Lunes, 18 Noviembre 2019 00:00

Pobreza y otra vez sopa: viene el plan 'empezar de cero' - Por Hugo E. Grimaldi

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Más allá de la cobardía que es inherente al funcionamiento de los llamados "mercados", hay algunos elementos en la percepción de los inversores que han terminado de destruir en tres meses el poco ahorro que había en la Argentina acumulación que, para la ortodoxia, resulta ser el trampolín necesario para que se sustente la inversión.

 

El guadañazo a los precios de los activos financieros ha generado entre los ahorristas que no pudieron salir a tiempo un "efecto pobreza" que seguramente el nuevo gobierno buscará suplir con "la maquinita", puerta de entrada a un tenebroso callejón ya conocido que, si se transita con liviandad, puede llevar a una híper.

Ya ha quedado en claro por las declaraciones de los futuros funcionarios que, en este país de lógica binaria, demasiado teñida ambas puntas por ideologías ultras (lamentable fundamento de la grieta), desde el 10 de diciembre se implantará una vez más el plan "empezar de cero", con el consumo como máxima estrella y con tasas negativas para los ahorristas, para que quien no quiera perder plata se vea obligado a consumir. Poca macro, más abrazo al Diálogo Social y puesta en escena marketinera por el Hambre Cero, mientras Brasil acaba de reunir en su casa a los BRICS.

El péndulo complica, aunque hubo otras cuestiones que llevaron a que los activos financieros se hayan destrozado. En primer término, la responsabilidad de Mauricio Macri es que, en su gestión, el prontuario de "enviciado recurrente" que tiene el país en materia de deuda se ha vuelto a reciclar. Esta cuestión podría tener un componente más terrible aún, sobre todo si el mundo ha confirmado que, por detrás de tantos derrapes de similar factura, hay una metodología de enfermiza y premeditada estafa.

Con estas presunciones como telón de fondo deberá renegociar Alberto Fernández lo antes que se pueda con bonistas y con el FMI a la vez. El mundo en 2020 puede dar sorpresas y para una economía tan endeble como la Argentina cualquier resfrío puede ser neumonía. Así, lo marcó Moodys: "un escenario político a nivel mundial impredecible", acaba de decir.

Para poner todos los elementos sobre la mesa, la calificadora también cree que el advenimiento del default argentino "lo disparó la victoria del candidato populista". Quizás al futuro presidente no le interese desactivar prejuicios, pero si quiere reencauzar la situación con los acreedores debería saber que los mercados creen que:

  • a) El pero-kirchnerismo de izquierda no entiende la lógica capitalista y la de los mercados menos ya que, cuando bajan, les endilga una acción destituyente;
  • b) El mundo no se restringe sólo a los países del mismo palo ideológico, mientras que los demás son enemigos;
  • c) Las recetas económicas del peronismo (gasto público, consumo, congelamientos, retenciones, tasas negativas, licuación y mesa tripartita) ya han fracasado más de una vez y
  • d) Cristina Fernández no es digerible, bajo ninguna circunstancia.

Con todas estas patas enclenques, es lógico que los inversores se hayan comportado cómo se comportaron desde el lunes posterior a las PASO, ya que siempre supieron que esta nueva crisis la iban a volver a pagar los ahorristas y los contribuyentes y nunca un ajuste de la política. A partir de ese momento, se asistió a una migración masiva hacia el dólar hasta la llegada del cepo y al contundente desplome de los precios de acciones y bonos.

En materia de capitalización bursátil, por ejemplo, las empresas argentinas que cotizan en Wall Street perdieron desde entonces 30 mil millones de dólares en cuanto a su valor, caída que pegó directamente en el bolsillo de los inversores. Lo mismo con los títulos públicos. Haber tenido tales pérdidas implica que todos los inversores locales dejarán de gastar porque se sentirán pobres, a la inversa del "efecto riqueza".

Este combo que se estima será de casi nula recuperación en el corto y mediano plazo, ha sabido ganarse en estos días algunos lastres más. Sin equipo económico explícito, ni mucho menos un plan con estructura de tal, estos anuncios fueron suplidos por Fernández con algunas intervenciones que metieron más ruido: Grupo de Puebla, golpe en Bolivia, invitación a Evo Morales, doble estándar para juzgar el caso chileno, viaje al Uruguay y sobre todo sus duras declaraciones contra Donald Trump (Estados Unidos es el principal socio del Fondo). Así, el riesgo argentino naturalmente siguió en alza.

Por cierto, tampoco le gusta al mercado el desprecio -casi soberbia- que han mostrado quienes llegan, a la hora de hacer el traspaso formal del papeleo de gobierno a gobierno. Algunos operadores justifican los comportamientos del presidente electo en la necesidad de tranquilizar a Cristina y a sus socios más radicalizados con un chupetín de madera que, a la vez, le haga olvidar a los propios que ellos también deberán "poner el hombro", mientras busca salir del modo más ortodoxo posible del tema de la deuda. Si bien en la espera hasta que el hombre adopte su rol definitivo puede haber mucho sufrimiento de la sociedad, ya se verá si el espíritu de Fernández se rebela y busca encarnar para la Argentina un Felipe González del siglo XXI o se somete y apenas se conforma con ser una figurita más de la comparsa del socialismo bolivariano.


Hugo E. Grimaldi

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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