Mariano Pérez de Eulate

Mariano Pérez de Eulate

Después de la victoria electoral de octubre, la gobernadora María Eugenia Vidal va por la consagración política personal.

 

Como ha sucedido después de cada derrota electoral, el PJ bonaerense empezó a crujir internamente. La caída del último domingo, la tercera consecutiva sin contar las Primarias Abiertas porque en rigor no son una competencia entre las distintas fuerzas, apuró una suerte de cinchada entre los distintos sectores para establecer quién o quiénes deben manejar la reconstrucción.

 

Después de las elecciones del domingo 22, María Eugenia Vidal se enfocará en darle a los bonaerenses señales de austeridad en el manejo de la cosa pública.

 

Mientras hace campaña con el único objetivo de retener el caudal de votos obtenido en las Primarias de agosto (alrededor de 15%), Sergio Massa en verdad está pensando en el día después de la elección del 22 de octubre.

 

No es sólo el triunfo electoral de octubre el objetivo que se impuso María Eugenia Vidal.

 

Salvo que medie un cimbronazo impensado, Cristina Kirchner ya es senadora nacional en representación de la provincia de Buenos Aires.

 

El curioso duelo epistolar que protagonizan las facciones del peronismo sorprende al electorado bonaerense a muy pocos días del arranque oficial de la campaña electoral.

 

La desaparición de Santiago Maldonado, que a esta altura es una crisis política para el gobierno nacional, estalló en la incipiente campaña electoral para las legislativas de octubre.

 

Las versiones de un acuerdo silencioso en Buenos Aires entre la alianza oficialista Cambiemos y el frente justicialista Cumplir, de Florencio Randazzo, circulan en el mundillo político desde el lunes posterior a las Primarias Abiertas.

 

Una luz de alerta se encendió entre algunos intendentes bonaerenses del justicialismo, en especial del conurbano, después de las Primarias del domingo.

 

Voces optimistas del oficialismo, que ocupan cargos relevantes, aseguran por estas horas que Cambiemos viene experimentando un crecimiento electoral de último momento que lo pondría en una posición de empate con el Frente Unidad Ciudadana que lidera Cristina Fernández de cara a las Primarias del domingo próximo.

 

El “efecto encuesta” que tendrán las Primarias del domingo 13 es un dato político que realmente preocupa en el búnker de Florencio Randazzo, el candidato a senador nacional del frente justicialista Cumplir, donde admiten además lo que registran los sondeos que se conocen: asoma un escenario de tercios y ellos están cuartos, lejos del tercero.

 

“Es un problema grande para nosotros”, admite la fuente del comando electoral de Cambiemos.

 

Los casos de supuesta corrupción durante el kirchnerismo se esparcen como una mancha venenosa que amenaza con teñirlo todo. Diariamente hay información sobre citaciones judiciales, procesamientos, denuncias nuevas a ex funcionarios.

 

La campaña electoral para las elecciones legislativas de octubre, que se inicia formalmente el 14 de este mes, no tendrá el conflicto salarial con los docentes bonaerenses como uno de los temas centrales.

 

Nadie podrá objetarle a Cristina Fernández que no avisó sobre su estrategia de armar un Frente Ciudadano sin el peronismo o con éste reducido a la mínima expresión: fue en abril del año pasado, en aquel acto realizado en las puertas de los Tribunales Federales de Comodoro Py luego de declarar ante la Justicia, cuando habló por primera vez de la organización política que tenía en mente y que ahora acaba de concebir.

 

¿Y si Cristina, finalmente, no fuera candidata a senadora? ¿Y si la boleta del Frente de Unidad Ciudadana, la agrupación K sin el PJ oficial adentro, la encabezara Máximo Kirchner y llevara a Daniel Scioli como candidato para la Cámara de Diputados?

 

Conversaciones reservadas que se desarrollan en el Partido Justicialista (PJ) bonaerense podrían derivar en que ese sello partidario no participe formalmente del proceso electoral de este año.

 

En la mayoría de las fuerzas que competirán en las elecciones de octubre se escucha una queja intestina que no se exterioriza por temor a pagar costos políticos: la obligatoriedad de aplicar la ley conocida como de Paridad de Género (Nº 14.848), sancionada por la Legislatura provincial en octubre del año pasado y promulgada por la gobernadora María Eugenia Vidal a través del decreto 1.345.

 

La lógica de lo impensado es la herramienta que está utilizando Florencio Randazzo en esa guerra de nervios en la que se ha convertido la interna del peronismo bonaerense y que tiene, en el otro bando, a Cristina Kirchner y a sus talibanes. En el medio de ellos existe una troupe de intendentes justicialistas de la Provincia que están viendo en qué bando enrolarse.

 

La alianza oficialista Cambiemos vivió ayer un pequeño paso de comedia en el intento por negar que la candidatura a diputado nacional del médico Facundo Manes sea cosa cerrada.

 

Hace varios días que el kirchnerismo bonaerense y la dirigencia de La Cámpora debaten intramuros si el ex gobernador Daniel Scioli está en condiciones de tener un puesto privilegiado en las listas legislativas del PJ de cara a octubre próximo.

 

Habrá que reconocer que Florencio Randazzo logró que todos sus acólitos y eventuales interlocutores trasmitan lo que él mismo repite como si fuera una verdad inexorable: que irá a una Primera Abierta para dirimir candidaturas legislativas con el kirchnerismo, sin importar quien encabece esa oferta.

Se dice en voz baja en el Frente Renovador: “La ancha avenida del medio es cada vez menos ancha”.

 

No mintió Elisa Carrió cuando dijo, en la mesa de Mirtha Legrand, que la Gobernadora no la quiere como candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires a pesar de la buena relación que las une.

 

Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias que se disputarán en agosto próximo asoman como un buen test para medir el grado de cohesión en la alianza oficialista Cambiemos, en especial en la Provincia de Buenos Aires, donde el PRO y el radicalismo revisten el estatus de socios principales.

 

En el mundo Cambiemos hay sectores que están impacientes. Son los que creen que es conveniente definir los candidatos principales de la provincia de Buenos Aires después del feriado de Semana Santa. Esto es, mediados de abril; tal vez principios de mayo.

 

Hace pocas horas los intendentes de San Martín, Gabriel Katopodis, y Bolivar, Eduardo “Bali” Bucca, telefonearon a Florencio Randazzo para organizar una reunión -que tendría formato de cena- entre éste y el llamado Grupo Esmeralda, que ambos jefes comunales integran.

 

Ya está asumido en el gobierno de María Eugenia Vidal que el enfrentamiento con los gremios docentes bonaerenses será prolongado y desgastante. Aún en un año electoral, la Gobernadora está dispuesta a pagar el costo político de pelearse con los maestros porque cree que, sea cual sea el desenlace, el saldo de ese enfrentamiento terminará siendo mucho más favorable para su gestión que para los gremialistas.

 

El mundillo peronista bonaerense inicia el tercer mes del año con la expectativa de responder una de las dos preguntas centrales que, desde fines de 2015, repiquetean en las cabezas de los dirigentes de las diversas tribus internas: si el ex ministro Florencio Randazzo será finalmente candidato en las elecciones legislativas de este año, con la idea de encabezar cierto movimiento renovador.

 

El episodio de la suspensión de la cumbre peronista en Santa Teresita, atribuida a factores climáticos desfavorables que nunca sucedieron, dejó al PJ bonaerense en una suerte de “stand by” hasta nuevo aviso justo cuando se insinuaba alguna intención de salir del letargo en el que cayó luego de la derrota electoral del año pasado.

 

La reunión del oficialismo ayer en Vicente López, de la que participaron los intendentes bonaerenses del espacio, el presidente Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, marcó el inicio de la campaña electoral del macrismo y dejó ciertas cosas en claro.

 

En todo gobierno hay internas entre sectores. Es casi una regla de la política cuando se habita el poder.

 

Más allá del optimismo que comunica algún locuaz intendente del Conurbano, en el gobierno bonaerense no parecen apurados por concretar el traspaso de las Policías locales a los municipios, una demanda constante de los jefes comunales que incluye, claro, la transferencia de los fondos correspondientes para solventarla.

 

No debe leerse como un dato menor el hecho político que protagonizará hoy María Eugenia Vidal. La Gobernadora asumirá formalmente como titular del PRO bonaerense, el sello amarillo que es la columna fundamental de la alianza oficialista Cambiemos.

 

La eventual división de La Matanza se ha convertido en un elemento estratégico para la gobernadora María Eugenia Vidal.

 

Sin demasiada alharaca pero con segura intencionalidad política, desde ciertas usinas del oficialismo bonaerense se empezó a deslizar la idea de completar un cargo provincial que está vacante y que es apetecido por sectores de la oposición: el de Defensor del Pueblo de la Provincia.

 

El acto justicialista realizado en La Matanza, a propósito de un nuevo aniversario de la muerte de Eva Perón, volvió a arrojar desde lo discursivo un concepto que se viene repitiendo en esta etapa de reconstrucción partidaria post derrota electoral: la unidad como condición para esa recuperación y una eventual triunfo el año que viene.

 

La cena reservada que la semana pasada compartieron María Eugenia Vidal y la diputada Elisa Carrió sigue generando versiones en el mundillo político provincial.

 

En el mundo PJ y también en muchas oficinas del oficialista frente Cambiemos se ha empezado a instalar una certeza: los intendentes peronistas de la Provincia, en especial los del Conurbano, quieren la cabeza del ministro de Seguridad, Cristian Ritondo.

La gobernadora María Eugenia Vidal tiene decidido crear una suerte de Oficina Anticorrupción en la Provincia, con competencia para investigar a cualquier funcionario que trabaje en la administración del Estado bonaerense.

 

En tiempos de un reordenamiento interno generado por la derrota electoral y el destape de casos de corrupción durante la última década, el PJ provincial está destinado a recibir y absorber el impacto de la denuncia penal presentada recientemente por la diputada Elisa Carrió contra Daniel Scioli, acaso el mayor crédito partidario para las elecciones legislativas del año que viene. Eso, claro, si la denuncia prospera y los tiempos judiciales obligan al ex gobernador a una exposición desgastante.

 

Hay un cargo vacante en el gabinete de María Eugenia Vidal que, en la dinámica de la interna de Cambiemos, resulta apetecible: la Asesoría General de Gobierno, un sillón que quedó libre cuando Gustavo Ferrari dejó ese cargo para asumir como nuevo ministro de Justicia, a principios de junio. Un silencioso y -por ahora- civilizado tironeo para acercar un reemplazante se desarrolla en los pasillos del poder bonaerense.

Aunque no lo pondere en su agenda pública, el Gobierno bonaerense comenzó a tomar plena conciencia de los coletazos sociales del ajuste tarifario en la Provincia.

Las montañas de dólares y euros descubiertas a José López están destinadas a causar un impacto significativo en la política argentina. Al menos a corto y mediano plazo. Más incluso que los videos de la financiera La Rosadita, donde gente del entorno del empresario Lázaro Báez contaba moneda extranjera sin inmutarse.

Lo admitió la gobernadora María Eugenia Vidal, al hablar del “momento difícil”. También el ministro más influyente de su gabinete, Federico Salvai.

Sonará incorrecto, pero más de un radical de la Provincia debe haber sonreído ayer cuando se enteró de la salida de Carlos Mahíques del ministerio de Justicia bonaerense. Esa cartera era uno de los lugares apetecidos por el principal socio del PRO en la alianza Cambiemos cuando la gobernadora María Eugenia Vidal armaba su gabinete, a fines del año pasado.

La política bonaerense vive momentos de definiciones, con la Legislatura como centro de discusiones. Se negocia la reformulación o no de la alianza de gobernabilidad sellada el año pasado entre el oficialismo de Cambiemos y el opositor Frente Renovador que lidera el diputado nacional Sergio Massa.

 

Fuera de los micrófonos, en cada reunión política de la que participa con dirigentes de su partido, la gobernadora María Eugenia Vidal insiste con un concepto que repite casi como un mantra: para que el gobierno gane las elecciones legislativas del año próximo será clave, imprescindible, la aceleración de la obra pública.

 

Detrás de la gran efervescencia que generó el anuncio de las modificaciones en el Servicio Penitenciario Bonaerense, en el gobierno de María Eugenia Vidal existen otros “ruidos” de gestión que tienen poco rebote hacia afuera de las paredes de Palacio pero que reconocen un inocultable impacto intramuros.

 

Página 1 de 2

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…