Domingo, 01 Diciembre 2019 00:00

El armado del gabinete expone un poder presidencial acotado - Por Sergio Crivelli

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La organización del equipo de gobierno produjo un desgaste prematuro a Alberto Fernández. Los nombres, las desmentidas y el poder en la sombra de Cristina. Sergio Massa, el "malpagado".

 

Hace una semana en este espacio se anticipó que el balance del poder dentro del futuro gobierno peronista se estaba inclinando en favor de Cristina Kirchner. Esa tendencia se afianzó visiblemente en los últimos siete días. La ex jefa de Estado no sólo ha fortalecido su control del Poder Legislativo, sino que funcionarios de su última gestión comenzaron a colarse en la grilla del próximo Poder Ejecutivo a la vez que candidatos presuntamente patrocinados por el presidente electo eran pública y ostentosamente defenestrados como ocurrió con Diego Gorgal, aspirante a ministro de Seguridad.

No se trata ya de la existencia de un `doble comando', sino de que la última palabra parece tenerla Cristina Kirchner como ocurrió en los casos del senador Carlos Caserio y de la diputada Mirta Tundis. Ambos desconocieron su liderazgo y se quedaron sin los cargos a los que aspiraban: Transporte y ANSeS, respectivamente.

Hay que señalar, sin embargo, que no todos los nombramientos están determinados por criterios de afinidad política o parentesco ideológico. Existen reparticiones y ministerios con un importante valor económico y de negocios.

En Transporte, por ejemplo, el camionero Hugo Moyano tenía (como también se señaló oportunamente en estas columnas) un candidato que fue dejado de lado. Habrá que observar su reacción en el corto plazo.

Un caso similar es el del Ministerio de Salud, que siguen con atención los laboratorios. Allí Ginés González García, que cuenta con el apoyo de Cristina Kirchner, le va ganando la pulseada a Juan Manzur, uno de los más entusiastas sostenedores de Alberto Fernández. González García no cuenta con la simpatía de la Iglesia por su postura respecto del aborto, un punto que puede favorecer las aspiraciones del gobernador tucumano, si sabe aprovechar el "lobbie" eclesiástico.

El ejemplo de todas maneras más llamativo sobre la superposición de poderes fue el que rodeó al Ministerio de Seguridad. Hay un negocio de la seguridad privada (agencias, cámaras, equipos, personal) que ha prosperado en los últimos años y al que no son inmunes algunos "expertos" en la materia. A la hora de elegir el ministro las presiones están por lo tanto a la orden del día. Una de ellas se llevó a Diego Gorgal, a quien se daba como "número puesto" para el cargo. Lo ratificó el propio Fernández en un `tweet' posteriormente borrado.

Se observa que en términos generales mientras los candidatos que salen de usinas albertistas sufren tropiezos, los que responden a la ex presidenta se afirman. Eso ocurrió con la candidatura de Alejandro Vanoli para la ANSeS, la más grande estructura burocrática para hacer política del país, y de Mercedes Marcó del Pont para la AFIP, la mayor base de datos económicos del país.

Otro dato llamativo relacionado con las defenestraciones de candidatos que aspiraban a sumarse al gabinete albertista es que varios de ellos están ligados a Sergio Massa. Martín Redrado y Florencio Randazzo son apenas dos ejemplos de esta poco beneficiosa condición. Lo que se creía una alianza entre Massa y el kirchnerismo terminó convirtiéndose rápidamente en una cooptación. Lo que aún se ignora es si el ex numen del Frente Renovador aceptará sin chistar el liderazgo de CFK como hace Alberto Fernández que hasta pide ahora la excarcelación de los funcionarios K presos por corrupción.

Al margen de los tironeos por distintas áreas de gobierno, Fernández siguió sin definir al equipo económico y parece no haber cobrado conciencia de la gravedad de la crisis. Después de la amplia difusión en los medios de las candidaturas de Martín Redrado y Guillermo Nielsen, volvió al ruedo la de Roberto Lavagna, candidato a presidente que durante la campaña había asegurado que no sería ministro de su competidor.

Al parecer va a cumplir la promesa porque él sí tiene conciencia de la crisis que se avecina. Hartos de repetir una y otra vez los mismos nombres los medios agregaron el de un `tapado', eufemismo por `candidato con nula experiencia en la gestión pública'.

Así como no hay pistas firmes sobre el futuro ministro, tampoco las hay sobre definiciones de política económica. Fernández dijo que renunciaba a recibir las cuotas pendientes del préstamo del FMI, que es como si hubiese renunciado a la corona británica, algo que no tenía ninguna chance de conseguir. También anticipó que no pagará la deuda hasta que la economía crezca. Otra obviedad: con déficit y sin financiamiento externo no hay manera de pagar a los acreedores.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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