Viernes, 18 Marzo 2022 07:25

En dos meses la inflación en los alimentos llegó al 12,8% y anticipa un aumento en los índices de pobreza e indigencia - Por Ismael Bermúdez

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Los precios de los comestibles están subiendo más que la inflación promedio. Un golpe a los hogares de menores ingresos. 

La inflación actual está liderada por los alimentos que más consumen y más golpean a los sectores más vulnerables de la sociedad. Y anticipa un incremento mayor de la indigencia y de la pobreza. 

Mientras en enero-febrero la inflación promedio fue del 8,8%, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 4 puntos más: el 12,8%.

En Capital y GBA la suba fue más alta aún: 14,2%. Y dentro de los alimentos, las verduras, legumbres y hortalizas aventajaron con creces al resto, con la lechuga con un alza del 160%, el tomate un 156%, la cebolla un 45% y papa un 32%.

En febrero, fue el turno de la carne picada común con un alza del 11,4%, huevos 22,5% y el pan francés 7,6%, esto en un solo mes.

Así el mes pasado, “la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas (7,5%) fue la de mayor aumento del mes a nivel nacional, además de ser la de mayor incidencia en todas las regiones: en el promedio, aportó más de 2 puntos porcentuales a la suba del nivel general”, de acuerdo al Informe del INDEC.

A su vez, “dentro de la división Alimentos y bebidas no alcohólicas, lo que más influyó fue la suba de Verduras, tubérculos y legumbres (en algunas regiones mostró alzas superiores al 20%), donde se destacó la suba del tomate, la lechuga, la papa y la cebolla, entre otras. También sobresalió dentro de la división el alza de Frutas, Leche, productos lácteos y huevos, Pan y cereales y Carnes y derivados”.

Marzo podría repetir y hasta superar el índice del 4,7% de febrero por el aumento de los combustibles con su incidencia directa e indirecta sobre el costo de las mercaderías, el incremento del pan y de la carne, de las cuotas de los colegios privados y una gama de servicios, la suba del dólar oficial y el impacto de la guerra sobre muchos bienes que la Argentina importa y exporta.

Con el aumento del 12,8% de los alimentos en el primer bimestre, la canasta de indigencia del INDEC para una familia tipo –dato que el INDEC informará el próximo jueves - debería haber sumado en febrero más de $36.000 y la canasta de pobreza más de $ 80.000, sin tomar en cuenta el alquiler.

De aquí se desprende cuán lejos están los sectores vulnerables de alcanzar la canasta de pobreza.

Si bien la inflación afecta al conjunto de la población, al ser liderada por los alimentos se ensaña con los que menos ganan.

Y la explicación es simple: todos esos sectores destinan una proporción mayor de sus magros ingresos a la compra de alimentos, y casi no disponen para la compra de los bienes y servicios.

Se trata de los trabajadores registrados y no registrados de ingresos bajos, que suman más de 5 millones; los jubilados y pensionados que ganan el haber mínimo o menos (entre $ 26.000 y $ 32.630) –otros 5 millones-; el 1,6 millón de desocupados, y más de 1,2 millón que tienen planes de empleo y en general perciben la mitad del salario mínimo.

Estos datos del INDEC se conocen en vísperas de la reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. El Gobierno había estimado una pauta salarial del 40% con revisión en el curso del año en la medida en que la inflación superara ese valor.

Pero la brecha entre la inflación promedio y la de los sectores más vulnerables lleva a que la suba promedio de los precios no sea un índice que refleje el deterioro del salario mínimo que, de todas maneras, en seis años, con el índice promedio acumula una pérdida del orden 30%.

Ismael Bermúdez

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