Julio Blanck

Julio Blanck

Los fiscales de Gils Carbó avanzan sobre Macri, mientras Cristina se encamina a un juicio oral y otro procesamiento.

 

Macri tomó con calma la noche difícil con Mirtha. Pero Durán Barba explotó. Dijo que ella estuvo maleducada y violenta.

 

El jefe de la ANSES defendió el programa de Reparación Histórica y rechazó las críticas de la oposición. La entrevista en 5 en 5.

En la pulseada con los gremios docentes Macri y Vidal tienen mucho para perder. Pero también mucho para ganar.

 

A unos y otros la Corte podría atenuarles la detención, enviándolos a arresto domiciliario.

 

Antes de regresar desde Europa, el ex ministro confirmó a un gremialista su decisión de disputar las PASO en Provincia.

 

La supuesta detención de Florencia, del todo imposible, disparó otra maniobra para denunciar persecución política.

 

El martes próximo se hablará de Milagro Sala en la Corte. La decisión debería producirse antes de que en mayo llegue la CIDH a Buenos Aires.

 

La caída del congreso provincial del PJ deja constancia de que no hay unidad posible bajo la conducción de Cristina.

 

Ya estudian los decretos para prevenir conflictos de intereses entre empresas y funcionarios, como pasó con el Correo.

 

La reaparición pública de Alfonso Prat Gay le asegura una repercusión especial a la cumbre radical en Villa Giardino, el viernes y sábado próximos. De hecho, robustecerá la intención de la UCR de consolidarse como un espacio de pertenencia crítica a alianza de gobierno.

 

Queda una lección amarga y costosa para el presidente Macri: no alcanza con parecer distinto, hay que ser distinto.

 

Sin una pizca de ironía y con notoria resignación un funcionario de muy altas responsabilidades dice: “Siempre tenemos cosas que aprender. Esta semana aprendimos un montón”.

 

Cristina, llamada a indagatoria por el saqueo al Estado a través de la obra pública y de los negocios entregados a Lázaro Báez, su socio y testaferro.

 

Más allá de las buenas señales de la economía, el secretario de Seguridad habló de argentinos en el ISIS. Y Macri al final firmó un acuerdo para auxiliar a Santa Fe contra el narcotráfico.

 

Todo estuvo cuidadosamente calculado. Es de presumir que incluso el oportuno beso con Juliana Awada apenas dejó el estrado de las Naciones Unidas y su exacta fotografía tomada desde bambalinas con la gran sala como fondo, distribuida al minuto por la Casa Rosada.

 

La central obrera lanzó un paro, pero sin fecha ni modalidad. Y seguirá en la negociación. El Gobierno estudia una compensación económica antes de fin de año para neutralizar la huelga.

 

Esta vez las encuestas confirmaron una señal de alarma. Según fuentes oficiales de alto nivel, los estudios recientes de la firma Isonomía que recibe la Casa Rosada, y los del consultor estrella Jaime Durán Barba y su socio Santiago Nieto, que reportan a la Gobernación bonaerense, coinciden en registrar una sostenida caída de la imagen de Mauricio Macri en el Gran Buenos Aires.

Sergio Massa disfruta los ecos de su foto con Margarita Stolbizer. “Queremos instalar en el imaginario que la alternativa a Macri no es la locura, ni los violentos ni los radicalizados. Por eso en la foto también estuvieron De la Sota y Lavagna”, dice evaluando el impacto político de esa imagen, en el encuentro nacional del Frente Renovador y sus aliados realizado en Parque Norte.

 

La procuradora general Alejandra Gils Carbó tendrá en sus manos, desde mañana, la posibilidad de mantener enterrada la causa que investiga la muerte de Alberto Nisman. Si lo hace, continuará con la línea de acción seguida por el sector de la Justicia obediente a las órdenes y necesidades del kirchnerismo.

 

El Presidente entendió el mensaje sonoro que le envió la Corte Suprema cuando hace tres semanas le volteó el tarifazo del gas para los usuarios de a pie.

 

Volvió colmado de elogios Mauricio Macri de la cumbre del G-20 en China. Relató ante sus funcionarios las lisonjas personales que le dispensó Barack Obama en la apertura del encuentro. Y los plácemes que le dedicó Xi Jinping, el mandatario chino. Resaltó que el canciller brasileño, José Serra, se mostró entre sorprendido y disgustado ante su colega Susana Malcorra, por el espacio que los líderes de las potencias dedicaron al presidente argentino y su gobierno, cuando ese lugar relevante había sido siempre de Brasil.

 

Extraño consenso: ni el Gobierno, ni el peronismo, ni los personajes que llevan y traen indicaciones e intrigas desde el Vaticano creen que haya simbolismos ocultos detrás de la fecha para el próximo encuentro del Papa y el Presidente, el 17 de octubre.

 

Dice uno de los tres ministros con más peso en el Gabinete: “Lo más difícil que teníamos que hacer era lo de las tarifas del gas y lo hicimos mal. Ahora se está arreglando. Es un problema sobre todo de la clase media. Las cosas van a mejorar, pero el costo político lo pagamos igual”.

 

Cuando quiere, la Iglesia habla con palabras fáciles de entender para todos. “La clase media más pobre está en el límite de subsistir con salarios atrasados”, dice monseñor Jorge Lozano, titular de la estratégica Pastoral Social y obispo de Gualeguaychú.

El acuerdo involucra una caja de $ 29 mil millones que el kirchnerismo usó para condicionar a los gremios. Con inflación y tarifazo, en el universo sindical se reclama algo más que la devolución del dinero de las obras sociales.

El tarifazo del gas frenado por la Justicia en todo el país y a la espera de una decisión de la Corte Suprema. El salario real con una caída del 12% durante la primera mitad del año, según estudios de un instituto sindical.

Desde que llegó a la Gobernación bonaerense, María Eugenia Vidal trabaja para cortar el circuito negro de recaudación policial.

Si el trámite prospera, y no hay nada a la vista que indique lo contrario, pronto el Estado le pagará a Amado Boudou una pensión vitalicia por sus servicios prestados en calidad de vicepresidente de la Nación.

 

Los bolsos de José López siguen volando por encima del muro del convento de monjas de clausura en General Rodríguez. Pasaron diez días desde esa madrugada de asombro y escándalo, y los 9 millones de dólares del hombre que siempre tuvo línea directa con Néstor y Cristina Kirchner continúan actuando como un revulsivo poderoso en la política, la Justicia y la opinión pública.

 

Cristina Kirchner esperó 24 horas para llamar a Julio De Vido y condolerse con él por la bochornosa caída de José López, pescado cuando trataba de esconder casi 9 millones de dólares en un convento que quizá ya había sido usado antes como posta para el dinero negro de la corrupción.

 

La auditoría a los juzgados federales de la Capital, aprobada ayer por unanimidad en el Consejo de la Magistratura, supone un fuerte salto cualitativo en la acción orientada a depurar la Justicia de los magistrados que contribuyeron, por complacencia o complicidad, al próspero funcionamiento del sistema de corrupción del kirchnerismo.

Atención a estos dos datos: 1) la gente no diferencia peronismo de kirchnerismo; 2) el 45% atribuye al peronismo en su conjunto el escándalo por la caída del ex patrón de la obra pública, José López, con casi 9 millones de dólares en efectivo.

Martín Sabbatella, jefe del partido ultra K Nuevo Encuentro, sostuvo ayer que “el Estado garantizó impunidad en el ataque mafioso a Tiempo Argentino y Radio América”. Afirmó que la patota empresarial que agredió a los trabajadores que ocupan esas redacciones “actuó con absoluta impunidad y se fueron escoltados por la Policía”. Otro ultra K, el diputado camporista Eduardo De Pedro, tuiteó que “el gobierno debe dar una respuesta ante este gravísimo hecho”.

La excusa fue supervisar la distribución de las “Bolsas Compañeras”, que por 300 pesos traen 25 alimentos envasados y unos 30 kilos de verduras.

El proyecto que presentaron ayer 14 senadores del Frente para la Victoria, planteando la ampliación de la Corte Suprema de Justicia a 13 miembros, es antes que nada una declaración de guerra interna.

A seis meses de llegar a la Presidencia, y en medio del momento económico y social más delicado de lo que lleva de gestión, Mauricio Macri debe afrontar este domingo un incómodo debut electoral.

El 11 de febrero de 2015, tres semanas después de que hallaran muerto en su departamento a Alberto Nisman, el fiscal que la había denunciado de encubrir a Irán por el atentado a la AMIA, la entonces presidenta Cristina Kirchner rechazó la eventual ayuda del FBI para esclarecer el caso. “No somos un país de cuarta para que nos den consejos” dijo, a propósito de sugerencias de legisladores de EE.UU. que proponían esa colaboración en la pesquisa.

El secretario del Presidente entró ayer a la reunión de Gabinete, celular en mano. “Es la gobernadora, dice que es urgente” señaló. Macri tomó el celular. Los ministros le escucharon decir “No, no... no puede ser, no se puede creer, no...” y poco más. Fin de la comunicación.

José López, el hombre de Néstor y Cristina que cayó con casi 9 millones de dólares en efectivo, fue denunciado por enriquecimiento ilícito en 2008.

El presidente de la Corte Suprema, el arzobispo de Buenos Aires, dos ministros, cuatro intendentes del Gran Buenos Aires y otros tantos jueces federales, entre otros, participaron el miércoles de una reunión reservada para iniciar un seguimiento conjunto de las acciones contra el narcotráfico.

Puro voluntarismo o estrategia fría y de resultado seguro, la cuestión es que el gobierno de Mauricio Macri espera con los anuncios de hoy fijar un urgente punto de inflexión y empezar a revertir las penurias sociales que signaron sus primeros meses de gestión, en el camino de reordenar y corregir los desajustes de la economía.

El gobierno de Mauricio Macri mira con sospecha y desconfianza el vértigo de la Justicia. La súbita carrera de jueces y fiscales detrás de la escandalosa corrupción kirchnerista está fuera del control de la Casa Rosada.

Los sindicatos hicieron ayer una formidable demostración de fuerza que los reinscribe como actores políticos centrales.

Un visitante reciente de Ricardo Lorenzetti desgranó la trillada argumentación acerca de que la Justicia debería ir esta vez a fondo contra la corrupción, empujada por la obscena revelación de riqueza de Lázaro Báez, el testaferro de los Kirchner.

El viernes pasado a las 8.30, hora en que hasta los curiosos están distraídos, tres caras conocidas entraron sin levantar revuelo a un edificio sindical de la avenida Caseros, casi esquina Tacuarí.

El primer procesamiento de Cristina Fernández de Kirchner, decidido el viernes por el juez Claudio Bonadio en la causa por las operaciones con el dólar futuro al final de su mandato, ponen al borde del precipicio la estrategia defensiva de la ex presidenta, basada en la dilación –si fuera posible hasta el infinito– de las investigaciones que la involucran por hechos de corrupción.

La ambigüedad es la foto exacta del momento. “No hay tregua ni fecha de paro”, resumió Héctor Daer, uno de los triunviros de la CGT después de la reunión entre el Gobierno y los jefes gremiales en el Ministerio de Trabajo. Esa ambigüedad hoy es buena para las dos partes.

 

La cercanía del encuentro entre el Papa y el Presidente el próximo sábado 15, deja en evidencia que la herida del 27 de febrero todavía está abierta. Ese día Francisco, que antes había sido generoso en sonrisas hacia Cristina, recibió a Mauricio Macri en el Vaticano con el gesto notoriamente serio.

 

La única llamada que atendió Elisa Carrió el martes, cuando la operaron del corazón, fue la de Anita, histórica secretaria de Mauricio Macri. Recibió los saludos afectuosos del Presidente y su deseo de pronta recuperación.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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