Carlos Fara

Carlos Fara

Nos referimos a las campañas electorales, ya que hace un par de días pudieron volver a existir formalmente (aunque nunca pararon del todo, más que para recuperar energías y no cansar a los votantes prematuramente).

 

El tema Maldonado no abandona la supremacía mediática. Mientras avanza la investigación, la política parece haberse adormecido, y el electorado junto con ella. Como si ambos hubiesen tomado un anestésico.

 

La economía no arrancaba en la opinión de la calle. La plata no alcanzaba. El gobierno se equivocaba mucho y era para ricos. La decepción ya se había instalado desde principios de año. Sin embargo, nada de eso pudo evitar una consolidación de Cambiemos a nivel nacional.

 

El comentario más recurrente en el mundo politizado es que las campañas tuvieron gusto a poco. Que hasta la izquierda apareció más cercana a una reivindicación economicista, que una propuesta revolucionaria.

 

Hay preocupación por la incógnita bonaerense: el gobierno se estaría quedando corto en votos. Venezuela y De Vido ayudan al gobierno. Pero el dólar a 18 y la displicencia hacia las PASO restan. Los spots no mueven el amperímetro. Analicemos 6 claves de la semana.

 

Por qué el presidente habla de corrupción cuando su principal consultor dice que eso no sirve? Por qué De Vido se convirtió en el centro de la escena entonces? Quizá las respuestas haya que buscarlas fuera de la estrategia de campaña y más cerca de los equilibrios políticos internos de Cambiemos.

 

Este viernes comienzan formalmente las campañas, aunque en realidad comenzaron hace mucho. Se podría decir que estos últimos 7 días se los llevó la corrupción: ya sea por De Vido y todo el debate sobre los fueros, ya sea por Gils Carbó, o por Odebrecht. Eso implica un desplazamiento del tema económico, aunque para la opinión pública este último sea el más importante junto con la inseguridad.

 

Los candidatos ya van descubriendo sus cartas. Es temprano para conocer los impactos inmediatos. Ninguna de los principales 4 jugadores está cometiendo errores estratégicos graves. Sin embargo, alcanzar el objetivo buscado no dependerá solamente de no cometer errores, sino que los produzcan los adversarios, y de la creatividad para implementar el plan trazado (si no, esto sería muy fácil).

 

Con todas las definiciones, los caballos y sus jinetes ya salieron de sus gateras. Todas las presunciones se confirmaron: Randazzo, Massa y Cristina iban a estar en la grilla. Luego están los comentarios sobre los acompañantes, pero como diría Bilardo, la gente solo se acuerda del primero.

 

Faltan pocas horas para que se devele la incógnita sobre si CFK será o no será candidata.

 

Las 3 principales fuerzas políticas que competirán en la provincia de Buenos Aires (PBA) tienen un piso del 25 % y un techo del 33 % aproximadamente. Nadie sabe quién ganará, ni quién saldrá tercero: es un escenario abierto.

 

A esta altura está claro que Florencio Randazzo tiene decidido ir por adentro del PJ /FpV. Pero con pocas chances de imponerse. Pero claro: quedan 80 días para dar la vuelta al mundo.

 

De a ratos los políticos y los analistas se pierden por el laberinto de reflexiones wishful thinking. Ahora parece que el gobierno nacional ganará por la política y no por la economía. Veamos de qué se trata esto.

 

Todo el tiempo se habla de si el gobierno puede ganar o no las elecciones de este año. Por supuesto que a esta altura, sin candidaturas definidas, sin resolverse el enigma de CFK, sin arreglarse la interna peronista bonaerense, y con la gente con la cabeza en la plata que no alcanza, la moneda está en el aire.

El primer obstáculo para que el oficialismo pudiese ganar en la provincia de Buenos Aires (PBA) se deshizo: Carrió no competirá ahí.

 

Con esta frase comenzó el presidente su última reunión de gabinete. Y agregó: “vinimos a llevar adelante las decisiones y las peleas que hay que dar para hacer lo que tenemos que hacer”. Solo le faltó agregar: “en la vida hay que elegir”. ¿Le suena lector/a?

 

Curiosa palabra usada en estos días de furia política, que además si se las desagrega en dos, también tiene significados relevantes. ¿Fue correctamente utilizada?

 

Como los cambios culturales requieren tiempo y esfuerzo, y salvo que se quiera encarar una gran revolución, las políticas públicas deberán ir interactuando con la matriz existente para asegurar su éxito... o decidirse a enfrentarla cueste lo que cueste.

 

Iba a suceder: el peronismo del PJ necesitaba por lo menos 2 años para salir del galimatías donde está. Y quizá 4: depende lo que suceda este año en las elecciones.

 

Cuando James Cain escribió esa novela en 1934 la iba a llamar de otra manera. Sin embargo, charlando con un amigo decidió cambiarla por el título que la hizo famosa, sobre todo por la versión cinematográfica de Bob Rafelson protagonizada por Jack Nicholson y Jessica Lange. El sentido del título es que nunca se puede eludir un destino marcado: si se evita la llegada de un mensaje una vez, de todos modos el cartero llamará nuevamente a la puerta.

 

Cuánto hay de renovación en el peronismo PJ (PPJ)? ¿Es un camino claro y sólido? ¿U opaco y endeble? Un flashback.

 

La economía tarda en recuperarse, pese a que la inflación está aflojando. La opinión pública es morosa en mostrar confianza en el proceso.

 

Siguiendo las reflexiones de la semana pasada vertidas en la nota “El Triunfo de la Política”, quedan más líneas de análisis para desgranar.

 

Imponer agenda es clave cuando se está en el gobierno, de modo que se hable de lo que uno quiere, convirtiendo a los demás en comentaristas de la realidad.

 

Ese es el título del libro de David Stockman -uno de los ideólogos de un drástico recorte presupuestario a comienzos de la era Reagan en EE.UU.- que da cuenta del fracaso de su revolución dada las presiones políticas.

 “Es el fin, mi única amiga. Me duele dejarte libre, pero sé que nunca me seguirás. El fin de las risas y las dulces mentiras”.

 

En estos momentos de crisis y negociaciones, idas y venidas, todo el tiempo surge la pregunta sobre en qué anda el peronismo, cómo lo impacta el escenario actual, qué sucederá con CFK, etc., etc.

Cada vez que Argentina experimenta un cambio político donde gobierna una fuerza política que no es el peronismo, y existe la necesidad de realizar un ajuste económico, afloran las sugerencias de que el presidente convoque a un acuerdo económico y social.

El ministerio del interior -uno de los más elogiados en el mundo de la política y los medios- había gastado hasta el 30 de abril el 7 % de la previsión presupuestaria para todo el año. Hasta el 18 de mayo había gastado el 18 %, según informa La Nación. Es decir, en 3 semanas casi triplicó los desembolsos y todavía le queda mucha tela para cortar.

El problema del gobierno no es la comunicación: tiene problemas de comunicación, que es otra cosa.

El presidente se fijó 3 grandes objetivos para su gestión: pobreza 0, lucha contra el narcotráfico y unir a los argentinos. Tres metas de largo plazo, sin duda.

Cuarenta días después del fatídico fallo de la Corte Suprema sobre el tarifazo de gas, el clima está más distendido. El gobierno tomó nota y las aguas se aquietaron. No es que hayan desaparecido los problemas, pero parecen transitarse de otra manera.

 

Todo el mundo habla de ella y quiere sacarse una foto. Es la niña bonita. Pero ¿qué hará Margarita Stolbizer el año que viene? Toda una incógnita… hasta para ella misma.

 

Desde el mismo momento en que se unificó (algo de) la CGT, la pregunta política que quedó flotando en el ambiente fue ¿esto es mejor o peor para el gobierno?

 

Esta es del tipo de columna que va a generar amores y odios. O solo odios. Vale recordar que esta es una columna de análisis político, escrita por un consultor. No es una tribuna de doctrina, ni un semanario de filosofía política. Lo anticipo para que nadie salga espantado.

 

Deben suceder al menos 5 cosas: que…

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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