Carlos Sacchetto

Carlos Sacchetto

Miguel Piccheto. Se opone a que Cristina forme parte del bloque del PJ. Piensan en la unidad peronista sobre una construcción más horizontal del liderazgo.

 

En la Casa Rosada son optimistas y ubican entre seis y ocho puntos la ventaja de Esteban Bullrich sobre Cristina.

 

Cristina Fernández habló poco, se la vio menos y mostró una imagen de modestia que no irradiaba cuando ocupaba la Casa Rosada.

 

Si reclamamos autodepuración, no se puede dudar de la necesidad de apartar a los corruptos de la política.

 

La semana hábil cerró con el aporte de dos datos significativos por parte de un Indec que va afianzando su prestigio y seriedad.

 

Como si los problemas que no alcanza a resolver la gestión fueran pocos, el Gobierno llegó a Semana Santa atravesado por fuertes debates internos capaces de producir elevado desgaste.

 

Pasará un largo tiempo hasta que se ponga otra vez en jaque al Gobierno desde los sindicatos.

 

Las movilizaciones opositoras que se realizaron las últimas semanas con un creciente tono de reclamo para que “caiga” el modelo económico del Gobierno, y las expresiones de apoyo al orden democrático que se verificaron ayer en distintos puntos del país, tienen varios aspectos no comparables pero a la vez configuran el núcleo de una definición sobre el actual momento del país.

 

Pasado el 6 de abril, los escenarios que evalúan en la Casa Rosada son mucho más tranquilos que los que se viven hoy.

 

El Gobierno le teme a un mayor desgaste de su autoridad y los gremialistas no quieren que eventuales desbordes pongan en jaque su liderazgo.

 

Si los tironeos previos por el conflicto docente y el discurso del Presidente ante la Asamblea Legislativa agitaron la intensidad política de la semana que pasó, es altamente probable que lo que se avecina para los próximos días exponga los niveles más altos de conflictividad desde que Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada.

 

Fuentes confiables aseguran que habrá más determinación del Presidente para contrastar la realidad casi apocalíptica que percibe la oposición.

 

En la Casa Rosada, hubo funcionarios que insistieron hasta la mañana siguiente con mantener el nuevo cálculo.

 

Para la mayoría de los miembros del Gobierno quedará como una anécdota intrascendente, pero lo ocurrido el miércoles pasado con dos hechos antagónicos permitió dimensionar con exactitud cuáles son las fortalezas y cuáles las debilidades políticas del equipo que comanda Mauricio Macri.

 

Si bien su trayectoria en el ámbito de los negocios le dio a Mauricio Macri una valorable experiencia para moverse en las altas esferas empresarias, su condición de presidente de la Argentina lo introdujo en el reducido núcleo de quienes ejercen el poder político mundial.

 

Sólo unos pocos datos de la realidad serían suficientes para explicar que en estos días el gobierno de Mauricio Macri atraviesa uno de sus momentos más críticos.

 “El endurecimiento de la confrontación callejera con el Gobierno, tendría pronto su contraparte en el Congreso”, asegura el autor y analiza el devenir del Gobierno y oposición.

 

Lo que a muchos llama la atención es la actitud que asume la CGT, con posiciones predeterminadas muy duras a favor de un paro general.

 

La calma que se advierte entre los funcionarios políticos de la Casa Rosada contrasta con los vaticinios de fuertes tormentas sociales que se escuchan en buena parte de la oposición.

 

No se trata de dramatizar, pero suena como un alerta preocupante. Sobran ejemplos para decir que desde Aristóteles y el nacimiento de la ciencia política, hasta hoy, pocas veces esta disciplina que el hombre pensó para mejorar la calidad de vida de sus semejantes ha alcanzado niveles comparables de desprestigio como los que se observan estos días.

 

A un par de ministros del área económica les gusta comparar este momento de la gestión de Mauricio Macri como el de un inmenso y moderno avión que va carreteando cada vez a mayor velocidad.

 

El gobierno de Mauricio Macri, haciendo gala de una alarmante imprevisión en sus políticas y exhibiendo divergencias internas que lo que menos hacen es transmitir confianza a la sociedad. El kirchnerismo, cayéndose de a pedazos al revelarse cada día nuevos y obscenos capítulos de una corrupción perversa que se burló del idealismo de millones de seguidores bien intencionados.

 

Tres influyentes personajes del kirchnerismo han puesto en marcha lo que parece una complicada estrategia de salvataje.

 

Por obra de jueces y fiscales que decidieron enfrentar la realidad de un cambio de época y no sumarle sus complicidades al pasado, la Justicia se ha convertido en uno de los principales dinamizadores de la política.

 

Un ejército de amigos, asesores, dirigentes y operadores políticos cobijados en el oficialismo macrista, tuvo que alborotarse el miércoles pasado al filo de la madrugada cuando Elisa Carrió disparó con munición gruesa nada menos que contra la vicepresidenta Gabriela Michetti.

El gobierno de Mauricio Macri completó los primeros seis meses de gestión con lo que en términos políticos es quizás uno de sus logros más resonantes.

Durante los últimos 45 días, la política argentina pareció estar inmersa en un pequeño pero complicado laberinto que no ofrecía salidas claras a quienes lo transitaban.

No era necesario que el jefe de Gabinete lo verbalizara para que la realidad se pusiera en evidencia, pero al comentar el documento de la Iglesia del pasado fin de semana, el funcionario pronunció una de las más sinceras y acertadas opiniones del macrismo.

Pese a que las internas se suceden en forma cotidiana, los integrantes del Gobierno dicen tener claro que una fractura de Cambiemos sería peor que la inflación.

La obligada búsqueda de acuerdos que intenta a cada paso el Gobierno para superar su debilidad parlamentaria, se ha convertido en la mejor y casi única herramienta de Mauricio Macri para construir poder desde la política.

Sin una referencia política definida en líderes de la oposición ni enclaves manifiestos en el oficialismo, el triunvirato de dirigentes que conduce la Confederación General del Trabajo (CGT) ha cargado sobre sus espaldas la complicada tarea de extender su representatividad para ser el regulador de las tensiones sociales.

 

En un tono de confianza que acostumbra a usar cuando no se trata de declaraciones públicas que podrían comprometerlo, el eterno dirigente gastronómico Luis Barrionuevo explicó ante un grupo de amigos las razones por las cuales la CGT unificada estaría a punto de cometer un enorme error estratégico. “No hay clima para hacerle ahora un paro a Macri. Ni en el grueso de la sociedad, ni en la mayoría de los trabajadores”, afirmó.

 

Algunos integrantes de la mesa chica del Gobierno no confían en que el nivel de conflictividad vaya en descenso.

 

Uno de los persistentes dolores de cabeza del gobierno de Mauricio Macri ha sido y sigue siendo la demora de los tiempos en que aparecerían signos claros de crecimiento económico, que a la vez deberían traducirse en una mejora de la situación en la sociedad.

 

Si hay alguien que no pertenece a Cambiemos y garantiza la gobernabilidad mejor que muchos de los integrantes de la alianza oficialista, ese es el eterno senador peronista Miguel Ángel Pichetto, jefe de la bancada del PJ-FPV en la cámara alta. El razonamiento resulta inevitable porque otra vez los avances políticos que Mauricio Macri logró la semana pasada en el Congreso nacional, tuvieron al rionegrino como uno de sus principales artífices.

 

Aquella antigua expresión popular que se utilizaba como advertencia de que algo se estaba demorando mucho y corría el riesgo de ocurrir demasiado tarde, aplica bien para describir la inquietud que ha comenzado a extenderse en buena parte de la sociedad argentina y en ciertos niveles del gobierno de Mauricio Macri. Esa inquietud se refiere a la retardada salida de la recesión económica y al comienzo de una ansiada reactivación que siente las bases para un crecimiento sostenido.

 

Apenas subió al vehículo que la trasladaba el jueves pasado de Santa Marta, en el Vaticano, hasta su hotel en Roma, Gabriela Michetti llamó por su celular a Mauricio Macri. “Me fue muy bien, estuvo todo bárbaro, ya te contaré con detalles cuando llegue a Buenos Aires”, dijo la vicepresidenta de la Nación y su interlocutor, esbozando una sonrisa, exclamó: “¡Qué bueno, te espero!”.

 

El vértigo con el que se suceden por estos días los acontecimientos políticos, contrasta en forma notable con la lentitud de las respuestas que la sociedad espera por simple expectativa, o porque se las prometieron y no llegan. La semana que pasó fue un claro ejemplo de esta dinámica. En otras palabras, hubo mucho ruido y pocas nueces.

 

Al finalizar la cena del viernes por la noche en lo que muchos llamaron “retiro espiritual” del Gobierno en Chapadmalal, y mientras la brisa marina entraba por las ventanas de la vieja residencia, Mauricio Macri levantó una copa e invitó a los presentes a brindar “por 2017, que será un gran año para todos”.

 

Quienes no están vinculados de manera directa a los usos y costumbres de los habitantes del mundo de la política y a la  forma en que se relacionan entre ellos, tal vez desconozcan que en el Congreso Nacional se vive un marcado clima deportivo.

 

Otra vez la oportuna intervención del presidente del bloque de senadores del PJ-FpV, Miguel Pichetto, le señaló al Gobierno el camino hacia las puertas de salida de la ruidosa crisis que originó el proyecto de ley de Ganancias aprobado en Diputados.

 

Hace meses que se sabe que el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, no está cómodo en el Gobierno. Las razones van desde que no comparte la descentralización de las decisiones económicas en múltiples áreas, hasta discrepancias sobre los criterios técnicos y políticos para combatir la inflación, alentar las inversiones y poner orden en las cuentas fiscales. Sus amigos más cercanos afirman que está dispuesto a dejar el cargo, pero quiere hacerlo causando el menor daño posible a la gestión de Mauricio Macri.

 

Resulta paradójico, pero algunos de los valorables esfuerzos que hace el Gobierno para superar inconvenientes y encontrar nuevas maneras de aliviar el peso de la crisis, terminan chocando contra sus propias equivocaciones. Con ironía, podría decirse que a esta altura muchos errores cometidos tal vez obedezcan a un problema vocacional.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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