Eugenio Paillet

Eugenio Paillet

Mauricio Macri regresó a Buenos Aires tras descansar durante el feriado de carnaval en el complejo de Chapadmalal, adonde regresará en la noche del martes para encabezar un nuevo retiro espiritual, como se los llama, de la primera plana del gobierno, dirigentes de Pro y las primeras espadas del oficialismo en el Congreso.

 

Una muy alta fuente de la Jefatura de Gabinete dijo esta tarde en estricta reserva que "nadie en el gobierno está pensando en instalar un debate en la sociedad sobre la aplicación de la pena de muerte".

 


Un funcionario de peso del gabinete nacional se preguntaba en las últimas horas cómo un gobierno que se presenta en nombre del cambio, mirará para otro lado si a Jorge Triaca le toca ir al Congreso a defender la reforma laboral ahora descuartizada por orden del presidente.

 

Algunos hechos políticos y económicos que jalonan el cierre del año le otorgan al gobierno de Mauricio Macri algunas ventajas como para mirar con algo de esperanza el devenir de un año no electoral, con todo lo que eso implica en un país altamente politizado y chicanero cuando están en juego las urnas.

 

Optimistas sempiternos, los hombres que rodean al presidente recuperan el buen talante que los acompañaba hasta hace un puñado de días cuando suponían que el paquete de leyes reformistas que mandó Mauricio Macri al Congreso iba a ser casi un trámite.

 

Unos 3 mil  agentes estatales serán despedidos de la administración pública antes de fin de año, o a más tardar entre los meses de enero y febrero, en el marco de una mucho más amplia reestructuración y reducción del empleo estatal ordenada por el presidente Mauricio Macri.

 

El presidente se fue a su descanso de finde largo en una estancia de las sierras de Córdoba envuelto en el silencio que premeditadamente decidió asumir frente a la nueva, y probablemente explosiva, situación judicial y política de Cristina Fernández.

 

Está decidido. Por ahora no habrá mensaje del presidente Mauricio Macri a los familiares de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. Aunque, por la misma dinámica de los acontecimientos, todo podría variar en caso de que se conozcan hechos puntuales y concretos sobre el paradero del sumergible, que hoy sigue siendo una incógnita.

 

De buenas a primeras el Gobierno tiene problemas para avanzar con la reforma laboral, los cambios en el sistema previsional y el Pacto Fiscal.

 

El presidente Mauricio Macri le ofrendó esta mañana un nuevo y contundente respaldo a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, luego del incidente entre un grupo violento de militantes de la causa mapuche y efectivos de la Prefectura, que terminó con un muerto de esa comunidad presuntamente por una bala que se corresponde con las que utiliza esa fuerza.

 

Las negras presunciones en torno al ARA San Juan mandaron a segundo o tercer plano temas con los que, en el Gobierno, se entusiasmaban.

Jorge Triaca le puso la voz oficial a una decisión que el Gobierno ya tenía decidida desde hace unos días, y sobre la que habían trascendido en las últimas horas detalles de lo que para varios sectores podría ser claramente una mala noticia: no habrá bono navideño para los más de tres millones de jubilados y pensionados que cobran la percepción mínima.

 

Hay satisfacción en el Gobierno por una constatación de la que se hizo eco el ministro Luis Caputo durante la reciente incursión por Nueva York.

 

Mauricio Macri ordenó seguir adelante con la organización de la reunión con todos los gobernadores del país prevista para mañana en Olivos.

Se supo que el ministro "Toto" Caputo y el número uno del BCRA, Federico Sturzenegger, habían rechazado gravar la renta financiera.

 

El presidente les ha dicho a los miembros de su mesa chica que tiene un año, poco más o menos, para cristalizar en hechos concretos la andanada de reformas y recortes gigantescos del gasto público en el orden nacional, provincial y municipal, que anunció ayer ante el "círculo rojo" en el Centro Cultural Kirchner.

 

La reunión de esta mañana del gabinete de coordinación en el despacho presidencial sirvió entre otras cosas para reafirmar un concepto: no hacer olas hasta el próximo domingo, no responder agravios ni agresiones ni salir a desmentir el país catastrófico y al borde del abismo que plantea Cristina en cada mensaje. Y machacar con la idea fuerza: el cambio vino para quedarse y lo que se ve es recién el arranque, que falta mucho tiempo.

 

El Gobierno vía Rogelio Frigerio ya empezó a trajinar el celular para convocar a todos los gobernadores a una reunión amplia el 27 de octubre.

 

"Cristina se sigue equivocando, Mauricio no la quiere en un cohete rumbo a la luna, la quiere aquí, hablando todos los días". Un asesor habitual del presidente en materia de Comunicación respondió con esa ironía cuando fue consultado sobre una de las frases de la exmandataria durante la conferencia de prensa que ofreció en el Instituto Patria.

 

Un plano más amplio permite ver que el poder real, tal vez por primera vez desde que asumió hace dos años, está en manos del presidente.

 

El rabino Sergio Bergman acaba de sufrir un nuevo recorte a su poder de gestión dentro del ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable. Y ahora son cada vez más los confidentes del gobierno que refuerzan la impresión de que a la cartera que conduce el particular funcionario le queda corta vida.

 

Con esta pulseada sobre Nisman y Maldonado, Macri y Cristina logran mantener viva la polarización que les sirvió para las PASO de agosto.

 

Mauricio Macri arengó esta mañana a casi mil funcionarios, legisladores, intendentes y gobernadores de Cambiemos, durante la reunión ampliada del gabinete nacional en el Centro Cultural Kirchner.

 

La impresión de algunos analistas y consultores, que corroboran fuentes del Gobierno, es que al borde del inicio formal de la campaña hacia las elecciones del 22 de octubre se ha iniciado una suerte de partida de naipes en la que se juega a todo o nada. El que gana se queda con el pozo y el que pierde iniciará de seguro un calvario de impredecibles consecuencias futuras.

 

Hace apenas una semana el gobierno había recibido casi como una tragedia la mala noticia que le llegaba desde el sur, en medio de sus afanes por esclarecer el caso del desaparecido artesano Santiago Maldonado.

 

Podría no ser la política pura y dura. En plan “clintoneano”, el Gobierno en general apuesta a que, de un modo tal vez impensado, la economía y su recuperación incipiente en varios sectores puede ser el factor que influya para conseguir los dos grandes objetivos que tiene en octubre: ampliar la victoria nacional conseguida en las PASO de agosto pasado, y hasta dar algún batacazo en provincias que fueron esquivas y -más relevante aún- ganarle la estratégica provincia de Buenos Aires al kirchnerismo.

 

La posición del Gobierno en torno a la desaparición de Santiago Maldonado dio un vuelco en las últimas 24 horas y se centró en un discurso unívoco: no hay que descartar ninguna hipótesis en torno a lo que pudo haber ocurrido con el artesano y tatuador del que se carece de todo rastro desde el primero de agosto pasado.

 

"Fue un mensaje para todos, sin nombre y apellido".
"Al que le quepa el sayo que se lo ponga".
"Fue un elogio para Nicolás".

 

Los analistas del Gobierno hacen hincapié en ese escenario en el que el presidente sale a enfrentarse directamente con el aparato sindical en pleno.

 

El presidente Mauricio Macri ya vino desde su descanso de fin de semana largo en Villa La Angostura con la decisión tomada: ponerse al frente con dichos y gestos de la respuesta del gobierno a la marcha de protesta de la CGT y los movimientos sociales en Plaza de Mayo para reclamar cambios en la política económica.

 

Hay gestos. Uno de ellos, mundano pero no tanto. “Tómense el finde largo, se lo han ganado”, le dijo Macri a Peña, y el Jefe de Gabinete transmitió la dispensa hacia abajo, mientras él mismo preparaba las valijas para instalase en la cabaña de su amigo Nicolás Caputo, en Villa La Angostura.

 

Hubo un sereno festejo esta mañana en la residencia de Olivos durante la primera reunión del gabinete de Coordinación que encabezó el presidente Mauricio Macri. Sin estridencias, hubo sonrisas de satisfacción en varias direcciones.

 

Cambiemos resolvió más que favorablemente la foto que tanto lo obsesionaba, y que se expresa en dos datos puntuales: el amplísimo triunfo de la coalición que gobierna bajo el liderazgo de Mauricio Macri a nivel nacional, con hitos en algunos casos impensados como los triunfos en Córdoba, Santa Cruz, Santa Fe, San Luis, Entre Ríos y la histórica paliza que Elisa Carrió le propinó a sus rivales de turno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

El Gobierno recibió con inocultable satisfacción dos noticias ocurridas en los días que marcan la recta final hacia las PASO del 13 de agosto.

 

En los campamentos de campaña del macrismo creen que ya no queda tiempo, de aquí a las PASO que tendrán lugar dentro de 12 días, para torcer el rumbo de las cosas.

 

La llegada a nuestra ciudad del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, es apenas la punta de lanza de una avanzada mucho más completa que se verá desde ahora en la campaña electoral hacia las PASO de agosto y las parlamentarias de octubre y que responde a una orden directa de Mauricio Macri.

 

Las razones objetivas, y hasta los condimentos del golpe de timón que acaba de pegar la nave gubernamental, están a la vista.

 

No se esperaban sorpresas y no las hubo. A lo sumo alguna incógnita sobre la dimensión del ajuste de gastos en ministerios y secretarías que quedó zanjado dentro de lo igualmente previsto.

 

Algunos vuelcos impensados ocurrieron esta semana que -por las imprevisibilidades de la política, siempre estrambótica en estas comarcas- podrían haberle dado una mano al Gobierno de Mauricio Macri.

 

Mauricio Macri no se anduvo con vueltas: delante de casi 2.000 funcionarios de los gobiernos nacional, de la Provincia y de la Ciudad reclamo "romperse el traste" (sic) para ganar las elecciones parlamentarias de octubre, que se han convertido en un eje clave de la gestión.

 

La conclusión de algunos estrategas oficiales sostiene que Mauricio Macri y María Eugenia Vidal están más que nunca obligados a "ser candidatos". En ese imaginario juego de roles, la gobernadora es la cabeza de listas en la provincia, mientras el presidente encabezaría las sábanas a nivel nacional, aunque la realidad lo obligue a volver una y otra vez al crucial territorio del primer distrito electoral del país.

 

El actual Ministerio de Comunicaciones será disuelto antes de fin de año, en el marco de una reforma del gabinete nacional mucho más amplia que llevará adelante el Gobierno con el propósito de realizar una drástica reducción del gasto público y readecuar al mismo tiempo el funcionamiento de la administración a los efectos de tornarla más eficiente.

 

Las encuestas terminaron de convencer a Macri: Bullrich le aseguraría a Cambiemos en la provincia un piso de 34/35 % de los votos contra cualquier peronista.

 

La orden bajó tanto hacia el retiro que realizó esta semana María Eugenia Vidal con sus equipos en Chapadmalal, como al resto del espacio y a todo el arco político de Cambiemos durante la última reunión de mesa chica en Olivos: los candidatos para las elecciones de agosto y octubre se conocerán a último minuto, antes del vencimiento del plazo, en la medianoche que va del viernes al sábado de esta semana.

 

Antes de ahondar, conviene detenerse en un dato que puede amargarle el desayuno a más de uno de los cientos de miles que hoy tienen dificultades de todo tipo, entre otras para conseguir empleo o llegar sin penurias a fin de mes: las PASO costarán $ 5 mil millones y casi no definirán candidatos, arreglados de antemano para evitar las internas, que fue justamente para el cometido que Cristina Fernández se vanaglorió de haberlas creado.

 

El presidente Mauricio Macri recibió hoy un nuevo respaldo para uno de los temas que se ha convertido casi en una obsesión de su política exterior: la firma de un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

 

Por primera vez el gobierno reconoció que existe "preocupación" por la serie de atetados terroristas adjudicados al grupo ISIS en Europa y Australia y reveló que se están reforzando las medidas de seguridad para garantizar la tranquilidad de los ciudadanos y de los visitantes extranjeros que llegaran en los próximos días a Buenos Aires.

 

El Gobierno avanza hacia las elecciones de octubre en medio de un camino que -pese a los entusiasmos oficiales y a apuestas fuertes como llenar el país de obra pública para que la vea cada vecino desde la puerta de su casa- persiste en mostrarle baches a la vuelta de cada curva. Con luces y con sombras.

 

Foco de tensiones y alarmas innecesarias, en momentos en que hay otros temas urgentes que atender en la agenda, para el ala moderada del gabinete.

 

Probablemente nadie podría asegurar que se trató de un movimiento coordinado. Pero la realidad marca que la celebración de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo sirvió de lanzamiento de la campaña electoral, de cara a las PASO de agosto y las elecciones de medio tiempo del 22 de octubre.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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