Jueves, 22 Agosto 2019 00:00

Fernández, el héroe accidental - Por Mauricio Maronna

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El candidato del Frente de Todos debe construir el fernandismo. Similitudes y diferencias con el Néstor Kirchner de 2003. Los dilemas de Macri.

 

Alberto Fernández intenta construir poder a imagen y semejanza al Néstor Kirchner de 2003, pero con una diferencia: el candidato del Frente de Todos podría ser avalado por una avalancha de votos, muy superior al 22 por ciento que el santacruceño cosechó e, incluso, al 54 por ciento que Cristina logró en 2011.

Es extraña la Argentina. La volatilidad de las acciones de la realidad hace que los que ayer eran muertos políticos hoy puedan estar tocando las puertas del cielo. Se narra a continuación un episodio que le da sustento empírico a esa construcción teórica.

Hace cinco meses, a mediados de marzo, Fernández fue invitado a participar de un programa radial rosarino que ya tiene casi 35 años de vigencia en el aire. Al hacer el anuncio, el productor de ese programa se sorprendió porque nunca antes un político había tenido semejante grado de rechazo, que se manifestó en las redes sociales. Lo insultaban los macristas, los kirchneristas y algunos neutrales. Fernández declinó su presencia aduciendo un oportuno malestar estomacal. Hoy, es casi presidente de la Nación.

El gambito de CFK

El exitoso gambito de Cristina Kirchner y la debacle de Mauricio Macri, con una gestión malísima, convirtieron a Fernández en el último héroe accidental. Deberá construir el fernandismo, como Néstor construyó el kirchnerismo. Tiene una a favor: aún ni siquiera es presidente electo y ya todos los peronistas y algunos periodistas panqueques le dicen "Alberto", a secas, como si lo conocieran desde la intimidad. Así funciona la política.

El peronismo debe agradecer todos los días la extraordinaria ineficiencia del no peronismo la hora de gobernar. El radicalismo, la Alianza y Cambiemos son las caras de la misma moneda. Llegan al poder con una impresionante ola a favor y se van con el rabo entre las piernas, tras llevar adelante políticas de ajuste que impactan directamente sobre la masa crítica que los votó. Léase, las clases medias. Al peronismo sólo le toca decir: clink, caja.

Macri está hoy en el peor de los mundos. El rol bifronte que le toca, de presidente y candidato, es imposible de llevar a buen puerto, salvo que renuncie a una de las dos condiciones. De cara a las elecciones del 27 de octubre, como candidato, Macri deberá espolear al peronismo, pegarle en donde más duele (la corrupción) y agitar el regreso al pasado.

Alguien podría decir que ya la hizo y perdió, pero otra no le queda. Como jefe del Estado no puede hacer nada de eso, sólo mostrar buenos modales y acciones concurrentes con Fernández. ¿Qué Macri nos espera?

La mala ya llegó para el macrismo. Y, como siempre, los encargados de ponerla en valor son los jueces. Ayer, se anularon los procesamientos en la causa del soterramiento del Sarmiento, que involucraba a ex funcionarios kirchneristas. También ayer, la Justicia decidió mantener abierta la causa del Correo y avaló la investigación judicial que lleva adelante Ariel Lijo. Se trata del expediente por el cual Macri podría terminar preso. Cambiamos, parecen decir los jueces.

Escenas de panquequismo

El panquequismo judicial y periodístico habla a las claras del fin de ciclo macrista. Curiosamente, a esta altura de los acontecimientos vendrían muy bien las encuestas para saber si esta vez se da lo que es una habitualidad: el voto a ganador de la sociedad. Ha sido tan paupérrima la performance de la patria encuestadora que hoy parece sentir culpa (y vergüenza) de pronosticar cómo vienen los números camino a la primera vuelta.

Lo que viene en materia económica es poco favorable para todos. Los gobernadores ayer pusieron el grito en el cielo por las medidas populistas que tomó Macri, en un muestrario de que la caja federal ya no es lo que era.

La posibilidad (admitida por un dirigente peronista cercano a Omar Perotti) de que se deje de activar la cláusula gatillo con la nueva administración hizo poner el primer grito en el cielo a algunos sindicalistas santafesinos. A la vez, en la Municipalidad de Rosario están extremando los recursos para evitar problemas más graves.

El mantel y el peronismo

Los dos meses que quedan hasta las elecciones son cortos para imponer un plan económico nacional, pero extremadamente largos para la política. Fernández debe transitar la delgada línea de no comprometerse con las medidas que tome el gobierno, porque aún es oposición, y, a la vez, evitar tirar del mantel. Si el peronismo tira del mantel, en un escenario político y económico como el actual, Macri no podrá llegar al fin de su mandato.

Aunque todos los partidos hay que jugarlos antes de dictaminar resultados, la única chance amarilla para octubre pasa por la ciudad de Buenos Aires. Después de diciembre, si se confirma la derrota de Macri, Cambiemos ya no será lo que es. El radicalismo volverá a analizar su futuro y muchos empresarios que hicieron una pasantía en el Estado volverán a sus cargos en la actividad privada. Un triunfo de Horacio Rodríguez Larreta (que la tiene complicada) podría convertir a Caba en el único reservorio del PRO. Es a lo que debe apostar el oficialismo. Volver a empezar.

Para Macri, queda una última cita a pronunciar de aquí en más: "No está muerto quien pelea". Aunque todo parezca terminado.


Mauricio Maronna
Twitter: @MauricioMaronna
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Fundado el 4 de agosto de 2003

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