente contradictorios.

A la rusticidad de las propuestas hay que añadir un segundo factor que conspira contra su efectividad: a los políticos no les cree nadie. A Macri, porque prometió luchar contra la pobreza y la dejó como estaba o peor. A Alberto Fernández, porque dice una cosa y después la contraria sin que se le mueva un pelo. Sus villanos pasan a ser héroes a una velocidad asombrosa. Por ejemplo, Axel Kicillof.

Hubo, no obstante, algunos cambios entre 2015 y 2019. Hay ex ministros y empresarios presos, la ex presidenta zafó porque tiene fueros, la gestión pública es más transparente y hubo progresos en desarrollo energético, transporte y obra pública. Pero lo realidad social no cambió. En la elección del domingo se enfrentarán como ocurrió en 2015 dos sectores que tienen diferencias abismales en materia de prácticas políticas, adhesión a la ley y a las prácticas más elementales de convivencia. Dos Argentinas.

PRACTICAS AUTORITARIAS

A una no la hacen retroceder las prácticas autoritarias, naturalizó la corrupción y considera que quienes no se someten al poder de turno son la antipatria, traidores y entreguistas enemigos del pueblo. En ese sentido hay un déficit de civilización política que vuelve cada elección un paseo por la cornisa.

Es interesante observar que ese déficit de civilización intenta ser compensado por el candidato peronista con el apoyo de voceros de `la cultura': celebridades de la TV local, locutores, roqueros, etcétera, que aseguran que la patria está `en peligro'. Innecesario señalar que muchos de ellos obtuvieron beneficios concretos del gobierno anterior. Vienen a reemplazar a los `intelectuales' de Carta Abierta que resultaban involuntariamente cómicos con su jerga pretenciosa e ininteligible. Pero ¿cuál es la autoridad social de estos `intelectuales'?.

A esta incógnita pareció apuntar Macri días atrás cuando pidió a sus votantes que dijeran públicamente que lo apoyan. `No se necesitan argumentos, no es necesario dar explicaciones', alegó el presidente. `Es tu autoridad, tu confianza, tu credibilidad la que tus relaciones valoran para acompañarte en tu decisión'. En pocas palabras una invitación a que los ciudadanos comunes asuman protagonismo y compitan por un lugar en el escenario que ocupan los figurantes de siempre. Un duelo de credibilidad que no es difícil saber quién ganará.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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