Carlos Pagni

Carlos Pagni

Elisa Carrió terminó de confirmar ayer que será candidata a diputada en la ciudad de Buenos Aires por una alianza entre Pro y la Coalición Cívica.

 

La relación histórica entre la diputada, una de las artífices de Cambiemos, y el monje Girolamo Savonarola que combatió a lo más sucio de la política en el Renacimiento.

 

El ex presidente de España estuvo en Odisea Argentina y analizó la actualidad política internacional: Venezuela, Cuba, Colombia, populismo y el rol del papa Francisco, en una charla con Carlos Pagni

 

La campaña electoral de Mauricio Macri parece sometida a una lógica de hierro. Si no puede reclamar el voto como una contraprestación por los éxitos de la gestión, debe hacerlo como aval al cambio en contra del pasado kirchnerista.

 

En Odisea Argentina el periodista habló sobre la tensión que se mantiene entre el Poder Ejecutivo y los sindicatos docentes

 

Si fuera por cómo está configurándose el juego del poder, la Argentina parecería haber alcanzado ya la igualdad de género. Nunca antes el papel de las mujeres fue tan determinante. Las figuras más influyentes para las elecciones de octubre son, hoy, María Eugenia Vidal y Elisa Carrió.

 

El paro general de ayer fue contundente. Y, a la vez, fue distorsivo. La paralización de las grandes ciudades fue notoria. Pero es difícil identificar cuánto se debió a un malestar social generalizado y cuánto a la falta de medios de transporte. O, en algunos casos, como el de Omar Viviani con los taxistas, a la intimidación.

No hace falta indicar que las marchas de anteayer no requirieron de colectivos ni choripán. Detalles más interesantes revelan su espontaneidad. Sólo gente muy lejana a la política profesional puede convocar a vecinos de clase media un sábado, mientras juega Boca, en la semana en que se anunció una suba del gas, y apostar a un éxito.

 

Mauricio Macri suele lamentar la incomprensión de lo que denomina el "círculo rojo", y los sociólogos llaman elite: políticos, empresarios, sindicalistas o periodistas que evalúan las decisiones oficiales intoxicados por el exceso de información.

 

La provincia de Buenos Aires sigue siendo el centro de gravedad de la política. Los Kirchner llegaron desde allí. Emergieron de las entrañas del duhaldismo. Mauricio Macri llegó desde allí, impulsado por la inesperada ola que depositó a María Eugenia Vidal en el poder. Y desde allí llega su agenda en estos días.

 

Carlos Pagni hizo su debut en LN+ y analizó las contradicciones del Gobierno y de los sindicatos

 

Los conflictos sindicales saturan la agenda pública. Paro docente. Convocatorias de ambas CTA y de la CGT a huelgas generales. Y una nueva paritaria, que los Kirchner no hubieran permitido: la de los movimientos de desocupados, que van convirtiendo la asistencia en un salario. Hasta fines de abril, cuando se cierren los grandes acuerdos, seguirán las turbulencias. Pero cuando se examina cada discusión, se advierte que las disputas van más allá de los ingresos de trabajadores y desempleados.

 

Mauricio Macri predicará mañana ante la Asamblea General de la ONU, en la aterrada Nueva York, la premisa mayor de su credo: la Argentina está intentando superar el nacionalismo y el proteccionismo, las dos amenazas que se proyectan sobre las sociedades opulentas. Ésa es la razón por la que hay que invertir en el país.

 

José López revoleando 9 millones de dólares sobre el muro de un convento es un aleph. Un punto que condensa un universo. A través de él se pueden ver la inmoralidad y la avaricia; una justicia que provee impunidad; la corrupción de empresas y gobiernos en la gestión de la obra pública; la crisis del PJ; las complicidades internacionales del ciclo populista; las relaciones oscuras entre la Iglesia y el Estado.

Mauricio Macri piensa enviar al Congreso este viernes, a más tardar el sábado, una batería de reformas del sistema jubilatorio y del régimen de coparticipación. En el corazón de esa iniciativa está el blanqueo de capitales.

Con el megaproyecto que comenzará a discutirse hoy en la Cámara de Diputados, Mauricio Macri pretende plebiscitar su gobierno. Es un plebiscito raro. No se medirá en votos, sino en dólares. Macri quiere que el caudal de divisas que ingresen al blanqueo sea visto como una apuesta al éxito de su administración. Ya comenzaron los acertijos sobre el número mágico en que se cifraría ese triunfo: ¿25.000? ¿30.000 millones de dólares?

En los últimos 15 días entraron en escena dos dirigentes que modulan, con distinto énfasis, la misma impugnación contra Mauricio Macri. Cristina Kirchner y Hugo Moyano hablan en nombre de la población más vulnerable. El momento es oportuno.

La justicia de Comodoro Py no fue diseñada para que los delincuentes sean castigados. Fue diseñada para hacerlos zafar. Esa sarcástica confesión de un fiscal que recorre esos tribunales federales explica por qué en la Argentina, además de la corrupción, reina la impunidad.

 

Antes de partir, 2016 dejó planteadas algunas incógnitas políticas de primera magnitud. Esos enigmas, que se irán despejando a lo largo del año que comienza, afectan la identidad del oficialismo y la de la oposición. Comienza a vislumbrarse que, en octubre, el país podría ir a elecciones con un nuevo mapa de poder.

 

Mauricio Macri regresa hoy a su despacho con un gabinete remodelado y una obsesión que funcionará como eje de campaña: competitividad.

 

El discurso que Mauricio Macri pronunció ayer fue de una contundencia y una exaltación emocional desconocidas. Esa vibración guarda una proporción directa con una depresión emocional y política también desconocida. Las palabras que se escucharon en la Asamblea Legislativa se inscriben en una crisis de la que el Presidente se propone emerger. Para volver del abismo, se aferró a la escalera más segura: la confrontación con el kirchnerismo.

 

Mauricio Macri salió de su infierno astral para ingresar en un oasis. Es la impresión que provoca el contraste entre el vapuleo de la última semana en Buenos Aires y la recepción excepcional que le ofrecen en Madrid.

 

Son los que quedarán exentos de pagar el impuesto interno; habría rebajas de hasta 45% en los importados, pero en muchos casos se compensará con la devaluación

 

Hoy llega a Buenos Aires el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew. Esa visita confirma lo que se advirtió la semana pasada, cuando Mauricio Macri estuvo en Nueva York: el interés llamativo que provoca hoy el país en el campo de los negocios.

 

La llegada al poder de Mauricio Macri fue, aun para muchísimos de sus votantes, una novedad inesperada. Sus consecuencias van haciéndose evidentes muy de a poco. Al asignarle el gobierno a Cambiemos, el electorado ubicó a muchos otros actores de la vida pública en un lugar que tampoco estaba previsto. Sobre todo, para ellos mismos.

 

En las elecciones bonaerenses del año pasado, María Eugenia Vidal obtuvo 475.000 votos más que Mauricio Macri. Y Aníbal Fernández, 330.000 menos que Daniel Scioli. Ese corte de boletas produjo lo impensado: que Macri no llegara a la presidencia a pesar de la provincia de Buenos Aires, sino por la provincia de Buenos Aires.

La destitución de Dilma fue la noticia más anticipada de los últimos meses en América latina. Aun así cobija un impacto impresionante. No sólo entre los brasileños. Para la Argentina, es un capítulo de la peripecia nacional. Por un lado, porque una de las variables que condicionan al gobierno de Macri es la economía de Brasil.

 

Antes de su llegada al poder, sobre Cambiemos pesaban dos prejuicios. Una opinión mayoritaria sostenía que, con el peronismo enfrente, no podría resolver la endemoniada agenda económica que dejó Cristina Kirchner. Al mismo tiempo se suponía que, en cambio, garantizaba la reparación institucional que sus votantes reclamaron en las urnas.

 

La efedrina ha sido, durante el kirchnerismo, el principal eslabón que unió crimen y política. Es una palabra maldita, que ya lleva más de una década atravesando la vida pública.

 

Las evidencias del delito corroen el liderazgo de Cristina Kirchner. Pero ella intenta una salida: replegarse, acaso junto a Lula, en una cofradía regional de víctimas del imperialismo, bajo la advocación de Hugo Chávez.

 

El éxito que Mauricio Macri logró ayer no se puede despreciar. La Comisión de Acuerdos del Senado, con mayoría opositora, aprobó los pliegos de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, designados por él para conducir la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

 

Cristina Kirchner fue sobreseída en tres oportunidades por enriquecimiento ilícito, a pesar de que su patrimonio se incrementó en más del 800% durante los 12 años en que ella y su esposo disfrutaron del poder.

Aníbal Fernández es, en sí mismo, una olimpíada de las malas costumbres. Además de ser procesado por Fútbol para todos (FPT), debió dejar la presidencia de la Confederación Argentina de Hockey (CAH). Se lo exigieron, avergonzadas, Las Leonas.

Ibar Pérez Corradi podría correr, con su caída, el telón que todavía oculta otra zona tenebrosa de la vida pública durante los 12 últimos años: la relación entre kirchnerismo y narcotráfico.

A los jueces federales les bastaron 15 días para detener o procesar a una legión de ex funcionarios kirchneristas. Y, por si fuera poco, cayó Ibar Pérez Corradi, acusado de instigar el triple crimen de Quilmes/General Rodríguez. Si bien la extradición promete ser remota, en Comodoro Py apuntan que María Servini de Cubría podría ir a tomarle declaración a Paraguay. No sería la primera vez que ella apela a ese recurso.

 

El Senado aprobó anoche una ley crucial para la estrategia económica de Mauricio Macri: la regularización previsional y el blanqueo fiscal. La ley actualiza el valor de las jubilaciones en un monto de 75.000 millones de pesos por año; a la vez permite la exteriorización de activos no declarados ante la AFIP en un país que, según las aproximaciones de los expertos, tiene en la informalidad una suma equivalente a su PBI.

 

La corrupción y el desbarajuste administrativo del elenco que gobernó el país entre 2003 y 2015 han precipitado un proceso urgente: la deskirchnerización.

En las elecciones del año pasado la mayor parte de la ciudadanía montó un experimento singular. Puso al frente del Poder Ejecutivo a una agrupación que carece de mayoría en el Senado, pero también en Diputados.

Mauricio Macri llegó al poder por una combinación prodigiosa. Millones de bonaerenses cortaron la boleta electoral para impedir que Aníbal Fernández fuera gobernador de Buenos Aires. Ese proceso, que contó con el estímulo activo de Jorge Bergoglio, coronó a María Eugenia Vidal. El giro inesperado convirtió a Macri en presidente. Quiere decir que Macri llegó al poder con el mandato de desvincular delito de política.

Macri está atrapado en un dilema estructural. Preside un gobierno con escasos recursos políticos y debe realizar un enorme ajuste sobre la economía.

El debate interminable que finalizó esta madrugada en la Cámara de Diputados es una expresión cifrada de las principales disputas de poder que se desarrollan hoy en el país.

La maniobra general a la que Mauricio Macri confía su éxito puede resumirse en algunos rasgos. Macri apuesta a que quienes tienen fondos no declarados respondan a su propuesta de blanqueo con una aceptación contundente, expresiva de la confianza que inspira el nuevo ciclo.

Mauricio Macri esperará a mañana para enviar al Congreso su proyecto de blanqueo, reparación jubilatoria y reforma impositiva. El texto debe seguir abierto.

En los últimos 15 días entraron en escena dos dirigentes que modulan, con distinto énfasis, la misma impugnación contra Mauricio Macri. Cristina Kirchner y Hugo Moyano hablan en nombre de la población más vulnerable. El momento es oportuno.

Los funcionarios de Mauricio Macri están complicando la estrategia judicial del kirchnerismo. Podrían alegar que no los mueve el interés político, sino la obligación institucional.

La vida pública está sacudida por un fenómeno extrañísimo. El saqueo del presupuesto que caracterizó la larga década kirchnerista desató un tembladeral en Tribunales, que rompe las clasificaciones habituales.

Fue el debut de la abogada exitosa. Y el sueño de Claudio Bonadio: logró ser el primer juez en procesar a Cristina Kirchner. Mejor dicho, a Cristina Elisabet Fernández, como la llamó a lo largo de su pronunciamiento.

Mauricio Macri relanzará mañana, a las 18.30, en un local de Defensa 273, la coalición que lo llevó al triunfo: Cambiemos. Será la temprana expresión de un dato que ocultan las encuestas.

 

A comienzos de abril, una encuesta de Poliarquía señalaba la inflación como el problema que más mortificaba a los argentinos. Había desplazado a la inseguridad.

 

Un año atrás, la pregunta más frecuente de quienes observaban la política era cómo podría Mauricio Macri triunfar en las elecciones, y luego gobernar, perdiendo en Buenos Aires.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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