Sergio Crivelli

Sergio Crivelli

"Crear dos, tres... muchos Vietnam es la consigna", decía Ernesto Guevara en abril de 1967. Cincuenta años después, en la Argentina de estos días y con una disciplina ejemplar, los adoradores más furiosos de Cristina Fernández abren todos los días múltiples frentes de combate para limar a Mauricio Macri. Esta es la tesis central del Gobierno para explicar el desgaste de imagen de los últimos tiempos, aunque los funcionarios no se hacen cargo siquiera de los errores no forzados que suelen cometer.

 

El aparato sindical fue desbordado por el kirchnerismo y la izquierda. La posibilidad de una "renovación" peronista es cada vez más tenue. ¿Randazzo duda entre arreglar o no con Cristina?

Desde que Macri tomó medidas que aumentan el gasto público para moderar el impacto del ajuste, comenzó el debate acerca de si ante una situación fiscal catastrófica como la que dejó Cristina Fernández se debe volver al equilibrio progresivamente o de golpe.

La detención de Milani debería ser otro estímulo para revisar una etapa nefasta de la que los políticos se declaran víctimas, pero en la que tuvieron una responsabilidad directa. Una buena ocasión para mirarse la cara en el espejo.

 

Fidel Castro no murió el viernes pasado. Ya lo había hecho por primera vez en la noche entre el 9 y el 10 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, se aceleró el colapso de la Unión Soviética y desapareció el bloque comunista del que había sido una pieza de cierto valor estratégico a comienzos de los ‘60.

 

En el Congreso mostró su estrategia de campaña: alarmar con el eventual retorno a un pasado de `despilfarro y corrupción'. Su principal sostén no es ni la UCR, ni Carrió, sino la Cámpora

 

Decía Antonio Gramsci que la crisis consiste exactamente en el hecho de que lo antiguo muere y lo nuevo no puede nacer.

 

La sorpresa de la jornada fue la inesperada habilidad de Macri para sortear un compromiso institucional que se le presentaba complicado

       

Los peronistas están divididos pero no tanto. Pidieron juicio político a Macri. A la marcha de la CGT se plegó hasta Massa. Los piqueteros volvieron cortar calles y los docentes al paro.

 

Lo que promueve Nilda Garré es una suerte de religión de Estado que prescinda de hechos comprobados. Quiere por lo tanto restablecer algo propio de regímenes totalitarios o teocráticos, el delito de opinión, pretensión que en las actuales circunstancias es de esperar que tropiece con dificultades insalvables.

 

En el caso del Correo y de la rebaja a jubilados Peña mostró que está verde. Pero el peronismo no saca ventajas porque carece de credibilidad y su pasado inmediato incluye personajes como Milani

 

La muerte de Nisman desnudó la situación de los servicios de Inteligencia que parecen fuera de control y actúan como una mafia ya inmanejable para el Gobierno.

 

La ex presidenta nunca hubiera tenido que rendir cuentas si las elecciones no las hubiese ganado Mauricio Macri, líder de un partido que llegó por primera vez al poder y al que se presume sin compromisos con los que gobernaron durante las últimas tres décadas.

 

Macri mostró sus cartas con el presupuesto 2017. Renunció a una baja mayor del déficit para mejorar el nivel de actividad. Las inversiones las hará el Estado mientras los empresarios miran.

 

¿Qué hace desconfiar a los hombres de negocios? Uno, la debilidad institucional del macrismo, expuesta con la anulación del aumento de la tarifa del gas a manos de la Corte. El segundo factor es la anarquía opositora que en sus distintas versiones controla ampliamente ambas Cámaras del Congreso.

 

Macri cometió un error gratuito al especular con la cuestión Malvinas. La oposición se envolvió inmediatamente en la bandera del gaucho Rivero. La interna oficialista por la Cancillería

 

La oposición recurre a un discurso de críticas y acusaciones al gobierno que no tienen contacto con la realidad y buscan exacerbar prejuicios

 

El presidente no usa el poder del Estado para encarrilar la economía y encuadrar a los factores del poder. Cree que la nueva política consiste en tocar timbres y saturar las redes sociales.

El Gobierno está tan desorientado que hasta desorienta a la oposición.

 

La brutal remarcación había pulverizado las ventas. Consecuencia: los empresarios tienen ahora que hacer su propio ajuste. Así, los precios tienden estabilizarse. Todos quieren a Margarita (2,51%)

 

El cruce entre Macri y Massa por la prohibición de las importaciones puso en primer plano tres componentes centrales de la política doméstica.

 

El gobierno tomó decisiones económicas duras que no pueden ser defendidas con un discurso conciliador y exigen una respuesta simétrica a los ataques de un peronismo que ya olvidó su pasado.

 

Massa buscaría directamente la candidatura a presidente en 2019 y pondría al frente de la boleta de su sector en 2017 a la ex radical Margarita Stolbizer, convertida en una cruzada contra la corrupción con fuerte exposición pública.

 

En las encuestas Macri mantiene un buen nivel de aceptación, pero persiste la incertidumbre sobre el futuro de la economía. La actividad no se recupera y el 2017 está cada vez más cerca

 

El personalismo es aquí una enfermedad endémica de la que nadie está a salvo, aunque haya convertido en "leitmotiv" la consigna del trabajo en equipo.

 

El gobierno ofreció un flanco a sus detractores con el uso de datos de la Anses. Retroceder ante un animador de TV fue señal de debilidad y una torpeza política. El papel de Marcos Peña.

 

A esta altura el Gobierno parece haber jugado todas sus cartas. Espera que el barco termine por enderezarse solo. Apuesta a las expectativas positivas de la sociedad y a que la inversión restablezca la actividad lo menos lentamente posible.

 

Macri llegó al poder con los radicales, pero gobierna con los peronistas. Podría decirse que es un pragmático, pero en realidad es un funcionalista: elige los instrumentos de acuerdo con su función. En lugar de ingeniero debió haber sido arquitecto.

Mauricio Macri fortaleció la gobernabilidad con una estrategia opuesta a la de los Kirchner: no polarizó ni buscó el monopolio del poder. Desarrolló, además, una coalición política abierta.

El mensaje realista "si no puede pagar, consuma menos" se ha convertido en tabú para la corrección política. Hay alergia a la verdad y una extendida mentalidad de avestruz. Creen que se pueden consumir bienes sin pagarlos o, peor aún, que los paguen otros. Son inmunes a la experiencia.

La economía sigue mal, pero el macrismo no pasa de los anuncios. El PJ no puede desprenderse del kirchnerismo y piensa escudarse en Massa, que a su vez piensa en esconderse detrás de Stolbizer

 

Así como ese nivel de corrupción no podía mantenerse sin cobertura desde lo más alto, tampoco hubiese sobrevivido sin el apoyo de centenares de académicos, intelectuales, escritores, músicos, actores y "famosos" de todas las actividades que sin pertenecer a la "nomenclatura kirchnerista" ni dedicarse a la política se prestaron al encubrimiento y hoy dicen que se sienten "traicionados".

 

Una lluvia de investigaciones, indagatorias y procesamientos está acorralando a los principales responsables del anterior gobierno. El peronismo empezó a sentir el impacto y se disgrega.

 

Hoy el que agoniza es el kirchnerismo. Jueces y fiscales procesan y encarcelan a ex funcionarios con los que no se metieron durante los últimos doce años porque ya no representan una amenaza. Mayor peligro es que los medios los denuncien como encubridores.

 

A seis meses de asumir Macri no logró que la actividad despegue, pero contra lo esperado, controló política, manejó el Congreso, aseguró la gobernabilidad y neutralizó a la oposición más dura.

 

Recuperó la ofensiva perdida con el envío al Congreso de la ley para pagar a los jubilados. También rectificó parcialmente los aumentos tarifarios. Las quejas y el malhumor frenaron el ajuste.

El peronismo es la única fuerza política con fueros. Lo demuestra el hecho de que puede aplicar durísimos ajustes como el de Carlos Menem en 1990 o el de Eduardo Duhalde en 2000 pagando un costo mínimo. Cualquier otro partido que pretenda reordenar una pésima situación fiscal recurriendo a la racionalización del gasto público se verá en problemas.

A Mauricio Macri le tomó cinco meses llegar a esa conclusión y después de devaluar, echar ñoquis sembrados por millares por CFK y disponer un tarifazo homérico, aceptó que el malhumor social y la pérdida de expectativas favorables podían dañar irreparablemente tanto la economía como las chances electorales de su gobierno para el año próximo. Salió por lo tanto del callejón en el que se había metido dando marcha atrás.

La receta que usó fue una combinación de astucia y populismo. Mandó al Congreso un proyecto de blanqueo que tiene como cobertura el pago de juicios pendientes de los jubilados a los que gobiernos anteriores liquidaron mal sus haberes. Es difícil para cualquier opositor negarse a pagar una deuda histórica y vergonzante que acumuló el peronismo y también decirle que no al blanqueo con que se financiará el pago. El peronismo en todas sus vertientes votó sin chistar los blanqueos que le remitió Cristina Fernández en los últimos años. Blanqueos, dicho sea de paso, menos justificables éticamente.

Pero al peronismo jamás le preocuparon las contradicciones; lo que le preocupa es que le copien los métodos y tengan éxito. Por eso resultó tan esclarecedor como enternecedor el comunicado del presidente del partido Justicialista, José Luis Gioja, al opinar con indignación inesperada: “Pensábamos que desde el Estado se iba a combatir la demagogia, pero veo que no es tan así”.

La salida de Gioja podría parecer un acto de cinismo, pero se trata en realidad de un elogio encubierto. Que un peronista reconozca de un no peronista que es demagógico, significa que calificó para actuar en la política criolla y puede, además, convertirse en un peligro.

La jugada de Macri apunta a por lo menos tres objetivos. Primero, mejorar el ingreso de más de dos millones de jubilados, muy afectados por el ajuste. Esos ingresos irán directamente al consumo, deprimido por el ajustazo. Segundo, tener un ingreso fiscal extra de unos 4 mil millones de dólares. El gobierno admite una expectativa de recaudación de 20 mil millones, pero en realidad espera recaudar 40 mil. El 10% de ese monto quedaría en poder del Estado. Un ingreso adicional y no inflacionario.

El tercer objetivo es fijar con fuerza de ley el acuerdo para la devolución del 15% de coparticipación a las provincias, lo que compromete a varios gobernadores a respaldar el proyecto en el Congreso. Hasta aquí la estrategia cierra.

Como era previsible el kirchnerismo, el massismo y otros sectores peronistas plantearon cuestionamientos, pero los que conocen la Cámara de Diputados están convencidos de que la iniciativa prosperará. Hubo también objeciones desde el oficialismo -en particular de Elisa Carrió-, pero la prohibición de que los funcionarios blanqueen fondos no declarados, disminuyó el nivel de la polémica.

En el Senado, en tanto, el presidente del bloque kirchnerista, Miguel Pichetto, presentó un proyecto mucho más permisivo. Hace rato que le marca la cancha al macrismo reclamándole audacia, pero hay que reconocer que Carrió no es uno de sus problemas. Él se las tiene que ver con `la Cámpora', pero comparados con la líder de la Coalición Cívica esos jóvenes parecen un grupo de boy scouts.

La otra rectificación que aceptó hacer el presidente fue la reducción de los aumentos en la tarifa de gas para algunos consumidores de bajos ingresos. A pesar del gigantesco aumento, la electricidad y el gas siguen teniendo un importante subsidio, por lo que la marcha atrás deteriora la situación fiscal. Se estima que el `perdón' de los aumentos costará unos 2.500 millones de pesos, pero está  claro que al gobierno le importa menos el rojo fiscal que la multiplicación peligrosa de las protestas.

Estas idas y vueltas, pruebas y errores tienen todavía un costo menor porque Macri juega solo. El peronismo está  fragmentado, sin liderazgo ni ideas como demuestra el lamento de Gioja. Y seguirá  en esa condición mientras no ensaye una renovación real. Mientras no jubila la dirigencia que lo llevó a la derrota. Kirchneristas como Aníbal o kirchneristas arrepentidos como Massa.­ 

Sergio Crivelli

Hay hechos que hablan por sí solos, que vuelven casi superfluo cualquier análisis:

Las encuestas muestran que retiene un buen nivel de adhesión a pesar del ajuste. Corporaciones y partidos lo presionan para sacar ventaja, pero la expectativa económica de la clase media es positiva

La megacorrupción K quedó expuesta de modo inocultable. Para el gobierno representa un cambio favorable de escenario. Para la reorganización del peronismo, un retroceso de varios casilleros.

El encuentro que mantuvieron en el Vaticano hubo menos compasión cristiana que política. El enemigo al que ambos deben combatir quedó también clarísimo: el gobierno de Cambiemos.

Nunca como en las últimas semanas quedó tan a la vista la matriz corrupta del poder en la Argentina, las dificultades prácticamente insuperables para eliminarla y el lamentable espectáculo de ostensible impunidad que la situación genera.

En el Senado impuso su mayoría para aprobar un proyecto que el Presidente prometió vetar. Una vez más, después de una derrota en las urnas, los políticos se encolumnan detrás de los sindicalistas.

La cantidad de peronismos posibles varía según la época, pero en la actualidad hay dos. Uno que apuesta al fracaso del Gobierno como explicó innecesariamente Ricardo Forster. El otro, que apuesta a cogobernar, como reclamó también innecesariamente José de la Sota.

Aumentaron la conflictividad y las movilizaciones porque no hay respuesta del gobierno a la hostilidad político-sindical. El problema no es más grave porque el peronismo está sin conducción.

Abandonó la idea de que la política es sólo gestión y entró en el toma y daca. Se entiende mejor con políticos y sindicalistas. Más duros opositores son la Justicia, los empresarios y Bergoglio.

 

La mayor parte de las diatribas contra la nueva política por Twitter y Facebook que predica el Gobierno proviene de los viejos políticos. Viejos, pero no necios como demuestra una reciente experiencia del diputado Felipe Solá.

 

Como la reactivación se demora, crecen la puja sectorial y las dudas sobre el futuro político. Los empresarios no invierten, remarcan y esperan. La CGT amenaza con un paro todos los días

 

Uno de los desastres institucionales que dejó más a la vista el cambio de gobierno fue el de la Justicia. Quedó sin cobertura la "Justicia militante", eufemismo equivalente a Justicia partidaria del gobierno anterior, que sigue intacta en los tribunales.

 

Macri llegó a un entendimiento con la CGT y se lo llevó como hecho consumado al Papa. Los empresarios obligados a recalcular. El mercado le cree al gobierno en materia de dólar e inflación.

 

El actual Gobierno propone al menos de palabra un cambio fenomenal: recuperar la voluntad de prosperidad que los argentinos perdieron hace 70 años. El peronismo sigue opinando que ese deseo es vano. Y en eso ha mantenido una coherencia invariable; en realidad, poco peronista.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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