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Domingo, 28 Noviembre 2021 10:36

En un audio, amenazan con revelar las coimas que Ricardo Jaime habría pedido para Néstor Kirchner - Por Nicolás Wiñazki

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Es una grabación hallada en el celular de Roberto Baratta, quien fue mano derecha de Julio De Vido. En 2017, el abogado del ex secretario de Transporte K le mandó a decir a Cristina que, si no le hacía un pago, su cliente iba a detallar los supuestos sobornos. Escuchá el audio. 

El 26 de junio del 2017, el ex subsecretario de Control y Coordinación del Ministerio de Planificación Federal de la era K, Roberto Baratta, recibió en una oficina a uno de los abogados de un preso emblemático de la gestión de Néstor y Cristina Kirchner.

 


El doctor Roberto Marutian defendía por ese entonces al ex subsecretario de Transporte, Ricardo Jaime, detenido por varios casos de corrupción en el Complejo Federal 1, Ezeiza. Jaime quería transmitirle un mensaje muy inquietante a sus ex compañeros de gestión que estaban en libertad. En rigor, el “mensaje” era para “Cristina Fernández”. Mediante Marutian, le hizo saber a Baratta que la hoy vice debía pagarle un monto de dinero de cifra por ahora desconocida, a lo que sumaba también la “solicitud” de adquisiciones de bienes y propiedades que los K tenían que entregarle a su familia.

El abogado Marutian agregó más detalles en su charla con Baratta. Le aseguró que cuando él le explicó a su cliente que la misión que le pedía era de resolución compleja, Jaime le dijo que entonces rompería el “pacto de silencio” sobre los negocios ilegales de los Gobiernos de los Kirchner: “Yo voy a decir adonde llevaba el dinero que cobraba para Néstor”, fue la frase que Marutian le detalló a Baratta tal cual la había escuchado del ex secretario de Transporte.

El abogado y Baratta dieron por sobrentendido, porque así lo era, que estaban hablando de coimas que el ex funcionario preso recolectaba para Kirchner.

Clarín puede revelar el detalle de la conversación entre el defensor de Jaime y Baratta porque este último grabó ese encuentro usando una aplicación de uno de sus celulares iPhone que le secuestró la Justicia cuando él mismo cayó preso. Primero fue detenido en un caso de pago de posibles sobreprecios en la compra de gas licuado. Salió en libertad, pero volvió a la cárcel en agosto del 2018, ya como personaje central de la trama de corrupción monumental de la causa conocida como “Los Cuadernos de las Coimas”.

¿Por qué Baratta grabó su reunión con Marutian?

Este diario está condiciones de afirmar que el ex funcionario de Planificación Federal solía tener esa costumbre, que ocultaba a sus interlocutores. Varios de esos encuentros son ahora material que podrían sumarse como prueba tanto en “Cuadernos” como en otros expedientes.

Baratta quizás haya tomado esos recaudos, típicos de acciones vinculadas de “espionaje” personal, para garantizarse que lo que habla con quienes lo visitaban podía ser utilizado a su favor si él lo necesitase. Así como el diálogo con el abogado Marutian da la impresión de ser una charla entre viejos conocidos que intercambian información, también constarían en el iPhone bajo análisis judicial otras grabaciones de tonos diversos con múltiples personas allegadas al poder K.

Clarín reveló en otras ediciones mensajes de chats que Baratta había intercambiado con su jefe y amigo, el ex ministro De Vido, y también con la ex esposa del remisero Centeno, que demostraban que el ex funcionario conocía de la existencia de los “cuadernos” de su chofer desde antes de que el caso fuera investigado por la Justicia. Una vez preso, y después en libertad, Baratta intentó descalificar esa prueba en su contra llamando a las anotaciones de Centeno como “fotocopias”.

Quien le había contado que Centeno había escrito todas sus travesías juntas fue la ex esposa del chofer, que le exigía dinero a cambio de no revelar sus acciones espurias ante la Justicia.

Es el mismo mensaje que le hizo llegar Jaime a través de Marutian.

Pero lo que habría intentado lograr el ex secretario de Transporte tiene otro valor judicial muy importante.

Jaime fue imputado y procesado en la causa “Cuadernos” como uno de los funcionarios que cobraban sobornos para Kirchner. Él negó todos esos hechos. Y también volvió a hacerlo en una entrevista que mantuvo con el periodista Cabot publicada por La Nación en abril de este año.

Según el audio al que accedió Clarín, al menos su ex abogado Marutian le había narrado a Baratta que Jaime se aceptaba en la intimidad como un “coimero”.

Aunque hacía una diferenciación político-delictual: “Yo a Néstor nunca lo voy a traicionar”, repetía Jaime en la cárcel en aquel entonces, según los dichos de su abogado de ese momento. Pero lo enojaba otra cosa: “Pero ella tiene la guita que yo le llevé”, se quejaba aludiendo a Cristina Fernández.

Marutian es bien explícito cuando le cuenta a Baratta que Jaime quería enviarle “una misiva” a “la doctora”.

“Qué doctora”, le pregunta el ex funcionario al defensor del encarcelado que pedía dinero.

Marutian respondió así: “La exitosa abogada, Cristina Fernández, viuda de Kirchner”.

En el audio al que accedió Clarín, se escucha al interlocutor del ex secretario de Transporte confesarle a Baratta que Jaime se enojó cuando él le dijo era difícil que la hoy vice le pagara el dinero que él le pediría en su carta, además de las propiedades para su familia.

La respuesta que recibió del reo, según su versión fue: “Entonces le cago la elección a Cristina”.

De acuerdo a la fecha de la reunión con Marutian que Baratta grabó en su Iphone, Jaime estaría planeando su complot para boicotearle los comicios legislativos del 2017 en los que Cristina Fernández se candidateó como senadora nacional por la provincia de Buenos Aires.

El abogado Marutian dijo que se sorprendió ante esa dureza de su cliente: “¿No me dijiste que nunca lo ibas a cagar a Néstor”?

Entonces Jaime le habría respondido: “Es Cristina, no Néstor”.

“¿Qué vas a hacer?”, volvió a indagar el abogado.

Y Jaime: “Voy a contar donde le llevaba la guita…”, insistió sobre las coimas que juntaba para su amigo, y no para la hoy vice.

En el audio del Iphone de Baratta se oye al abogado Marutian narrando lo que le contestó a Jaime ante su amenaza de ir a la Justicia y confesar su circuito de recaudación de dinero sucio: “Pero sos el cartero, te van a hacer mierda. Parecés López (Por José López, preso, el ex secretario de Obras Públicas K descubierto in fraganti mientras intentaba esconder bolsos con alrededor de 9 millones de dólares en un misterioso convento de General Rodríguez)”.

Al menos por su tono de voz, Baratta no parece sorprenderse por el relato de sobornos que habría cobrado Jaime, ni por nada de lo que le estaba contando Marutian.

Incluso el final de la escena respecto a lo que haría el ex secretario de Transporte si no obtenía el dinero que le pediría a “Cristina”, o si su abogado rechazaba hacer esa gestión por él, culmina de modo dramático: “¿Entonces sabés lo que hago? Me cuelgo en la celda”, habría dicho el preso asegurando que se quitaría la vida.

La Justicia aun no indagó si el pedido de plata y bienes que Jaime planeó hacerle a Cristina se concretó.

Hechos son hechos: el ex funcionario, que aún sigue preso, siendo el único ex funcionario K que no salió en libertad bajo el mandato del Frente de Todos, nunca relató ante la Justicia que juntó coimas durante años para Néstor Kirchner.

Pero sí intentó suicidarse.

El 26 de febrero del 2020, según él mismo difundió en una entrevista con Crónica TV, buscó quitarse la vida ahorcándose con una soga que había atado a una ventana.

Jaime asegura que eso le ocurrió por el efecto de una pastilla que tomó y que le borró los recuerdos durante treinta horas, entre ellos, la visita que tuvo durante esas horas casi trágicas: lo había ido a ver Aníbal Fernández.

Un detalle que cobra actualidad en estos días, y que también forma parte de la conversación con Marutian que grabó Baratta, es el momento en el que el abogado le cuenta a su interlocutor que Jaime pensó en escribirle la carta a Cristina Fernández porque no podía llamarla por teléfono.

“No porque no pueda llamarla, sino porque desde la cárcel lo que decís queda grabado”, le confirma Marutian.

Baratta le responde que no tenía idea sobre cómo funcionaba ese sistema.

Y entonces el abogado de Jaime le revela que “todo lo que hablás en la cárcel, las llamadas que hacés desde el teléfono público del pabellón, se graba”.

Marutian se jacta de haber sido él el autor de ese invento. Ocurre que ocupó el cargo de Secretario de Política Penitenciaria durante la gestión de Carlos Menem: “En el año 95 lo puse yo”, agrega sobre las grabaciones que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) realizaría a todo lo hablado desde las prisiones argentinas.

Baratta le responde que considera que esas escuchas o grabaciones de los presos es algo que “está bien”, y agrega de modo afirmativo: “Debe ser así”.

Cuando Baratta fue preso, y más aun cuando logró salir en libertad, se sumó a otros ex funcionarios K que denunciaron que el gobierno de Mauricio Macri había montado un sistema de espionaje ilegal para escuchar lo que todos ellos hablaban desde la prisión.

Al menos por el diálogo que mantuvo con Marutian, estaba al tanto de esa medida.

Esas denuncias crecieron cuando se difundieron escuchas telefónicas de dirigentes K en prisión en la que intercambiaban información sobre la denuncia que se radicaría tiempo después en el juzgado de Dolores, al mando en ese entonces de Alejo Ramos Padilla. Los presos del kirchnerismo sabían con antelación que un supuesto productor rural se presentaría en esa sede judicial para denunciar que tanto el juez Claudio Bonadio como el fiscal Carlos Stornelli habían intentado extorsionarlo amenazándolo con incluirlo en el caso “Cuadernos”.

Stornelli fue procesado por Ramos Padilla, situación que el Gobierno K utilizó para exigirle la renuncia, o para intentar desacreditar sus investigaciones, en especial, el caso “Cuadernos de las Coimas”.

Stornelli sigue en su puesto y en la causa se suman pruebas inesperadas, como el contenido del iPhone de Baratta, una ventana hacia una dimensión de las charlas y operaciones K, que ayudó a conocer diversas tramas que son paralelas y se cruzan: los ex funcionarios de Planificación sabían que Centeno había escrito el recorrido del cobro de coimas durante años, a pesar de negarlo.

Lo mismo que las revelaciones sobre cómo se utilizó al aparato de medios de propaganda oficialista para realizar campañas desprestigio a posibles personas que generan o generaban incomodidad en el kirchnerismo, como la actuación de un motorman de la tragedia de Once al que se le intentó echar la culpa del accidente; la difusión por diversas redes de información negativa sobre Stornelli y otros investigadores de la Justicia o la prensa de causas de corrupción.

El abogado Roberto Marutian ya no trabaja en la defensa del ex funcionario que según él exigía dinero a cambio de silencio.

Ex funcionario de Menem y de otras gestiones presidenciales, Marutian fue además el defensor del dictador Roberto Viola en el Juicio a las Juntas Militares que terminó con la cúpula de los jefes de las Fuerzas Armadas que interrumpieron el devenir democrático de la Argentina entre 1976 y 1983.

Ricardo Jaime cayó preso por orden del juez Julián Ercolini el 2 abril del 2016. Se pidió su detención en una causa que está punto de dictar sentencia en la instancia del juicio oral: se busca determinar si Jaime compró adrede, con sobornos de por medio, trenes que en realidad eran chatarra para los países que los vendieron, España y Portugal.

Aún permanece en prisión porque el Tribunal Oral Federal Número 6 lo está juzgando por cuatro casos de corrupción, entre ellos, en la compra de los ferrocarriles inútiles, y el de enriquecimiento ilícito. Fueron los jueces del TOF 6 los que le prorrogaron la prisión preventiva.

El ex funcionario confesó en otro juicio que había cobrado dádivas de parte de uno de los concesionarios del ferrocarril Sarmiento, Cirigliano. Y también admitió que quien le pagaba el alquiler de uno de sus pisos era otro concesionario estatal vinculado al Transporte, Gerardo Otero. Esta última información había sido develada en el libro “El Rekaudador”, de Omar Lavieri.

A ese prontuario se le debe sumar una condena por haber robado pruebas en un allanamiento que se realizó en una de sus viviendas.

Fue también sentenciado a ocho años de cárcel en la causa de la tragedia de Once, condena que debe ser confirmada por la Corte Suprema.

Y también otro tribunal lo juzga por la promesa de recibir sobornos de parte de la empresa Alstrom que se encargaría en el país de construir un tren bala a Rosario. Nunca ocurrió.

En el caso “Cuadernos”, está procesado por haber cobrado dinero ilegal de parte de los empresarios arrepentidos Gabriel Romero, de EMEPA, concesionario de la Hidrovía. Otro constructor que explota a la vez más concesiones públicas, Aldo Roggio, también ayudó a la Justicia aceptando que le pagó plata indebida al ex secretario de Transporte.

Él niega todos los cargos.

Los audios que grabó Baratta en su Iphone indican que su abogado en el 2017 le había comunicado al ex funcionario que su cliente estaba dispuesto a callar, siempre y cuando “Cristina” le pague por todo lo que él había cobrado “para Néstor”. Habría dado detalles al respecto, pero no cifras globales.

El Iphone de Baratta es una ventana hacia comunicaciones de un grupo de personas, antes con poder, después sin él, ahora de nuevo con algo de cercanía al oficialismo, o con empresarios que siempre ostentan su influencia, que repiten una cualidad: las actividades confesas como delictivas son tomadas como habituales. Normales. Las extorsiones, el chantaje, un relato reconstruido sobre un submundo de personas que intercambian detalles de actos de corrupción como si fueran la regla. Y no la excepción ilegal.

Un teléfono, un mundo.

Jaime jamás confesó cómo cobraba eso que dijo cobrar para entregárselo a los Kirchner.

Silencio.

¿Y ahora?

Nicolás Wiñazki

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