Joaquín Morales Solá

Joaquín Morales Solá

Una forma de hacer política se está agotando. O se está agotando la paciencia de la sociedad. Es lo mismo. Una ciudad caótica, frecuentemente tomada por la intensa protesta de movimientos sociales. Ese estado de sublevación constante se mezcla con huelgas que han sucedido y sucederán. Como siempre, los argentinos nunca saben de qué estará hecho el mañana.

 

Elisa Carrió se convirtió ayer en la defensora más importante del Gobierno frente al conflicto docente. La crisis con los gremios de los maestros (que es, de alguna manera, una confrontación directa con el kirchnerismo) tenía una notable ausencia de voces oficiales para pelear contra la sinrazón en el terreno mediático.

 

Fidel Castro murió en La Habana cuando el castrismo latinoamericano ya había desaparecido, salvo en la nostalgia de personas mayores que habían vivido, medio siglo antes, la ilusión fracasada de una revolución que se convirtió en involución.

 

El Papa niega que haya problemas con el gobierno argentino y rescata la figura del Presidente; relativiza la polémica por la donación de la Casa Rosada a Scholas y dice que no tiene voceros oficiales por fuera del Vaticano

 

Dicen que María Eugenia Vidal encontró por fin el símil de Aníbal Fernández que le estaba haciendo falta. Es Roberto Baradel, líder de los docentes bonaerenses, un cristinista de malas formas y peores compañías.

 

El escenario parlamentario, solemne por naturaleza, no dejó lugar para tibios ni moderados. Fue Mauricio Macri contra el kirchnerismo o el kirchnerismo contra Macri. Los dos eligieron dar esa batalla.

 

A Mauricio Macri siempre le queda el peronismo cristinista para sortear contratiempos y errores. El Presidente promueve el contraste con Cristina Kirchner; ella lo hace visible. Ese duelo eterno, del que Macri sale siempre con algún trofeo, le sirve al mandatario para mostrarse en el exterior y, sobre todo, ante los argentinos.

 

La decisión del juez Enrique Lavié Pico, quien dictó una cautelar para que la jueza de la Corte Suprema Elena Highton de Nolasco pueda continuar en el cargo después de los 75 años, debe leerse con más profundidad que la que atañe a la magistrada.

 

De poco vale ya la opinión de los expertos o la investigación técnica sobre el proyecto de acuerdo entre el Estado y la familia Macri por la deuda del Correo que arrastran desde 2001. Ese acuerdo se convirtió en un problema político espoleado por el duro dictamen de la fiscal general Gabriela Boquin.

 

Si el Gobierno insiste en conducir el Estado como lo hizo en las últimas semanas, corre el riesgo de perder las elecciones legislativas de octubre. No hay un sermón de Durán Barba capaz de neutralizar el efecto fulminante que tienen las decisiones equivocadas.

 

Mauricio Macri convocó a cientos de empresarios nacionales y extranjeros en el Foro de Inversión y Negocios de Buenos Aires, justo cuando acaba de cumplir nueve meses al frente del gobierno argentino. Es una clara apuesta a la inversión como solución.

 

El jueves se terminaron los aplausos de empresarios, la mayoría de ellos procedente del exterior. El viernes, los pilotos de Aerolíneas Argentinas dejaron sorpresivamente en tierra todos los aviones de la empresa, justo un día antes de que el Presidente viajara a Nueva York en un vuelo de esa compañía.

 

Si hay algo que el gobierno de Mauricio Macri olvida con facilidad son las pasiones argentinas. Raro en un equipo que surgió en su mayor parte por sus aficiones futboleras.

 

Fue una lástima. Una palabra clave, pero mal colocada, desdibujó una política nueva después de 12 años de ineficaz retórica nacionalista. La cuestión es ya muy sensible desde cualquier lado que se la mire y refiere a las islas Malvinas.

 

Nada es peor que la convergencia entre las conspiraciones ajenas y los errores propios. La conspiración existe. Los errores también. Esa confluencia le deparó a Macri el peor momento desde que es presidente.

No ser como Cristina Kirchner. Ése es el propósito que más réditos (y algunas desventajas) le dio al gobierno de Mauricio Macri. Vuelve y profundiza esa estrategia cada vez que la política se torna ingrata y esquiva.

 

El destino de Cristina Kirchner parece oscilar entre el regreso a la política electoral o el ingreso en la prisión. La política (y la vida) suele tener un camino más enmarañado que una línea directa entre los días que corren y esos futuros posibles.

 

Mauricio Macri había quedado con un regusto a desagrado, tuviera o no razón, después de la decisión de la Corte Suprema sobre el aumento de las tarifas de gas. Aunque valoraba que el tribunal no le hubiera arruinado aún más el déficit fiscal, leyó con resquemor los considerandos que aludían a cómo debían aumentarse las tarifas y hasta dónde deberían incluirse las audiencias públicas.

 

Sergio Massa le ha hecho un favor a la política argentina. Su promesa inicial de "prohibir las importaciones", atenuada luego en la redacción de un proyecto de ley, permite abrir un debate crucial que el país se debía.

 

Cierto fresco se siente en el despacho de los presidentes. Colaboradores y secretarios de Mauricio Macri van vestidos con algún abrigo. La calefacción está puesta en su nivel mínimo, cuenta uno de esos ayudantes. El despacho ya es otro, aunque es el mismo.

 

Enrique Peña Nieto y el emir de Qatar merecían un contexto argentino mejor que el que les tocó. El acercamiento con México de Mauricio Macri significa dos importantes giros en la política exterior.

 

Ayer, segundo día hábil después de la feria judicial, la política se volvió a instalar en los tribunales.

 

Con los gobernadores contentos, es difícil que el Senado lo boicotee al Presidente. Si los sindicatos históricos tienen dinero en sus manos, es casi imposible que la protesta supere las palabras.

 

Ayer, envuelta por más sombras que luces, Cristina Kirchner se fue de la Capital. Había sido protagonista directa o indirecta de una semana en la que la política se disputó en los tribunales federales de Comodoro Py.

Un problema objetivo fue resuelto con más errores que aciertos. El problema es la ruina del sistema energético que dejó el kirchnerismo. Un país sin gas y sin electricidad, y sin posibilidades ya de seguir importando monumentales cantidades de energía. El déficit fiscal es intolerable, tal como está, para cualquier Estado serio.

O Mauricio Macri sigue de luna de miel con la sociedad o está cubierto por un misterioso manto que lo preserva del fuego de herencias ajenas y errores propios.

 

Tienen razón los kirchneristas: es probable que Cristina Kirchner termine presa.

 

Un rumor precedió a la decisión de Ibar Pérez Corradi de negarse a la extradición inmediata a la Argentina. Decían aquí, en medios políticos de distinta extracción, que la vida del viejo prófugo corría peligro en su país. Seguramente se trató de un dramatismo propio de la visión conspirativa de los argentinos, pero lo cierto es que Pérez Corradi creyó en esos presagios.

 

La Justicia confirmó por primera vez que una campaña electoral para elegir presidente de la Nación fue financiada por el narcotráfico. Tres ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner fueron procesados por delitos de corrupción en complicidad con otro sistema mafioso, el de la AFA. Una epidemia de pánico se abatió sobre presos por corrupción o narcotráfico. Temen ser asesinados en cárceles argentinas antes de que puedan hablar delante de los jueces.

 

Si todo lo que vemos y percibimos sobre el pasado reciente fuera cierto, estaríamos ante el latrocinio de fondos públicos más grande del que se tenga memoria.

Tal vez Guillermo Moreno no sea sólo un provocador (que también lo es) o Hebe de Bonafini no sea sólo una anciana rencorosa y desinformada. El núcleo duro del kirchnerismo está propalando la idea de que un sector importante de la sociedad sufre el hambre de manera insoportable.

Cristina Kirchner no puede caminar por las calles de Río Gallegos. Tampoco por las de la Capital. Corre el riesgo de chocar con la protesta de la gente común. Sólo por algunos barrios (no pocos) del Gran Buenos Aires podría pasear sin inconvenientes.

José López no pudo enterrar los dólares, pero enterró al kirchnerismo. En la ingrata madrugada de ayer, protagonizó el espectáculo más escandaloso y patético que se recuerde de funcionarios corruptos.

En la cárcel de Ezeiza ya están presos el que pagaba y el que cobraba. José López y Lázaro Báez. Son las puntas visibles de la amplia y multimillonaria red de corrupción de la obra pública en tiempos del kirchnerismo.

El dinero insignificante, innecesario, terminará condenando la corrupción. Los hoteles de Cristina Kirchner en El Calafate compraban una docena de medialunas por día cuando declaraban tener todas las habitaciones ocupadas.

 

Miguel Pichetto y Ernesto Sanz, peronista uno y radical el otro, son amigos personales a pesar de que pocas veces están de acuerdo. Los dos fueron senadores y presidentes de sus bloques en los mismos años.

Hay una rumorología sobre disidencias presuntas entre el Gobierno y la Iglesia. Y hay una cuestión que ha sobrevolado esa relación en días y meses recientes: la existencia de un núcleo enorme de pobreza entre los argentinos.

Mauricio Macri esquivó en el momento agónico lo que hubiera sido la primera gran crisis de la coalición gobernante.

La mancha del escándalo está mojando muy cerca, demasiado cerca, de Cristina Kirchner. La ex presidenta y su hijo Máximo fueron imputados en una nueva causa por supuestos hechos de corrupción en la compraventa y el alquiler de inmuebles de la empresa Los Sauces.

Nadie la vio venir. Nadie oyó los preparativos. Nadie, en fin, imaginó en el Gobierno la colisión con legisladores y sindicatos peronistas en estado de sublevación.

Rodeado de funcionarios que le suplicaban serenidad, Mauricio Macri entró el lunes pasado en la reunión con los principales dirigentes gremiales del país.

Los empresarios entienden la realidad con la ley de la oferta y la demanda en la mano: ¿por qué deberían invertir ahora, deducen, si gran parte de las empresas grandes y medianas (ni hablar de las pequeñas) tiene ociosa entre el 40 y el 50 por ciento de su capacidad de producción? Sin embargo, el temor al regreso del populismo es fácilmente perceptible en todos ellos, incluidos funcionarios con concepciones distintas y empresarios de diferente porte. Conclusión: el populismo no está muerto.

 

Mauricio Macri tropezó ayer por segunda vez con un obstáculo serio para desplazar a Alejandra Gils Carbó. Entre el deseo de echarla y la imposibilidad de hacerlo por la vía directa (el juicio político), sus funcionarios escribieron un proyecto para desplazarla dentro de un año. La mezcla de lo que redactaron y las concesiones a la oposición terminaron chocando con la Constitución.

 

El jueves, poco antes de que la coalición gobernante se reuniera en público, más temerosa que segura, una pregunta se hizo masiva: "¿Lilita viene con la cartera?" La cartera de Elisa Carrió es el símbolo de sus rupturas, después de que la usó para decirle adiós a Pino Solanas.

 

Sergio Massa es un interlocutor incómodo para el macrismo. Nadie sabe nunca cuál es su última palabra.

 

Un ministro de Macri suele decir que las sociedades no agradecen las crisis que se evitan, porque está seguro de que ellos evitaron una enorme.

 

La democracia tiene un problema con Fernando Esteche. Su conflicto con el sistema político, que él llama despectivamente "democracia occidental", es largo y afectó a varios gobiernos.

 

Al final de un largo diálogo telefónico con la canciller Susana Malcorra, Eric Trump, hijo del presidente electo norteamericano, le pidió que transmitiera un mensaje: "Dígale al presidente Macri que mi padre siempre lo recuerda con cariño". Rápida y pragmática, Malcorra llamó a uno de los hijos de Trump, los únicos seguros integrantes del equipo que acompañará al próximo jefe de la Casa Blanca.

 

Varios de los empresarios argentinos (muchos medianos y pequeños, pero también algunos grandes) podrían haber estado el viernes en la manifestación de cegetistas y piqueteros. No para reclamar por la emergencia social, sino por la emergencia propia.

 

Ayer, cuando la política hablaba de luchas internas y de tretas opositoras, un acuerdo crucial se tramaba en un rincón del oficialismo.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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