Imprimir esta página
Domingo, 24 Abril 2022 13:09

La inflación obliga a decisiones y Manes irá contra Larreta - Por Ricardo Kirschbaum

Escrito por

La suba de precios será el disparador no querido de los cambios a los que se resiste Fernández. Y Guzmán es el plato principal de ese menú. 

El Presidente puede creer que no todo está perdido, y se da ánimos gritando ¡carajo! La Vicepresidenta se cuelga del travesaño pero quiere hacer creer a toda su platea adicta que ha lanzado la ofensiva final. Y Sergio Massa hace como si se peleara con el bloque oficialista, pero todos saben que solo hace equilibrio para manejar una Cámara difícil. 

Las tres patas del Frente de Todos proclaman que el oficialismo no se romperá, pero el enduido que usan ya no ocultan las profundas grietas de la coalición.

Al final será la realidad la que dictará el veredicto y esa realidad hoy se llama inflación. ¿Cómo viene el índice de abril? Mal, muy mal. Estará en torno de los seis puntos, apenas algo menor que en marzo. En dos meses, el costo de vida habrá subido cerca de 14 puntos. Ese dato destroza cualquiera de las excusas que balbucean los funcionarios ("Es un fenómeno mundial por la pandemia"; "Producto de la guerra") y desnuda otra verdad: el gobierno navega a tientas y sin brújula por ese mar embravecido. En otras palabras, no hay política antiinflacionaria ni programa económico.

Este diagnóstico se escucha en la oposición, lo que no es una sorpresa. Sí lo es, en cambio, que aparezca cuando se ausculta a empinados dirigentes del oficialismo que observan con aprensión que Alberto Fernández parece decidido a atarse al palo mayor junto al ministro de Economía.

Ese sostén a Martín Guzmán hay que explicarlo más por la presión de Cristina Kirchner para eyectarlo del cargo que por el convencimiento de Fernández de que tiene el as de espada para derrotar la inflación.

Otra vez, como en otras situaciones históricas, el Presidente termina unido a su ministro por el espanto hasta que la realidad o la necesidad política termina por imponerse.

La inflación será el disparador no querido de los cambios a los que se resiste Fernández. Y Guzmán es el plato principal de ese menú.

Para colmo para el gobierno, la cancelación de la visita que el Canciller Cafiero iba a hacerle al Papa fue interpretada aquí como una sanción a la difusión anticipada de esa cita. La rodilla de Su Santidad le impidió dialogar con Cafiero, pero no dolió tanto para darle a Joaquín Morales Solá un reportaje en el que el Pontífice explicó el porqué de su posición sobre la invasión de Putin a Ucrania, una necesidad del Papa.

Quienes conocen los gestos y humores del Vaticano creen que la cancelación fue la respuesta a la difusión previa de la entrevista que hizo aquí la Cancillería. Francisco puede haber interpretado que estaba siendo usado en la interna peronista, luego que le dedicara más de una hora de su tiempo a conversar con Wado de Pedro. El ministro del Interior se cuidó muy bien de hacer trascender después su diálogo con el Papa, y no antes como lo había hecho Cafiero.

Lo que Fernández parece hacer es dejar que la realidad provoque los cambios en su gobierno. Lo intentó después del golpazo de las PASO, pero Cristina le disparó la crisis de gabinete, el principio del fin del Frente de Todos, que el Presidente no resolvió bien.

No está solo en sus problemas.

Cristina Kirchner hace cosas de manual: que la trampa sirva en lo inmediato no garantiza que dure y suele ocurrir que ese remedio de apuro resulta peor que la enfermedad. La Vicepresidenta puede hacer todos los malabares políticos y retóricos que quiera, pero la Corte recuperó con Rosatti la influencia decisiva que había perdido en 2006, cuando todavía eran tiempos de rosas para el kirchnerismo.

Por visible y forzada, la trampa política en el Senado dividiendo contra natura a su bloque es posiblemente la mejor de su larga carrera en el poder. Habrá sido para algunos una picardía. Pero fuera de su núcleo fiel en visible contracción, no es otra cosa que una muestra indisimulable de debilidad. Tuvo que hacerla en medio secreto y casi a medianoche. Y eso, porque sabe que ninguno de la primera fila del Frente de Todos se plantea romper.

Como nunca Cristina mostró su irremediable irritación con la Corte. Pero mostró su plasticidad: empezó acusando un golpe institucional de la Corte que de pronto dejó de serlo cuando encontró la forma de hacer trampa para conseguir un consejero más en la Magistratura. Y acató el fallo.

Lo que no acatará es que Fernández siga con su plan de reelección. Es notorio que Wado de Pedro está haciendo el curso para construir su candidatura y la fuente de su poder no es otra que la que emana de Cristina y sus formaciones. Pareciera que el ministro del Interior quisiera ir por el carril moderado, una búsqueda de salirse del límite impuesto por el relato y la confusa ideología que lo sustenta, pero que su pertenencia juega en contra de ese propósito.

Quienes especulan con su candidatura presidencial agregan que todavía no está decidido si se inscribirá en el firmamento peronista o se lanzará desde Unidad Ciudadana, el partido que tiene en la manga Cristina para diferenciarse del PJ. Si así fuera estaríamos en camino hacia el big bang del Frente de Todos, lo que muchos ponen en dudas.

Uno de ellos es Sergio Massa que cree que hacer planes hoy desde el oficialismo y las candidaturas es muy aventurado. Primero, se lo escuchó decir, hay que ver cómo llegamos a mayo del año próximo.

Los que sí creen que el partido se ha revitalizado son los radicales. Un documento que circula en la UCR señala que los candidatos radicales encabezaron las listas en cuatro de las seis provincias en las que Junto por el Cambio ganó en la renovación del Senado, y en 13 de las 17 en las que triunfo en la categoría diputados.

La conclusión es que los radicales quieren ir a la interna de JxC con Facundo Manes, por un lado, y Gerardo Morales, por el otro. La idea es enfrentar a Rodríguez Larreta, a quien ven como triunfador en la puja contra Patricia Bullrich, en el PRO. Macri, para la UCR y para otros también, esconderá su juego hasta el final para poder influir en la selección del candidato pero que no jugará el segundo tiempo.

Tanto el oficialismo como la oposición observan, también, los movimientos de Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba que ha decidido plantearse como un referente nacional para una franja del peronismo y del “país productivo”, que incluye el interior de la provincia de Buenos Aires. Para sus detractores, esa maniobra tiene un beneficiario: Larreta.

Ricardo Kirschbaum

Latest from Ricardo Kirschbaum

We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…