Lunes, 19 Agosto 2019 00:00

Fin del interludio macrista y comienzo de la incertidumbre K - Por Sergio Crivelli

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Tres efectos del 47%: renuncia de Dujovne, corrida cambiaria y fortalecimiento de AF, que permitió romper el techo de cristal de CFK. Resta saber cómo siguen la interna kirchnerista y el dólar.

 

El proyecto político de Mauricio Macri sufrió un desastre tan lapidario como imprevisto el pasado domingo. La derrota por el 47% de los votos en las PASO lo dejó con una chance sólo teórica para las presidenciales de octubre.

El voto castigo de las clases baja y media baja estuvo ligado a una economía sin horizonte con caída del consumo y recesión que parecen irremontables. La única excepción al retorno peronista fue la Ciudad de Buenos Aires, "zona liberada" desde que los jefes de gobierno son elegidos por el voto popular.

Los votantes demostraron el domingo que el peronismo nunca se va. Se adormece después de algunos desempeños excesivos, pero regresa apenas se le presenta la menor oportunidad, característica que ninguna otra fuerza política tiene. El interludio macrista duró cuatro años o casi.

La consecuencia inmediata del triunfo de los Fernández fue en primer lugar la perplejidad, tanto entre el oficialismo como en la oposición. Las encuestas fallaron una vez más por escándalo, pero esta vez con un agravante: un sondeo distribuido entre los bancos el viernes anterior que vaticinaba una buena performance del macrismo provocó una ruinosa euforia de los mercados.

La dura vuelta a la realidad del lunes disparó una corrida cambiaria combinada con una remarcación inmediata de productos básicos. La discusión de si la responsabilidad de ese desastre del 25% para los bolsillos de todo el mundo debe serle atribuida o los Fernández es banal. Alberto había pedido un dólar de 57 pesos pocos días antes y sus deseos se vieron cumplidos con creces.

Clara demostración de que la expectativa de poder está de su lado y que Macri será un administrador con menguante capacidad de decisión hasta el 10 de diciembre.

Con la tierra prometida a la vista el candidato opositor moderó rápidamente su discurso. Hasta habló por teléfono con Macri cuando la tierra todavía temblaba por el sacudón de los mercados. A lo que se sumó otra señal de prudencia del peronismo: todos los demás voceros se callaron, en particular la ex presidenta. La única excepción fue Felipe Solá que pidió el desdoblamiento del mercado cambiario. Después de semejante boutade guardó silencio.

La reacción inicial del peronismo de no echar nafta al fuego como en 1989 y 2001 tiene varias razones. Una es que todavía no ganó las generales, otra, que una salida de Macri quemando reservas les dejaría un ajuste homérico por hacer en los primeros meses de gestión y otra, no menos importante, que le falta un proceso de reordenamiento interno.

El 47% elevó a Alberto Fernández muy por encima de la categoría de simple delegado de Cristina Kirchner. Rompió el denominado "techo de cristal" de la ex presidenta y en ese porcentaje inesperado hay por lo menos 15 puntos que puede reivindicar. Una razón extra para representar el papel de moderado y conciliador y para entender el insólito mensaje del venezolano Diosdado Cabello, segundo de Maduro, de que no se creyera que el triunfo era propio. Tuvo recaídas, como el cruce con Jair Bolsonaro, pero en términos generales representó satisfactoriamente el papel de kirchnerista "friendly".

La manera en que se dirima la interna kirchnerista es clave para el futuro de la economía. Fernández debe resolver la relación con el único financista que le queda a la Argentina, el FMI, con el que el peronismo ha tenido una histórica disputa. Hoy no está en condiciones de pagarle toda la deuda al contado, ni la soja vale 620 dólares. Deberá negociar un ajuste que lo volverá vulnerable frente a CFK, La Cámpora, los sindicalistas y el peronismo en general.

Ese es su principal problema. Ni Macri con su demagogia de última hora, que provocó la salida de Nicolás Dujovne, ni la expectativa de sus votantes por una rápida recuperación del consumo deberían preocuparlo tanto como los condicionantes internos que tiene que superar antes de empezar siquiera a resolver los problemas de la economía postrada que heredará.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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