Eugenio Paillet

Eugenio Paillet

La de Mauricio Macri ha sido una apuesta fuerte. Que, como toda apuesta, conlleva riesgos.

“Buscamos un punto de inflexión”. Esa debe haber sido la frase más repetida de los últimos días por los habituales voceros gubernamentales.

La multitudinaria marcha sindical y política de ayer no se agota en el dato, de todos modos significativo de ser la primera gran protesta de la oposición contra la política económica del gobierno, a casi 150 días de haber asumido la gestión de gobierno. Implica, por encima de ese dato del calendario, la toma de posiciones de varios sectores que hasta no hace poco tenían poco y nada en común.

Lo primero que debe tenerse en cuenta en esta especie de Causa Santa que todos, oficialismo y oposición, han hecho de la ley antidespidos, es que hay al menos dos aspectos que quedaron bien plantados a la luz del día.

En despachos del gobierno sopesaban sobre el cierre de la semana el balance de noticias buenas y malas que jalonaron la marcha de la gestión entre lunes y viernes.

 

Claramente en los últimos días ha habido señales que podrían emparentarse sin desentonar con el optimismo que reina en los principales despachos del gobierno respecto de un posible alineamiento, al fin, de los planetas que rodean al mundo Macri.

 

El propio gobierno reconoce que “los brotes” se verán con mucha suerte en diciembre, pero más probablemente en abril o mayo.

 

Hay funcionarios del gobierno que en las últimas horas hacían un control de daños y al mismo tiempo buscaban minimizar el alcance de los contratiempos de una semana verdaderamente negra.

 

Inusuales miradas conviven en el gobierno, repartidas entre análisis de mesas chicas, o muy chicas, y observadores del propio poder que suelen tomarse un par de minutos para reflexionar, antes de responder.

 

El gobierno sabe que la confianza de quienes lo votaron en 2015, los que lo hicieron porque apostaban a un cambio y aquellos que sin quererlo no deseaban una eventual continuidad del modelo vigente hasta ese momento, será puesta a prueba en los próximos meses.

 

La escena se conjuga casi a la perfección con un concepto extendido dentro y fuera del gobierno.

 

Acento en lo social, políticas de infraestructura y consolidación de un escenario de reglas claras para atraer inversiones. Son tres de las áreas que visualiza Mauricio Macri y su equipo para encarar un año electoral como 2017, donde los márgenes para encontrar la salida al parate económico, retener el favor del ciudadano de a pie en las encuestas y obtener encima, y todavía, un poco más de paciencia, son cada vez más estrechos.

 

Dice un hombre del gobierno, y por lo que se ha visto en la semana que pasó hace bien en decirlo, que las cartas están echadas. Y que todos, incluido el Gobierno, han mostrado su juego.

 

En medio de tanta mala praxis de uno y otro lado protagonizado por economistas que apenas si se miran el ombligo; de aprietes de senadores y sindicalistas a funcionarios; de funcionarios a gobernadores a los que les muestran el látigo y la billetera como si el tiempo no hubiese pasado; y con el protagonismo pírrico de ventajeros de ocasión que sólo piensan en su futuro electoral más que en la razonabilidad de proyectos para un país inviable así como está planteado, el gobierno busca salvar la ropa y cerrar un año con al menos un éxito como seria consensuar el proyecto de Ganancias para que sea votado el Día de los Inocentes.

 

El proyecto de ley sobre Ganancias aprobado finalmente en trámite récord por la Cámara de Diputados el jueves por la tarde restablece algo de racionalidad en la escena política de los últimos días del año.

 

Hay un comentario coincidente en estos últimos días de 2016 entre analistas y consultores. Sostiene, para empezar, la casi unanimidad de esas miradas respecto del factor claramente crucial que adquieren las elecciones de 2017.

 

Hay más de una mirada en el gobierno, que para ponerlo en claro se traduciría en que no solo abarca al oficialismo representado en el sello Cambiemos sino hacia dentro mismo del llamado "macrismo puro", sobre los daños que pueden hacerle al plan electoral para octubre casos como los que ya han ocurrido, la endeble y errática explicación del jefe de la AFI, Gustavo Arribas, para citar un ejemplo, o ahora el problemón surgido por el acuerdo con Franco Macri para condonarle la deuda del Correo Argentino.

 

Mauricio Macri pondrá todo el énfasis en el relanzamiento de la economía como una de las bases, sino la más relevante, para mantener la iniciativa política y ganar las elecciones de octubre.

 

Fue, o se le pareció bastante, un claro intento del gobierno por embretar al peronismo en una salida elegante al entuerto en torno al acuerdo por el Correo Argentino entre el Estado y Franco Macri.

 

La presión sobre Juan José Aranguren para que se desprenda de las acciones de la empresa Shell, que finalmente el Ministro de Energía hizo ayer a través de una simple operación electrónica supervisada por un escribano público, es una clara victoria del Jefe de Gabinete, Marco Peña.

 

La cuestión Malvinas y el comunicado firmado la semana pasada entre la canciller Susana Malcorra y el vicecanciller del Reino Unido, Alan Duncan, no solo generó el previsible rechazo de la oposición parlamentaria a ese posible avance, en especial desde el bloque ultra K del Frente para la Victoria.

 

Hay funcionarios de primera y segunda línea del gabinete nacional que suelen ser foco de consultas del periodismo por temas de los más diversos de la gestión, de la marcha del gobierno, de la política y la economía.

 

Lucha frontal e internacional contra el terrorismo, decisiones concretas y no retóricas para combatir la pobreza en el mundo, y un efectivo compromiso de los gobernantes para enfrentar las consecuencias del cambio climático.

 

El gobierno tomó con serena satisfacción el fallo de la Corte Suprema de Justicia que autorizó el aumento de la tarifa de luz en la provincia de Buenos Aires.

 

Hubo asistencia casi perfecta. Hasta la siempre quejosa Alicia Kirchner dijo presente esta tarde en el Salón de los Pueblo Originarios de la Casa Rosada, donde el gobierno nacional les anunció a los gobernadores lo que ellos siempre esperan que les anuncien: que el Estado nacional les girará fondos.

 

Tras el fuerte espaldarazo que recibió en Europa, en especial de la poderosa Angela Merkel, el presidente Mauricio Macri vuelve la mirada hacia el país y la fija en agosto. Es lo que dicen en la Casa Rosada. Ese sería el momento del arranque efectivo de los aprontes de cara a las elecciones legislativas del año que viene. Aunque hay indicios que permiten inferir que ya se ha empezado a delinear al menos la letra chica de esa estrategia.

"No entiendo por qué me critican tanto", dijo el presidente Mauricio Macri cuando reingresaba a su despacho de la Casa Rosada, un rato antes del mediodía del martes. Venía de encabezar un acto en el Salón Argentina del Centro Cultural Kirchner y un cronista televisivo que lo atajó a la salida, antes de subirse al auto, le había recordado la frase que el lunes se convirtió en tema del día, y por la que Macri no suponía que recibiría una andanada de críticas.

Hernán Lombardi fue aún más duro que su jefe, Marcos Peña, a la hora de plantar sobre el terreno tres premisas duras encima de las cuales el funcionario dijo que el gobierno está parado y no se moverá, en el marco de la discusión sobre el futuro del Fútbol Para Todos.

 

En un nuevo capítulo del “toma y daca” a que se ha tenido que acostumbrar el macrismo para obtener leyes en el Congreso, en razón de que no cuenta con mayorías propias, el Gobierno cedió a algunas presiones de la oposición y mantendrá para el año que viene la obligatoriedad de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en las cuales se elegirán los candidatos que competirán en las legislativas de octubre de 2017.

 

Varias son las preocupaciones que, por estas horas, aquejan al presidente. De hecho, conformaron el eje del encuentro de ayer con su gabinete.

 

Mauricio Macri encontró en Berlín lo que había ido expresamente a buscar: el respaldo de Alemania, la primera economía de la Unión Europea, al plan de reformas emprendido por el gobierno argentino durante sus primeros seis meses de gestión.

Sin hacerle del todo caso a los responsables de la Unidad Médica Presidencial, Mauricio Macri completó ayer su segundo día de "agenda acotada" tras el susto por la imprevista arritmia de la semana pasada, y se mostró una vez más junto a quienes a sus costados dicen que serán el eje de la estrategia para "tirar buenas ondas": los jubilados.

El exsecretario de Obras Públicas K fue arrestado en el partido bonaerense de General Rodríguez cuando intentaba esconder millones de dólares, euros y relojes de lujo en un convento. Le secuestran un arma de fuego.

 

En medio del larguísimo peloteo que va y viene entre el oficialismo y la oposición kirchnerista sobre los problemas de comunicación del gobierno, que como ya se ha visto también genera algunos reparos internos y hasta puntuales chispazos entre los equipos del macrismo, finalmente hay dos estigmas contra los que, hasta ahora, todos los esfuerzos por encorsetarlos parecen resultar vanos.

Por lo menos ayer, Mirtha Legrand no fue la anfitriona de los célebres almuerzos por televisión. Esta vez ella fue la invitada a un almuerzo en la Casa Rosada con el presidente Mauricio Macri, que decidió agasajarla.

Elisa Carrió logró, una vez más, imponer su voluntad hacia adentro de la coalición Cambiemos y en especial del gobierno de Mauricio Macri: finalmente no habrá espacio para los funcionarios ni exfuncionarios en los beneficios del blanqueo de capitales que la Casa Rosada envió ayer al Congreso junto al paquete de leyes para beneficiar a los jubilados.

Tarde pero seguro, porque el mérito está en reconocer y corregir, en el gobierno van descubriendo que algunas cosas no les salen del todo bien. O no todo lo bien que Mauricio Macri pretendería.

Los resultados están a la vista, y pueden sintetizarse en lo que pasó en el arranque de esta semana: un gobierno en estado de "híper comunicación" a través de actos en la Casa Rosada, salidas al interior, conferencias de prensa de buena parte del gabinete, y un pelotón de "primeras espadas" que intentan copar los principales programas de radio y televisión de la mañana.

La reunión de urgencia y fuera de agenda a la que convocó esta mañana el presidente Mauricio Macri para analizar la adopción de una batería de medidas para combatir la ola de inseguridad reconoce tres o cuatro datos que previos.

 

El dato que manejan en despachos del gabinete no es menor. Porque ha llegado la hora de la verdad. Esta semana se sabrá si hay o no un paro nacional, el primero del sindicalismo en la era Macri.

 

El presidente Mauricio Macri se plantó esta mañana y dijo que no habrá "ni un peso extra" para sostener el programa del Fútbol para Todos, en medio de la amenaza de los clubes chicos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de ir a un paro el próximo fin de semana si no les otorgan más fondos de los que aporta el Estado por los derechos televisivos del FPT.

 

Esta vez fueron tres las vecinas que tuvieron la oportunidad se sentarse a almorzar cara a cara con Mauricio Macri.

 

José Cano llegó hoy a la Casa Rosada perseguido por una seguidilla de rumores sobre su estabilidad en el cargo, y se fue envuelto en una polémica.

 

Confidentes presidenciales decían ayer a media mañana en los jardines de la residencia de Olivos un rato después de la reunión de Mauricio Macri y Rogelio Frigerio con gobernadores peronistas para analizar la reforma política e instaurar el uso del voto electrónico: "Hicimos una carambola a tres bandas".

 

Marcos Peña intentó esta mañana ponerle coto a una serie de rumores que han circulado en los últimos días provenientes desde adentro del mismo gobierno y de otros ámbitos como el Congreso sobre cambios en el gabinete de ministros y secretarios que acompañan a Mauricio Macri desde hace casi un año.

 

El presidente bien haría en refrescar en el retiro espiritual de Chapadmalal con ministros y secretarios la frase que no una sino dos veces repitió esta mañana al ponderar el histórico logro de los tenistas que consiguieron la Copa Davis.

 

-Hola, te habla Mauricio, necesito tu apoyo...

 

Palabras más o menos, esa fue la frase casi calcada que el presidente Mauricio Macri utilizó en las últimas 72 horas para comunicarse con al menos una decena de gobernadores peronistas, y hasta un independiente.

 

No hace más de un par de semanas, Marcos Peña se había plantado orgulloso delante de los periodistas acreditados para negar cambios en el elenco de funcionarios que acompaña a Mauricio Macri.

 

Todos vieron y escucharon a Mauricio Macri y a Marcos Peña decir que Alfonso Prat Gay se fue del cargo porque le pidieron que se vaya. El presidente, desde su descanso en Villa La Angostura, había reconocido en un reportaje radial que el exministro de Hacienda "no se adaptó al trabajo en equipo, y por eso tuve que pedirle la renuncia".

 

Tras el cruce de reproches, acusaciones y chicanas, no pasará mucho tiempo para que Mauricio Macri y Hugo Moyano vuelvan a encontrarse alrededor de una mesa.

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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