Viernes, 13 Septiembre 2019 00:00

Discursear, debatir y confrontar - Por Sergio Crivelli

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Lo que propone Pichetto es obligar a CFK a un enfrentamiento a campo abierto. A debatir en lugar de discursear. La ex presidenta tiene fama de buena oradora, pero en realidad es una memorista.

 

El senador y candidato a vicepresidente Miguel Pichetto acaba de desafiar a debate a Cristina Kirchner, su colega en ambas funciones. La jugada apunta a más de un objetivo, pero el fundamental consiste en devolver al primer plano a la dueña de los votos de la fórmula Fernández-Fernández K.

Hasta el momento el que ha llevado el peso de la campaña ha sido Alberto Fernández que promete moderación en caso de la vuelta al poder de la ex presidenta y de la Cámpora, mientras la Cámpora desapareció y la ex presidenta se limita a opinar en las redes o a discursear en presentaciones escenificadas al milímetro en las que aparece flanqueada por un admirador disfrazado de periodista que le da pie para que exponga sus míticas versiones del pasado.

Lo que propone Pichetto es obligar a CFK a un enfrentamiento a campo abierto. A debatir en lugar de discursear. La ex presidenta tiene fama de buena oradora, pero en realidad es una memorista. Su fuerte no está en la argumentación. Su habilidad consiste en hilvanar largos monólogos sin posibilidad de ser refutada. Desde los balcones de la Casa Rosada o desde la banca. En un debate de campaña, en cambio, deberá confrontar argumentos, lo que tampoco deja lugar para su segunda gran capacidad: la del discurso sentimental, ya sea sobre su desaparecido marido o sobre su hija refugiada desde hace un tiempo en Cuba.

En un debate tendría también que aclarar alguna de sus propuestas más ambiguas. Por ejemplo, si lo que ella llama un nuevo “contrato social” es una reforma de la Constitución encubierta. O qué opina de la reforma agraria propuesta por su epígono Juan Grabois o si está de acuerdo en negociar con el FMI una reprogramación de la deuda.

La iniciativa de Pichetto representa además una contraofensiva política y una divisoria de aguas en el oficialismo. Después de la aplastante derrota electoral hay muchos radicales y hasta macristas que dieron un silencioso paso al costado. Están convencidos de que la elección ya está perdida, algo sobre lo que no les falta razón. Pero su actitud no obedece sólo a una sensata admisión de la

realidad. Hay varios que parecen estar pensando en acomodarse a los nuevos tiempos kirchneristas para sobrevivir. Los herederos de Alem e Yrigoyen son expertos en esa materia. Contra eso va Pichetto. Es significativo que los otros dos legisladores que plantearon iniciativas similares, el diputado Fernando Iglesias y la senadora Silvia Elías, sean impugnadores frontales del kirchnerismo.

En resumen, los debates presidenciales o vicepresidenciales podrán no cambiar el voto dramáticamente, pero sirven para exponer a los candidatos y ver de qué lado están los dirigentes que se enfrentan formalmente en las campañas, pero que evitan la confrontación porque en últimas instancias todos viven del mismo sistema. Habrá que ver, además, qué responde CFK.

Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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