Domingo, 10 Abril 2022 09:35

Guzmán y De Pedro, casi afuera; un empresario en YPF y Macri calienta la interna - Por Ricardo Kirschbaum

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Alberto Fernández no está para el despilfarro y necesita un político confiable en Interior. 

Las preguntas que atenazan a Alberto Fernández y al puñado de leales que maquinan en Olivos son cómo desprenderse de Martín Guzmán sin que parezca una capitulación humillante ante Cristina, qué impacto tendrá esa decisión y su impacto en la interna, y lo más importante de todo es si tendrá ecos en una sociedad descreída y preocupada por una inflación que amenaza con desbordar. 

La primera conclusión es que, más allá del cuestionamiento de Cristina y su hueste al ministro de Economía, Guzmán ya ha cumplido su ciclo al conseguir el acuerdo con el FMI, su logro más importante. Lo que Fernández necesita hoy es un ministro de alto perfil que recree una expectativa hoy ausente, modificando el clima tóxico que envuelve a la administración y que proponga soluciones heterodoxas.

Guzmán no tuvo ni tiene ese perfil. Su discurso, obsesivamente académico, tampoco enamora a nadie. Más bien aburre o parece una sarasa, como él mismo definió sus circunloquios públicos y privados.

Pero en el acelerado casting que están haciendo en Olivos no aparece esa figura que cumpla con el papel requerido. No solo el déficit es de estilo: debe existir un plan. Unir entonces personalidad con un plan es mucho más difícil. Podría ser Martín Redrado, de quien se dice que Cristina le levantó el veto que pesaba sobre él por su declaración en la causa sobre el dólar futuro. Tiene equipo y ambición: dependería de las condiciones políticas y orgánicas para intentar montar el potro de economía. Hoy, ese marco que el economista juzga imprescindible para aplicar un plan no existe.

Habría entonces que buscar en el pequeño círculo que rodea a Fernández: se habla de Cecilia Todesca, una economista muy ligada a Fernández y Santiago Cafiero, pero con poca espalda política para tamaña empresa. Y de Miguel Ángel Pesce, presidente del Banco Central, un radical que dio el salto hacia el oficialismo hace tiempo y que siempre ha cultivado un perfil bajo.

Sea quien fuere, el nuevo ministro debería concentrar todo el poder: meter mano en Energía, coto privado del kirchnerismo, y tener una política coherente con el compromiso asumido con el Fondo Monetario y las urgencias sociales.

Una jugada fuerte se prepara. Daniel Herrero, el presidente de Toyota que acaba de renunciar a su cargo, es mencionado como el titular de YPF, desplazando a un hombre de Máximo Kirchner. Herrero es un asiduo interlocutor de Fernández, mantiene vínculos muy fluidos con dirigentes y estuvo tentado a formar parte de un grupo de políticos e intelectuales que intentan discutir las bases de un programa de estabilización económica, entre los que estaban Felipe Solá y Juan Carlos Torre, entre otros.

Los cambios proyectados incluyen la salida de Wado de Pedro del ministerio del Interior. Allí llegaría Agustín Rossi, con buenas ondas con Olivos. Rossi ha perdido en la interna santafesina y está enfrentado con el gobernador Perotti. Alberto no está para el despilfarro electoral, pero necesita un político confiable en ese ministerio.

Si De Pedro sale del gabinete -o pasa a Justicia, en reemplazo de un opaco Soria- será una decisión central porque mostrará que la salida de Guzmán no se debe a la ojeriza de Cristina, sino que se compensa con el desplazamiento de uno de los discípulos preferidos de la Vicepresidenta.

Juan Manzur se mantendría en su lugar como jefe de Gabinete. El ex gobernador sigue siendo una de las piezas más activas del dispositivo que sostiene a Fernández.

Hay otra decisión que intenta marcar un rumbo distinto. Jorge Argüello, embajador ante la Casa Blanca, estuvo aquí participando de los cabildeos de Olivos y se volvió a Washington luego de haber convencido a Fernández y Cafiero de que había que votar en contra de Rusia en las Naciones Unidas. Se trata de un voto simbólico después del faux pas (como llaman los diplomáticos a la metida de pata) del Presidente ante Vladimir Putin.

El apoyo a la suspensión de Rusia en la Comisión de Derechos Humanos precede a la presencia de Fernández en la Cumbre de las Americas, que se hará en Los Angeles en junio próximo. La Casa Blanca parece confiar en que el presidente de la CELAC, es decir Alberto, trabajará en sintonía para que no haya ausencias sonoras en esa cumbre en la que la diplomacia americana pone tanto empeño.

Este ¿nuevo? rumbo provoca mucho más ruido con los socios del oficialismo: el kirchnerismo sigue sosteniendo la tesis de que Putin es un liberador de Ucrania y defensor de su patria frente al imperialismo occidental. Todo lo demás es subsidiario: la invasión a otro país, las masacres, el horror de la guerra.

En Estados Unidos hubo dos hechos que tuvieron repercusión interna local en la oposición. El primero fue la reunión de Mauricio Macri con Donald Trump, quien acaba de declarar que sus asesores le impidieron encabezar la marcha para tomar el Congreso el 6 de enero de 2021. Macri está cómodo en el marco ideológico de Trump y no lo oculta. ¿Fue un anticipo de su relanzamiento desde un borde de la grieta?

Aquí varios miembros prominentes del PRO quedaron absortos por la decisión del ex Presidente, entre ellos Rodríguez Larreta.

El segundo hecho es que Patricia Bullrich en Washington ratificó en público lo que dice en privado: Macri no será candidato a presidente. Rápido, Macri hizo saber que jugaría un segundo tiempo.

Ricardo Kirschbaum

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