Domingo, 12 Diciembre 2021 12:10

Lousteau desafía a la UCR y Larreta juega otro Macri - Por Ricardo Kirschbaum

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La política de sumar aliados de Larreta comienza a demostrar que se necesita una mano política experta para amalgamar posiciones y, sobre todo, ambiciones. 

Otro Macri se anotó en la carrera por la Ciudad. No es Mauricio, que vuelve a pensar en cómo volver a la Casa Rosada, sino Jorge, un intendente bonaerense que percibió (o se lo hicieron percibir) que no podría competir por la gobernación de Buenos Aires y se cruzó el charco para tentar suerte electoral de este lado de la General Paz. Hasta aquí nada nuevo en la política local. 

Pero si a ese trasiego se le añade contexto, adquiere otra dimensión porque alcanza a otro aspirante a Presidente que para lograrlo necesita, entre otros, matar metafóricamente a su ex jefe político.

Rodríguez Larreta atrajo al Macri de Vicente López para despejarle el camino a Diego Santilli en la provincia. La apuesta fue exitosa: Santilli derrotó al peronismo, y su mentor tuvo que cumplir el pacto y traer a Macri a su gabinete. Su ingreso hizo ruido y varios levantaron ya la guardia frente a un estilo bastante alejado del medio tono al que los tenía acostumbrado el actual jefe de Gobierno. Pero mucho más levantaron la guardia María Eugenia Vidal y Martín Lousteau, dos aliados de Larreta, anotados en también en la carrera por la sucesión porteña.

La política de sumar aliados de Larreta comienza a demostrar que se necesita una mano política experta para amalgamar posiciones y, sobre todo, ambiciones.

Lousteau ha mostrado que quiere hacerse notar y mucho. La ruptura del bloque de diputados radicales es un primer dato. Aunque su sector perdió la votación interna -33 a 12- creen que han dado un paso adelante para comenzar a renovar el partido. Insisten que, en el radicalismo, el único método idóneo para cambiar la relación de fuerzas interna es la fractura. Evocan las disidencias de Arturo Frondizi, creando la UCRI, y a Raúl Alfonsín, aunque en el último caso es un error histórico porque el ex Presidente le disputó al balbinismo el manejo y perdió varias veces sin romper, hasta que al final triunfó.

En el Senado, a Lousteau tampoco lo fue bien: 17-1 fue la chapa que depositó a la santafesina Losada en la vicepresidencia del Senado, que detentaba el senador díscolo. Los “renovadores”, que se referencian, además del ex ministro de Economía de Cristina Kirchner, en el cordobés Rodrigo De Loredo (vencedor de Mario Negri) y en el porteño Yacobitti (vinculado a Enrique Nosiglia), pueden sufrir esta semana otra derrota si se animan a pujar por la conducción del partido, que será para el jujeño Gerardo Morales, según todas las fuentes.

Morales viene de largas peleas: fue uno de los que objetó el acuerdo con Macri en 2015. Sus necesidades como gobernador alimentan críticas sobre su proximidad con Alberto Fernández y, más aún, con Sergio Massa, con quién sus enemigos lo acusan de tentar una hipotética fórmula presidencial si esta experiencia capota. Esa relación con el reelegido presidente de la Cámara de Diputados enciende críticas en Cambiemos: a Larreta le achacan ser su amigo, y a Morales, su socio político en las sombras. Estas críticas no detienen al gobernador jujeño en su carrera para ser jefe de la UCR ahora y poco tiempo después decidir si se anota en la ya nutrida lista de precandidatos presidenciales, junto con Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Larreta y Facundo Manes.

Para Larreta, Morales en el radicalismo no es una buena noticia. Acaba de acusar al jefe de Gobierno porteño de meter mano en la interna de su partido, atizando el fuego que encendieron Lousteau, De Loredo y Yacobitti.

El jefe de Gobierno pone cara de póker, que es una de las cosas que mejor le sale, y sigue tratando de surfear en una interna cada vez más áspera y de acumular aliados para su objetivo mayor

Ricardo Kirschbaum

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