Luis Majul

Luis Majul

Pregunta: ¿por qué razón el cristinismo y los partidos de izquierda troskistas sumados a otros dirigentes tenidos como loquitos sueltos, se empeñan en comparar al gobierno de Mauricio Macri con una dictadura, le desean lo peor y agitan el fantasma del helicóptero?

 

No hay una sola manera de hacer una entrevista a un presidente. Y mucho menos si es el presidente de la Argentina, un país donde la grieta y los especialistas en hablar sin saber dominan cualquier discusión, sin importar los argumentos.

 

El Presidente y su mesa chica ya no tienen dudas: Cristina Fernández, su ex monje negro Carlos Zannini, y un grupo de dirigentes que no se muestran en público para no espantar a los votantes, están trabajando para "voltear" a Mauricio Macri.

 

El gobierno de Mauricio Macri tiene por lo menos tres variables políticas descontroladas. Una especie de Triángulo de las Bermudas del ejercicio del poder. Uno es lo que el peronismo denomina "la calle" y los dirigentes de Pro definen como "espacio público". Otro es el indispensable vínculo real con las corporaciones o "círculo rojo". Y el tercero es el organigrama de la administración nacional, un galimatías que nadie parece terminar de entender.

 

Incluso desde antes de asumir, el presidente Mauricio Macri viene corriendo detrás de los acontecimientos. Y ahora esa falta de timming político y carencia de sensibilidad social lo están poniendo contra las cuerdas.

El Presidente Mauricio Macri y su círculo de máxima confianza decidieron polarizar con lo “más impresentable” del peronismo y del Frente para la Victoria para ganar la próxima elección legislativa de octubre. La decisión no tiene retorno.

 

El camino político de Mauricio Macri es muy estrecho. Al Presidente no le sobra nada. Se le nota con sólo chequear su discurso en la sesión ordinaria de ayer. Viene caminando por la cornisa desde que tomó la decisión de enfrentar al peronismo y ganar. Pero ganó con lo mínimo y necesario. Y también mucha suerte.

 

El Presidente parece condenado a vivir en estado de alerta permanente: a la crisis derivada del litigio con el Correo debería incorporar la posibilidad cierta de una derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. Y no sería una noticia sin consecuencias. Porque repercutiría en su margen de maniobra para gobernar.

 

No fue la mesa chica de Mauricio Macri sino un periodista que lo suele criticar quien terminó de convencer al Presidente de que no solo Cristina Fernández, sino una buena parte del peronismo, preferiría que le fuera mal.

 

La imagen de Mauricio Macri bajó cerca de nueve puntos desde que se conoció la polémica del Correo. Y por primera vez desde que asumió, el Presidente tomó conciencia cabal del verdadero poder de daño de Cristina Fernández y de su mesa chica “de inteligencia paralela”.

 

El Presidente no tiene un pequeño problema de comunicación. Tiene un problema mucho más grave, complejo, profundo y abarcativo. Tiene un problema político. Y uno de los grandes. Uno de esos que aparecen cada tanto y amenazan con destruir su base electoral.

 

Néstor Kirchner quería quedarse con los mejores negocios públicos y privados de la Argentina. Y Cristina Fernández convalidó su deseo, pero como ella era mejor para el discurso que para la acción, se quedó a mitad de camino.

 

Cristina Fernández y Néstor Kirchner no solo le entregaron a Lázaro Báez de manera irregular y arbitraria el negocio de la obra pública. También lo hicieron con otro negocio potencialmente más rentable y multimillonario: las mejores áreas petroleras de la provincia de Santa Cruz.

 

Una vez más, a Cristina Fernández y Daniel Scioli no los une el amor, sino el espanto.

 

El jefe de gabinete, Marcos Peña, pronunció, en el cierre del encuentro de voceros del Gobierno, realizado en el CCK, las dos palabras que cada tanto suele repetir el presidente Mauricio Macri en la intimidad: "Nos subestiman".

 

Mauricio Macri pensó que gobernar y mantener a la mayoría de los argentinos más o menos satisfechos iba a ser más fácil. Que sus votantes, primero, y una buena parte de quienes eligieron a Daniel Scioli, con el tiempo, iban a terminar comprando "su receta de país" de manera integral.

 

Mañana, martes, a las cinco y media de la tarde, el presidente Mauricio Macri recibirá, en la Quinta de Olivos, a solas, a Margarita Stolbizer. No será un encuentro más. La diputada nacional le entregará en mano y dedicado, el primer ejemplar de su libro Yo acuso, la investigación más completa y exhaustiva sobre las causas de corrupción que involucran a la ex presidenta Cristina Fernández y que ella misma impulsó.

Cristina Fernández bajó de categoría política. Pasó de ser una ex mandataria de la república a presentarse, ya sin disimulo, como la jefa "destituyente" con mando de tropa sobre la patrulla perdida.

 

El empresario del juego, el petróleo, la obra pública y los medios, Cristóbal López está, quizá, en el peor momento de su vida.

 

¿Qué pasaría si la ex presidenta Cristina Fernández, al final, terminara yendo presa por decisión de un juez de la Nación?

 

Todas, en algún momento, han sido atacadas, descalificadas, ninguneadas o denunciadas. Todas, en algún momento, fueron tomadas a la ligera por los varones de la política y otras mujeres, que desde una mirada más o menos despreciativa se negaron a aceptar sus sugerencias o ignorar sus denuncias. Se trata de un grupo de mujeres que ahora están en la cresta de la ola y a las que, si se les ocurriera trabajar juntas, serían imparables.

 

El pasado jueves del primer cacerolazo al gobierno de Mauricio Macri, la ensayista Beatriz Sarlo presenció una escena que también vieron otros: militantes kirchneristas, hiperindignados, insultaban a quienes estaban protestando pero habían dado a entender que lo hacían a pesar de haber elegido al actual presidente.

 

Esteban Ibar Pérez Corradi es un "hábil declarante". Procesado por ser considerado el autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez y por comprar y vender efedrina para la fabricación de drogas ilegales, regula las denuncias y las acusaciones, y va armando un rompecabezas por capítulos donde todos los días aparecen nombres y apellidos que podrían terminar involucrados.

 

El imperio de Cristóbal López está a punto de caer. El zar del juego, del petróleo y de los medios ya se desprendió de su parte del casino y de los tragamonedas del hipódromo de Palermo y busca desesperadamente vender las empresas del Grupo Indalo que todavía puedan ser rentables.

 

Ya nada será lo mismo para el ex candidato a presidente y ex gobernador Daniel Scioli.

 

El ex gobernador de Buenos Aires y ex candidato a presidente Daniel Scioli está muy inquieto. Comprende que la causa judicial que se abrió a raíz de la denuncia de Elisa Carrió y que tramita el fiscal Álvaro Garganta puede complicar su futuro político y personal. Hasta hace muy poco, parecía blindado e intocable.

 

Aníbal Fernández hace todo a lo grande. Grita, amenaza, insulta, pero la realidad no deja de pegarle cachetazos casi todos los días.

La ex presidenta Cristina Fernández recibirá malas noticias en los próximos días.

No hay que confundirse. Es el presidente Macri y no su ministro de Energía, Juan José Aranguren, el principal responsable de la mala implementación de los aumentos de las tarifas de gas, luz y agua en los hogares y las empresas de la Argentina.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner está en el peor momento de su vida.

 

¿Por qué ahora la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que conducen Gustavo Arribas y Silvia Majdalani pudieron atrapar al presunto autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez, Ibar Pérez Corradi y el gobierno anterior ni siquiera lo intentó?

La ex presidenta Cristina Fernández parece haber instruido a su ejército de incondicionales para repetir el mismo discurso, con algunas variantes.

 

Todavía faltan cuatro días para que empiece el segundo semestre. Sin embargo la enorme expectativa que generó su advenimiento ya lo transformó en un boomerang que podría afectar al gobierno en general y al presidente Mauricio Macri en particular. "Nunca dijimos que en el segundo semestre de este año la Argentina se transformaría en Disneylandia", se atajó el viernes pasado, por radio, el ministro del Interior Rogelio Frigerio. Y tiene razón.

 

Entre la idea extrema de que Mauricio Macri mata de hambre a los argentinos y la exageración de que todos los que apoyan a Cristina Fernández son tanto o más corruptos que ella, hay un mundo de hechos verificables que relativizan ambos presupuestos.

 

Cristina Fernández "vende" un pasado de supuesto bienestar para no hablar del presente que la involucra en causas de corrupción. Macri promete futuro porque el presente de la economía es el peor de los últimos años y le está esmerilando la gestión.

El Presidente Mauricio Macri no se puede quejar. Si se descuentan su fractura en la costilla y la sorpresiva arritmia producto del estrés que le acaban de detectar, durante los primeros seis meses de gestión no le podría haber ido mejor. Analicemos los principales asuntos.

Mauricio Macri se siente incómodo con el traje de presidente. No se trata de la incomodidad propia del ejercicio del poder. Al contrario: Macri, al poder, lo disfruta. Y la toma de decisiones, por más graves que parezcan, las vive con naturalidad. No le pesa.

Jorge Fernández Díaz, el periodista y escritor que acaba de ser designado, por unanimidad, miembro de número de la Academia Argentina de Letras, tiene razón: la Argentina es un país bastante extraño.

José Francisco López es Néstor Kirchner. López es Cristina Fernández de Kirchner. Todas las puertitas del señor López conducían a Él y después condujeron a Ella. Ya no tienen más argumentos lógicos ni de los otros para negarlo.

Tanto el presidente Mauricio Macri como su antecesora, Cristina Kirchner, atraviesan un momento crucial. Lo que ocurra en los próximos 60 o 90 días terminará definiendo no sólo buena parte de sus vidas.

A la primera señal de alerta, el presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal la recibieron a principios de mayo. Los referentes de las organizaciones sociales más serias como Barrios de Pie, y los intendentes del conurbano con los que Vidal mantiene una relación "buena y madura", como Gustavo Menéndez, de Merlo, se los trasmitieron de buena manera.

El Presidente parece más pragmático que Néstor Kirchner y Cristina Fernández. En economía, en política y en la comunicación también. Además está dispuesto a corregir todo lo que sea necesario. Incluso sus decisiones aparentemente inmodificables, como la determinación de bajar el gasto público de manera considerable.

El presidente Mauricio Macri está recorriendo el camino inverso al que transitaron Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Es decir: el de la sospecha hacia la búsqueda de transparencia.

Durante cuánto tiempo la ex Presidenta podrá seguir haciéndose la distraída, simulando que las chacras, las mansiones, las flotas de automóviles y las bóvedas para guardar dinero no existen?

Para el presidente Mauricio Macri, no hay valor más preciado que el tiempo. Como buen ingeniero, suele comparar, por ejemplo, el largo de una vida con los 400 kilómetros que separan el Obelisco de Mar del Plata. Para que se entienda: Dolores equivaldría a la mitad de la existencia.

El Presidente Mauricio Macri está convencido de que en julio o agosto la inflación bajará a menos de dos puntos y que a partir de fin de año la Argentina empezará a crecer, aunque a tasas moderadas.

La que viene será, quizá, la peor semana en la vida de Cristina Fernández; su hijo, Máximo Kirchner; el diputado nacional Julio de Vido, y de Lázaro Báez, el testaferro y socio de Néstor Kirchner, detenido hace un mes.

Los expertos en transparencia pública y en política económica no suelen vincular un “fenómeno” con el “otro”. Sin embargo, para quienes analizamos y sufrimos en carne propia los nocivos efectos culturales y sociales de los últimos doce años no hay duda: la corrupción y la pobreza representan las dos caras de una misma moneda.

 

Lo que el presidente Mauricio Macri tiene en la cabeza en este momento es una mezcla rara de satisfacción y decepción. Está satisfecho porque cree que la inflación, al fin, comenzó a bajar y supone que el proceso será irreversible.

 

En contra de lo que dijo el ministro de Justicia, Germán Garavano, hay una serie de razones muy poderosas por las que la ex presidenta Cristina Fernández puede terminar primero condenada y luego presa.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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