Damián Glanz

Damián Glanz

Las claves de las elecciones pasarán por los puntos débiles de los rivales. Mientras Macri presentó candidatos para denunciar la corrupción K, Cristina confirmó su participación con fuertes críticas al modelo económico oficial.

 

Habrá que esperar dos años para saber cuál será el futuro de Cristina. Si la economía no despega, el Gobierno la mantendrá en escena para sostener el discurso de la confrontación.

 

Cuáles son los dilemas que tienen el oficialismo y el peronismo para las próximas elecciones legislativas.

 

La expresidenta ofrece la unidad a cambio de sobrevivir en las elecciones legislativas. El antecedente de Carlos Menem.

 

El escándalo del gobierno de Temer podría tener más consecuencias en la Argentina que caídas comerciales. La fuerte denuncia de Carrió.

 

Vidal se hará cargo de la campaña en el terreno más conflictivo de la Provincia, donde su imagen supera ampliamente a la de Macri. Las repercusiones internas por el giro en la postulación de Carrió.

 

Dos números que se conocieron esta semana abren una grieta hacia dentro del gobierno: la escalada del IPC de marzo por sobre las expectativas y la suba de la tasa de interés impulsada por el Central.

 

Cuál es el efecto de la multitudinaria marcha de respaldo al Gobierno y cómo sigue la relación con la CGT. El factor "Chiqui" Tapia.

 

En pleno conflicto docente, tanto la oposición como el oficialismo buscarán sostener el clima de tensión como estrategia electoral para reafirmar sus frentes.

 

El conflicto docente y la pulseada con la CGT terminaron de desnudar la estrategia del Gobierno para enfrentar las elecciones de medio término. En otras palabras, Cambiemos dejó en evidencia sus límites y en una lucha de desgaste mutuo, solo apuesta a resistir.

 

El oficialismo apeló a una respuesta estandarizada para defenderse en los últimos días: “Comenzó la campaña”.

 

El Congreso de los EE.UU., la indiscutida división de poderes, puede levantar un muro entre las promesas de campaña, las amenazas, y los actos de gestión. La política puede decir “no”.

 

La Casa Blanca construyó su Fidel. También puede erigir su propio Raúl.

 

En un año, con ayuda del Gobierno, el kirchnerismo construyó su relato de oposición que indica que “los dirigentes son todos lo mismo, pero ahora estamos peor”.

 

Juntos, Cambiemos y el peronismo, pretenden sacar de la pelea electoral a Sergio Massa.

 

No hay nada que hoy debilite más a la figura presidencial que la estrategia que eligió el Gobierno para fortalecerla.

 

La euforia oficialista en el teatro kirchnerista tuvo su contracara en la preocupación expresada en la sala macrista.

 

Macri ya jugó demasiado con las expectativas. Hoy los que comienzan a manejar esa llave son los sindicatos y la oposición. Como Theresa May, que le marcó por dónde avanza el diálogo.

 

Cada uno construye el relato que más lo acerca a la realidad que quiere expresar. Unos luchan por su supervivencia en la selva política. Los otros pelean por mantener viva la ilusión del “cambio”. El kirchnerismo monta una “plaza de la resistencia” y el macrismo propone un “timbreo nacional”. En el medio de la guerra discursiva hay una sociedad que mira cada vez con más distancia a los dos oradores.

“Resistencia”. “Neoliberalismo”. “Marcha federal”. La recreación de la retórica noventista pretende trazar una línea directa entre los años del menemismo, la Alianza y la gestión de Cambiemos.

 

Esta será una semana clave para el gobierno. La audiencia pública por las tarifas del gas pondrá a prueba la capacidad de Mauricio Macri de lograr consenso entre los principales actores de poder del país y también su habilidad para desactivar el frente transversal que gana cada vez más protagonismo en la calle.

 

El oxidado relato K y el flamante relato M construyen la misma excusa para deshacerse de sus penas.

 

Los estudios de opinión que manejan en Cambiemos reflejan que aún persiste la idea del “cambio” como un valor positivo.

 

Los sectores más vulnerables pagan hoy la otra factura, la del “sinceramiento” de la economía.

El cálculo no fue económico. Menos aún jurídico. Antes de asumir, Mauricio Macri le instruyó a su equipo “sincerar” en el primer semestre la herencia K que incluía la suba de las tarifas.

 

No hay rincón de la administración kirchnerista que no esté sospechado de corrupción, pero anularon a los testigos. Sin testigos, el cadáver queda para el pueblo más cercano. Pero la culpa, no es de nadie.

 

Los temores de las dos son bien diferentes: una intuye que los caminos de la Justicia se angostan; la otra, que el sendero hacia la prisión es cada vez más cercano.

Aumentos de tarifas, blanqueo de capitales, ley ómnibus y desgaste.

Ella critica y cierra filas. Macri avanza y capitaliza.

No hacía falta sorprenderlo con las manos en la valija. Alcanzaba con investigar seriamente la estructura de costos de la obra pública nacional.

El veto antidespidos le permitió a Macri salir de una encerrona sin retroceder. El plan de reactivación pretende seguir en la línea de la iniciativa política. Pero las tarifas del gas y la luz pueden debilitar el plan.

El nivel de adhesión a la marcha de las centrales obreras será el termómetro que use Macri para decidir si recurre o no al veto de la ley antidespidos.

El eventual veto a la ley antidespidos profundizará la pulseada política con un sector que está dispuesto a salir a la calle.

Macri lo hizo: el Presidente volvió a pararse en medio de la interna justicialista para frenar el avance de la ley que impone la doble indemnización.

Hasta que la “economía no reaccione”, la década perdida sigue en movimiento.

 

Los cambios jurídicos como soluciones a la inseguridad generan una expectativa que difícilmente pueden satisfacer.

 

El presidente entendió que Francisco es capaz de conducir los ánimos de la dirigencia política.

 

A diferencia de la mesa redonda, acá el Gobierno no tiene chances de tercerizar la resolución del conflicto. La urgencia por el bono de fin de año, el “aguinaldo social”, corre por su cuenta.

 

 “No somos un club de librepensadores”. Con esa frase, los jefes del oficialismo solían ordenar a la tropa kirchnerista en las trincheras del Congreso. En la era MM, son precisamente esos líberos los que consiguen marcar las diferencias en las prácticas parlamentarias (y de gestión) entre Cambiemos y el Frente para la Victoria. Las diferencias internas de hoy ofrecen los principales interrogantes de cara al futuro de la coalición de Gobierno.

 

Sólo hay una garantía de que no se oculten: que la Justicia no se ahogue en la fuente de la “rebeldía popular” o que no se tropiece con la tentación de alguna otra lata.

 

Las organizaciones sociales coparon las calles y arrastraron a la CGT y a la CTA. ¿Por qué el Gobierno pasará a tener dos problemas en el Congreso?

 

Justificado o no por el entusiasmo, lo cierto es que mientras fueron oposición, los distintos actores que hoy integran la coalición de Gobierno, propusieron medidas de gestión que hoy cuestionan por “populistas”, “demagógicas” o “mágicas”.

 

El pacto opositor por Ganancias desnudó la fragilidad del “arte del acuerdo”. Puso en evidencia la vocación del PJ por tomar las riendas de la gestión y también expuso los límites de la capacidad de negociación y del dominio de la agenda por parte del Gobierno.

 

La oposición, el Gobierno, las provincias, la CGT. Todos perdieron con la pulseada por Ganancias. Por fuera de la política, el bolsillo de los que creyeron en las promesas de unos y otros se habían atrevido a gastar a cuenta.

 

Pasó con los bolsos de José López y también con los Báez contando millones en la Rosadita. La flagrancia y los videos explicitaron lo que muchos pretendían ocultar y dejaron en ridículo a un Poder Judicial cómplice e inútil frente a la corrupción.

 

La economía para el oficialismo y la justicia para la oposición, adelantaron cuáles serán las principales preocupaciones del año que se inicia.

 

El affaire postal abre un capítulo muy diferente sobre el capital Macri porque desnuda la posibilidad de la utilización del poder presidencial en beneficio del patrimonio familiar, o en su defecto, en perjuicio de los bienes públicos

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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