Domingo, 26 Septiembre 2021 08:59

Una gorilada de un tipo que la va de progre - Por Ricardo Roa

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Ni Milei ni Espert se animarían a decir como dijo sin decirlo Daniel Gollán que con plata se puede comprar el voto de la gente. Como si fuera poco, volvió Aníbal y dijo que el Gobierno no perdió las PASO.

Empezamos mal, Aníbal. Convertido en vocero del Gobierno, el jueves dijo: “¿Qué elección se perdió, si nosotros no competimos contra ellos?” Ellos son Juntos por el Cambio. Y nosotros, el Frente de Todos. Ellos le sacaron a nosotros 10 puntos de diferencia en todo el país. Y casi 5 en Buenos Aires, o diez si se computa la ventaja de cinco que pensaba sacar nosotros. Vale aclarar: el resultado de las PASO no fue una sensación. Fue un saque que dejó grogui al kirchnerismo.

Otro que sigue mal es Daniel Gollán, que en su papel de ministro de Salud se hizo famoso como encerrador compulsivo de fábricas, comercios, escuelas y de todo lo que se moviera en Buenos Aires. Ahora, convertido en candidato a diputado, dice que “con un poco de platita en el bolsillo, la foto de Olivos no hubiese molestado tanto”. Es como decir que la gente es capaz de vender su voto. Una gorilada de un tipo que la va de progre. Ni Espert ni Milei se atreverían a tanto.

Está visto que Gollán no tiene límites. Y hay quienes dudan de que tenga seso. En 2015 diagnosticó que “si ganaba Macri, ganaba el cáncer”. Pablo Musse, padre de Solange, a la que no pudo despedir porque hubo enfermos a los que la cuarentena más que apartar, secuestró, le respondió con las entrañas: “Yo la quería ver y no pude, entonces que esta gente me diga que con plata se soluciona todo, se puede ir bien a la reputa madre que los parió; porque no, la plata no te soluciona nada”.

Gollán reparte culpas en ajenos. La derrota fue porque faltó platita (y eso que Kicillof recibió plata como ninguno) y no por la soberbia, la camporización de las vacunas y la cuarentena eterna que hundió empresas y trabajos y dejó a los chicos sin escuela. ¿Y a quién le levanta el brazo de vencedor Máximo Kirchner la noche de la elección, en el anticipado festejo por el triunfo que un boca de urna le aseguraba en el Conurbano? No se identifica fácilmente por el barbijo. Es a Nicolás Kreplak, subministro de Gollán y ascendido a ministro.

Adjudicaban la victoria que al rato fue derrota a la gran gestión bonaerense de la pandemia. Flor de equivocación que les hizo notar Cristina mandando a Kicillof a comparecer a El Calafate y ordenándole que metiera cambios en un gabinete que el gobernador acababa de confirmar, rechazando todas las renuncias que él había impulsado para apretar a Fernández.

Pero si hubo un cambio serio no fue ese de ministros en Buenos Aires y en Nación. Fue, por las PASO, dar por terminada la peste antes de que haya terminado. Lo anunció Manzur contra la opinión de Vizzotti. Es sobreactuación y una apuesta para el propio ombligo. Y, para la gente, cuarentena al revés. Flexibilizar así de apuro es vista como maniobra electoralista por casi 6 de cada 10 consultados por Managment & Fit.

¿Algunos votos podrán ser comprados por “un poco de platita” como propone Gollán, bicicletas o cocinas? Para Trotta, uno de los ministros que más sufrió el apriete de Gollán y Kreplak, “pensar que por lo que se haga en 50 días la sociedad va a votar distinto, es subestimar a la gente”. En el oficialismo hay quienes tienen un pensamiento más elaborado. Quizá por eso lo echaron.

Ricardo Roa

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