Mariano Pérez de Eulate

Mariano Pérez de Eulate

Lanzado su cuarteto protagónico estelar hace pocos días, el experimento neo peronista conocido provisoriamente como Alternativa Argentina enfrenta el que tal vez sea su desafío más grande, aún mayor que el de definir con qué nombre disputará la candidatura presidencial el año próximo: decidir quién será el postulante a la gobernación bonaerense, esa figura que servirá de anclaje en la provincia definitoria de cualquier sueño presidencial.

 

Desde hace varias semanas, la gobernadora María Eugenia Vidal mantiene conversaciones reservadas con los referentes de la oposición para asegurarse la aprobación del Presupuesto 2019 y la autorización de endeudamiento para el año próximo, estimadas informalmente en 100 mil millones de pesos.

 

Los sectores bonaerenses de Cambiemos parecen ser los más entusiasmados con una idea que circula en el oficialismo desde hace semanas: que el gobierno nacional impulse la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y que cada partido decida como quiera la suerte de sus candidatos de todos los niveles.

 

María Eugenia Vidal se sentó el lunes último ante su gabinete –más algunos actores legislativos de Cambiemos en la Provincia- y bajó, sobre todo, un discurso de alerta y moderación. Pidió que todo el mundo se maneje con “calma” y con “humildad” frente a la población que atraviesa dificultades económicas. Ordenó, además, “no responder a las agresiones” que, descuenta, se multiplicarán en los próximos meses.

 

Desde hace varias semanas circula un tema maldito del que se habla en las mesas chicas de la política provincial: la posibilidad de que el año que viene la provincia de Buenos Aires despegue la elección de gobernador, legisladores provinciales, intendentes y concejales del comicio nacional que definirá al próximo presidente.

 

Una cierta psicosis invade a varios intendentes del Conurbano bonaerense desde que el ex secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, declaró como arrepentido en la causa de los llamados cuadernos de la corrupción, esa brutal bitácora del circuito de presuntas coimas y sobreprecios que imperó durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner.

 

La historia reciente, circular, se repite para los intendentes del PJ bonaerense. Por lo que se vio el sábado último en Ensenada, durante un plenario en el que fue estrella Máximo Kirchner, están otra vez a las puertas de encolumnarse detrás de las pretensiones electorales de Cristina Fernández, quien el año pasado los alineó a todos ellos bajo su candidatura a senadora nacional por el frente Unidad Ciudadana, un sello del que no participó oficialmente el peronismo provincial.

 

Versiones reservadas que circulan en el cristinista Instituto Patria hablan de la posibilidad de que en 2019 se concrete un escenario electoral que sorprenderá a más de un desprevenido.

 

María Eugenia Vidal transita la época de mayor tensión con la Casa Rosada desde que asumió en la gobernación.

 

María Eugenia Vidal afronta una batalla que resultaba impensada hace algunas semanas atrás: la discusión por el traspaso, desde la Nación a la Provincia, del costo en subsidios que aún insumen los servicios de luz, agua y transporte en la zona metropolitana. Un debate que forzaron los gobernadores del peronismo, envalentonados desde que el gobierno nacional entró en estado de crisis financiera y económica.

 

Cuando el último viernes María Eugenia Vidal escuchó en Mar del Plata la dura crítica de la cúpula eclesiástica sobre la cuestión social, asistió a algo más que un diagnóstico: fue prácticamente la notificación formal del nuevo alineamiento de la Iglesia argentina frente al gobierno de Mauricio Macri, al que le restan dieciocho meses de mandato y aspira a cuatro años más.

 

La pronunciada caída en la imagen de la gestión nacional -y de Mauricio Macri en particular- desde que se desató la crisis cambiaria, agitó un sinfín de especulaciones en el oficialismo.

 

En la última semana uno de los secretos mejor guardados de la política bonaerense es el o los temas que se hablaron en la reunión privada que mantuvieron, el último jueves, el papa Francisco y la gobernadora María Eugenia Vidal. El encuentro estuvo rodeado de un notable hermetismo, aplicado desde las dos partes: sin fotos, sin comunicados oficiales, sin declaraciones al respecto.

 

María Eugenia Vidal asegura en privado que el tema la incómoda mucho. En público, niega enfáticamente cualquier posibilidad y ratifica su fidelidad política al Presidente. Pero lo cierto es que, más allá de lo que quiera la gobernadora, desde diversas usinas del propio oficialismo se sigue agitando la posibilidad de que sea ella, y no Mauricio Macri, quien pelee por la presidencia el año que viene.

 

Acaso por primera vez desde que María Eugenia Vidal es gobernadora de la provincia de Buenos Aires, en su entorno se admite una real preocupación por la baja en la consideración popular que estaría mostrando su figura.

 

El asesinato del chofer de colectivos Leandro Alcaraz insinuó un enfrentamiento político de fondo que estaría mostrando, acaso muy anticipadamente, una parte de la configuración del escenario electoral de 2019 en la Provincia.

 

María Eugenia Vidal se dedicó ayer a apaciguar -o al menos intentarlo- los frentes de conflicto más importantes que tiene abierto su gobierno.

 

Desde diciembre pasado, cuando se llevó adelante el debate por la reforma jubilatoria, en Cambiemos empezaron a agitarse escenarios posibles de cara a 2019.

 

La “rebelión” de los intendentes bonaerenses del opositor Frente Renovador, quienes avisaron que piensan dar aumentos salariales a los empleados municipales por arriba de la pretensión del 15 % que impulsa María Eugenia Vidal, no parece desvelar demasiado a los funcionarios del gobierno provincial.

 

El verano en la Costa Atlántica suele ser una vidriera que los políticos bonaerenses utilizan para promocionarse y para enviar mensajes políticos.

 

Para el gran público el dato pasó desapercibido. Pero en el oficialismo provincial fue ampliamente celebrada la decisión de la cúpula nacional del PRO de sumar a su mesa de conducción a la mano derecha de la gobernadora, el jefe de Gabinete bonaerense Federico Salvai. Ocupa desde el lunes el estratégico cargo de secretario político de la fuerza que fundó el presidente Mauricio Macri.

 

Después de la victoria electoral de octubre, la gobernadora María Eugenia Vidal va por la consagración política personal.

 

Como ha sucedido después de cada derrota electoral, el PJ bonaerense empezó a crujir internamente. La caída del último domingo, la tercera consecutiva sin contar las Primarias Abiertas porque en rigor no son una competencia entre las distintas fuerzas, apuró una suerte de cinchada entre los distintos sectores para establecer quién o quiénes deben manejar la reconstrucción.

 

Después de las elecciones del domingo 22, María Eugenia Vidal se enfocará en darle a los bonaerenses señales de austeridad en el manejo de la cosa pública.

 

Mientras hace campaña con el único objetivo de retener el caudal de votos obtenido en las Primarias de agosto (alrededor de 15%), Sergio Massa en verdad está pensando en el día después de la elección del 22 de octubre.

 

No es sólo el triunfo electoral de octubre el objetivo que se impuso María Eugenia Vidal.

 

Salvo que medie un cimbronazo impensado, Cristina Kirchner ya es senadora nacional en representación de la provincia de Buenos Aires.

 

El curioso duelo epistolar que protagonizan las facciones del peronismo sorprende al electorado bonaerense a muy pocos días del arranque oficial de la campaña electoral.

 

La desaparición de Santiago Maldonado, que a esta altura es una crisis política para el gobierno nacional, estalló en la incipiente campaña electoral para las legislativas de octubre.

 

Las versiones de un acuerdo silencioso en Buenos Aires entre la alianza oficialista Cambiemos y el frente justicialista Cumplir, de Florencio Randazzo, circulan en el mundillo político desde el lunes posterior a las Primarias Abiertas.

 

Una luz de alerta se encendió entre algunos intendentes bonaerenses del justicialismo, en especial del conurbano, después de las Primarias del domingo.

 

Voces optimistas del oficialismo, que ocupan cargos relevantes, aseguran por estas horas que Cambiemos viene experimentando un crecimiento electoral de último momento que lo pondría en una posición de empate con el Frente Unidad Ciudadana que lidera Cristina Fernández de cara a las Primarias del domingo próximo.

 

El “efecto encuesta” que tendrán las Primarias del domingo 13 es un dato político que realmente preocupa en el búnker de Florencio Randazzo, el candidato a senador nacional del frente justicialista Cumplir, donde admiten además lo que registran los sondeos que se conocen: asoma un escenario de tercios y ellos están cuartos, lejos del tercero.

 

“Es un problema grande para nosotros”, admite la fuente del comando electoral de Cambiemos.

 

Los casos de supuesta corrupción durante el kirchnerismo se esparcen como una mancha venenosa que amenaza con teñirlo todo. Diariamente hay información sobre citaciones judiciales, procesamientos, denuncias nuevas a ex funcionarios.

 

La campaña electoral para las elecciones legislativas de octubre, que se inicia formalmente el 14 de este mes, no tendrá el conflicto salarial con los docentes bonaerenses como uno de los temas centrales.

 

Nadie podrá objetarle a Cristina Fernández que no avisó sobre su estrategia de armar un Frente Ciudadano sin el peronismo o con éste reducido a la mínima expresión: fue en abril del año pasado, en aquel acto realizado en las puertas de los Tribunales Federales de Comodoro Py luego de declarar ante la Justicia, cuando habló por primera vez de la organización política que tenía en mente y que ahora acaba de concebir.

 

¿Y si Cristina, finalmente, no fuera candidata a senadora? ¿Y si la boleta del Frente de Unidad Ciudadana, la agrupación K sin el PJ oficial adentro, la encabezara Máximo Kirchner y llevara a Daniel Scioli como candidato para la Cámara de Diputados?

 

Conversaciones reservadas que se desarrollan en el Partido Justicialista (PJ) bonaerense podrían derivar en que ese sello partidario no participe formalmente del proceso electoral de este año.

 

En la mayoría de las fuerzas que competirán en las elecciones de octubre se escucha una queja intestina que no se exterioriza por temor a pagar costos políticos: la obligatoriedad de aplicar la ley conocida como de Paridad de Género (Nº 14.848), sancionada por la Legislatura provincial en octubre del año pasado y promulgada por la gobernadora María Eugenia Vidal a través del decreto 1.345.

 

La lógica de lo impensado es la herramienta que está utilizando Florencio Randazzo en esa guerra de nervios en la que se ha convertido la interna del peronismo bonaerense y que tiene, en el otro bando, a Cristina Kirchner y a sus talibanes. En el medio de ellos existe una troupe de intendentes justicialistas de la Provincia que están viendo en qué bando enrolarse.

 

La alianza oficialista Cambiemos vivió ayer un pequeño paso de comedia en el intento por negar que la candidatura a diputado nacional del médico Facundo Manes sea cosa cerrada.

 

Hace varios días que el kirchnerismo bonaerense y la dirigencia de La Cámpora debaten intramuros si el ex gobernador Daniel Scioli está en condiciones de tener un puesto privilegiado en las listas legislativas del PJ de cara a octubre próximo.

 

Habrá que reconocer que Florencio Randazzo logró que todos sus acólitos y eventuales interlocutores trasmitan lo que él mismo repite como si fuera una verdad inexorable: que irá a una Primera Abierta para dirimir candidaturas legislativas con el kirchnerismo, sin importar quien encabece esa oferta.

Se dice en voz baja en el Frente Renovador: “La ancha avenida del medio es cada vez menos ancha”.

 

No mintió Elisa Carrió cuando dijo, en la mesa de Mirtha Legrand, que la Gobernadora no la quiere como candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires a pesar de la buena relación que las une.

 

Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias que se disputarán en agosto próximo asoman como un buen test para medir el grado de cohesión en la alianza oficialista Cambiemos, en especial en la Provincia de Buenos Aires, donde el PRO y el radicalismo revisten el estatus de socios principales.

 

En el mundo Cambiemos hay sectores que están impacientes. Son los que creen que es conveniente definir los candidatos principales de la provincia de Buenos Aires después del feriado de Semana Santa. Esto es, mediados de abril; tal vez principios de mayo.

 

Hace pocas horas los intendentes de San Martín, Gabriel Katopodis, y Bolivar, Eduardo “Bali” Bucca, telefonearon a Florencio Randazzo para organizar una reunión -que tendría formato de cena- entre éste y el llamado Grupo Esmeralda, que ambos jefes comunales integran.

 

Ya está asumido en el gobierno de María Eugenia Vidal que el enfrentamiento con los gremios docentes bonaerenses será prolongado y desgastante. Aún en un año electoral, la Gobernadora está dispuesta a pagar el costo político de pelearse con los maestros porque cree que, sea cual sea el desenlace, el saldo de ese enfrentamiento terminará siendo mucho más favorable para su gestión que para los gremialistas.

 

Página 1 de 2

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…