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La polémica que se abrió con la iniciativa para que se pague un bono de fin de año que equipare –al menos en parte- la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, parece haber encontrado al Gobierno con un único objetivo que ubica por encima de otras razones: la necesidad política de retomar el diálogo con la CGT y conjurar la amenaza, latente aún, de una nueva huelga general.

 

El peronismo está viviendo semanas muy intensas respecto al debate sobre una eventual unidad y su posición frente al gobierno del presidente Macri.

 

Jueves, 08 Noviembre 2018 00:00

En su cabeza hay un gol - Por Mauricio Maronna

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El fútbol le sirvió a Macri para hacer puente con lo popular y crear vínculos.

 

Solá se viene ofreciendo como alternativa superadora de las divisiones que le complican la vida al peronismo, como el menos kirchnerista para unos y el menos antikirchnerista para los otros.

 

Hubo un principio de acuerdo por el bono salarial, pero no está clara su implementación. La CGT espera conocer el decreto para resolver qué hace con el muy conversado paro. En materia de despidos, todos esperan asistencia del Gobierno. Operaciones y presiones

 

Algunos en Cambiemos imitan a Bolsonaro, pero el mejor consejo tal vez venga de Errejón.

 

Muchos de los empresarios que escucharon al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, hablar de la necesidad de insistir en una reforma laboral en el último coloquio de IDEA desearían que los vientos de cambio en la región, impulsados por la elección de Jair Bolsonaro en Brasil, ayudaran a la sanción de un conjunto de normas flexibilizadoras del mercado de trabajo, semejantes a las aprobadas por los brasileños el año último. Sin embargo, desde el propio Gobierno se admite que las circunstancias políticas presentes tornan impensable una reforma de ese tipo.

 

Con el envío a la Legislatura del proyecto de Presupuesto 2019, María Eugenia Vidal acaba de propinarle un golpe a los intendentes del Conurbano, en especial a los del peronismo, que fue inesperado para ellos: les transfiere, en el marco de la absorción de costos que antes pagaba la Nación, una serie de gastos para el año próximo que hasta ahora no tenían contabilizados.

 

Solo dos acontecimientos dilatan la manifestación de un deseo profundo que atraviesa a todo el oficialismo: que 2018 termine lo más pronto posible. Dos hechos pendientes en su calendario todavía entusiasman al Gobierno: sueña con la aprobación del presupuesto para 2019 con cuentas equilibradas y se ilusiona con una realización exitosa de la cumbre de jefes de gobierno del G-20.

 

Era imposible jugar la final de la Copa Libertadores de América con público visitante? No. De hecho la ciudad de Buenos Aires será sede del G20 y el nivel seguridad e inteligencia previa que se necesitan para asegurar su normal desarrollo es por lo menos veinte veces el que se precisa para garantizar la seguridad un superclásico en el Monumental o en la Bombonera.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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