Miércoles, 25 Septiembre 2019 00:00

El plan de Cristina - Por Sergio Crivelli

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“Hell has no fury like a woman scorned” - Congreve, The mourning bride, 1697

 

El pasado fin de semana circuló una versión sobre Claudio Bonadío. Decía que el juez se había comunicado con Alberto Fernández para informarle que pensaba iniciar el trámite de jubilación. La respuesta habría sido que no lo hiciese, que todavía la Justicia lo necesitaba. Fidedigno o no, el trascendido refleja la incierta situación por la que atraviesan el poder político y el judicial.

Hay, no obstante, cosas para nada inciertas. En primer lugar, el cambio de manos del poder. Se estima que el 27 de octubre el peronismo obtendrá el pase a un gobierno con dos sedes: la Casa Rosada y el Senado de la Nación. En el primero estará Alberto Fernández con una importante crisis económica y financiera entre las manos, en el segundo, Cristina Kirchner, atenta a los movimientos de su creación electoral.

Si bien el poder institucional lo tendrá Fernández, el de la vicepresidenta no será menos importante, porque se trata de un poder en expectativa. Quien mejor lo explicó fue John Adams, el primer vicepresidente de los Estados cuando sentenció: “No soy nada, pero puedo ser todo”.

De todas maneras, el plan inicial de CFK no es cogobernar. Mientras Alberto Fernández se desgasta con el dólar, la inflación, el FMI, la recesión, los piqueteros, los sindicatos, etcétera, la ex presidenta desde la segunda fila estará ocupada en los dos poderes que ya eligió en el reparto de áreas de influencia: el Congreso y Comodoro Py. Se ocupará del “rediseño” del fuero federal que ha sido el que más sobresaltos le produjo. A ella y a Máximo, a Florencia, a Cristóbal, a Lázaro, etcétera.

En este esquema el control del Congreso es fundamental para CFK ya que le dará acceso al nombramiento de los miembros parlamentarios del Consejo de la Magistratura. El peso del kirchnerismo ultra y del camporismo en ambas Cámaras será la clave para que gane una influencia decisiva sobre el organismo que nombra y destituye a los jueces.

Parece estar llegando la hora de que jueces y camaristas sean juzgados por los políticos a los que procesaron por actos de corrupción. Por eso Garavano habla de panquequismo en Comodoro Py.

"DE FACTO"

El cristinismo ya dio el primer paso en este proyecto de intervenir “de facto” la Justicia. Con una repercusión ínfima congeló los acuerdos para magistrados en la Cámara alta. Quedaron pendientes más de un centenar largo de jueces que habían pasado por todos los filtros desde el concurso hasta la audiencia senatorial. Se descuenta que esos pliegos serán retirados por el entrante gobierno.

Con total frontalidad el kirchnerismo lo dijo: un gobierno en retirada no puede nombrar jueces. En este caso la tarea pasará a manos de CFK y la Cámpora. Resulta elocuente que el kirchnerismo con solo 9 miembros en el Senado haya paralizado el funcionamiento institucional para conformar el Pode Judicial. Lo que sucedió es que contó con el apoyo tácito del peronismo “no K”. Si este último hubiese apoyado al oficialismo, los jueces, fiscales y defensores hubiesen podido recibir el acuerdo del Senado. El presidente de la Comisión de Acuerdos es Rodolfo Urtubey, hermano de Juan Manuel, candidato a vicepresidente de Rodolfo Lavagna. Este es el marco que da sentido al retiro de Bonadío. Lo que no queda tan claro es la respuesta que habría recibido.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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