Domingo, 28 Noviembre 2021 12:13

Guzmán, un blanco móvil con plazo para su continuidad - Por Ricardo Kirschbaum

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Hace rato que pasó de ser ministro de Economía a ser ministro negociador de la deuda. Si todo termina en febrero, con el bendito acuerdo, esa función se habrá terminado para Guzmán. Es un plazo que ya está instalado. 

Primeros efectos poselectorales del plan “platita”: el abrupto e irritante cepo a las cuotas para el turismo, un Ahora Cero que no figurará en la propaganda oficial. Otro efecto, anecdótico: la vocera Cerruti atajando penales con incertezas, como fue decir que las reservas están robustas. 

Dos efectos más. Uno, Manzur reuniéndose con empresarios en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción para decir que hay un peronismo que aunque cante la marcha, es capitalista. Y el segundo efecto, relevante, ampliarle al ministro Guzmán su condición de blanco móvil.

Ya no lo apunta sólo el kirchnerismo, sino, por razones muy distintas, algunos (bastantes) de sus antiguos apoyos. El kirchnerismo lo acusa de ser representante del Fondo, que es como acusarlo de capitalista. En el Instituto Patria siguen con sus arcaicas ensoñaciones con la economía.

A quienes hasta ayer lo elogiaban, ahora los aburre e irrita su sarasa académica que ignora el aspecto político de los acuerdos con el Fondo, a veces más importante que lo estrictamente económico. En otras palabras: Guzmán hace rato que pasó de ser ministro de Economía a ser ministro negociador de la deuda. Si todo termina en febrero, con el bendito acuerdo, esa función se habrá terminado para Guzmán. Es un plazo que ya está instalado. Y que algunos están ansiosos por hacer cumplir. Le queda, eso sí, Fernández, como principal sostén. Pero con mucha menos convicción que antes. El cepo al turismo justo en estas vacaciones pos y previsible prepandemia tiene un costo altísimo. Sobreseer a Cristina Kirchner en la causa de los hoteles, mucho más por el enorme significado institucional de esta arbitrariedad inocultable.

Para aguantar el tiempo restante, la economía no puede seguir pegada con engrudo.

Y de ahí que buena parte del gobierno haya salido en tropel a reclamarle a Guzmán el acuerdo. Es bien claro que él no es culpable único de la demora, pero la política exige esos chivos expiatorios.

Manzur, con gestos más que con palabras, porque esas muchas veces cortan puentes en lugar de construirlos, busca dar muestras de que definitivamente el grueso del peronismo congenia con el capitalismo porque ya queda menos lugar para las distintas versiones K del vamos por todo. Es la antigua disputa de fondo, de final variable.

Es la foto de Grey, Manzur y Kulfas, con serrucho, pico y pala. Y de traje y corbata, desafiando a Máximo en el PJ bonaerense. Pero al mismo tiempo, Fernández ha creado una jefatura de gabinete paralela a cargo de Cafiero, otro que no se percata de que lo mudaron de oficina y parece no querer recordárselo a su jefe. Se oyen sordos ruidos entre el jefe de Gabinete y el Canciller.

Cafiero se ocupó, sin resultados, de reunirle gobernadores para la foto a Fernández, por pedido de Fernández. Tal vez consideró que era una tarea más sencilla que la de tratar de disciplinar embajadores free lance, como Bielsa en Chile y después Basteiro en Bolivia, o Raimundi en la OEA, a quien ya tenían reemplazante y recularon cuando Clarín reveló la noticia.

Tampoco, si el ministro Kulfas, presunto jefe del secretario congelador Feletti, lo cruza diciendo que su subordinado estaba teorizando con las retenciones a la carne. A Kulfas se le sumó Domínguez, ministro de Agricultura. Dos ministros contra un secretario. Hasta ahora el secretario sigue allí y los ministros mascullan bronca.

Ocurre que siempre aparece algún funcionario, de la jerarquía que fuere, que en medio de una discusión se para frente al resto y declara que esto o aquello otro él ya lo habló con Cristina Kirchner, y asunto terminado. Lo que se ha terminado, son las reservas y al dólar no hay quien lo domestique, es sordo a todo discurso.

Las legislativas apuraron decisiones postergadas: el cepo al turismo, otro sobreseimiento sin juicio a la vicepresidenta, y en este caso, también a su familia. No son estas, justamente, medidas para ir recuperando votos. Pero son o quieren ser muestra de fortaleza. Qué es arreglar con el fondo: ¿debilidad o fortaleza?

Ricardo Kirschbaum

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