Domingo, 08 Mayo 2022 13:01

Cristina asedia a Alberto, apuesta a Milei y Macri ya sabe que deberá competir - Por Ricardo Kirschbaum

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La Vicepresidenta no piensa en un triunfo a nivel nacional, pero necesita que el libertario fragmente votos y así retener la provincia. En la oposición, la tensión pasa por la decisión del ex presidente. 

La oposición a Alberto Fernández no es Macri ni Larreta. Ni siquiera lo es Javier Milei, cuya cosecha electoral bonaerense puede darle al kirchnerismo el triunfo en ese territorio clave. La verdadera oposición la encarna Cristina Kirchner y es una oposición mucho más feroz porque la Vicepresidenta percibe que tiene límites objetivos que la ponen en una posición peligrosa. 

Cristina quiere que el Presidente entregue la conducción económica completa y se convierta en un delegado en el Poder Ejecutivo que cumpla órdenes. Sus órdenes. Lo establecía el contrato que llevó a Fernández a la candidatura y luego a la Presidencia, según lo reveló Andrés Larroque, la cara dura de La Cámpora.

Para el Presidente, cumplir esas condiciones es lo más parecido a pedirle la renuncia.

Cristina ha puesto su insatisfacción sobre la mesa. Elogió al capitalismo chino por eficiente, se admiró que sea el Partido Comunista el que maneja ese giro desde socialismo al único sistema que funciona en el mundo, admitió, sin la molestia de la división de poderes, que ha nacido con la Revolución Francesa por lo que ya está agotado.

Así definido su modelo de poder concentrado, que explica su irritación con la Corte Suprema; los medios periodísticos; hasta con la ¡boleta única!

Su insatisfacción profunda es producto de que el control político ya no depende de su voluntad. Y porque advierte un horizonte de clara derrota electoral en 2023.

El planteo de Cristina en Chaco ha sido muy claro: el gobierno de Fernández tiene un proyecto que afecta la redistribución de la riqueza y que intenta un neo-desarrollismo (con perdón a Frondizi y Frigerio) que privilegia las inversiones para crecer. No es la emisión ni el déficit los que provocan la inflación sino la escasez de dólares pontificó Cristina.

En ese mismo acto metió en la bolsa a Guzmán, Kulfas (que además tuvo la osadía de escribir un libro crítico del kirchnerismo y rechazarle un candidato a secretario de Comercio Exterior enviado por ella, que habría sido Hernán Lechter) y Pesce, titular del Banco Central.

La tarea de demolición continuará. La artillería política sigue disparando sobre Fernández que está arropado en rol institucional: para sacarlo de la Casa Rosada a Cristina no le alcanzan los votos y de allí su molestia más aguda. Una pregunta es si Fernández resistirá el asedio y a qué precio. Otra es si Alberto cree que los ataques de Cristina no lo debilitan sino, por el contrario, lo favorecen por contraste.

Pero Cristina quiere aprovechar este tiempo que queda para poder incrementar drásticamente el consumo vía emisión monetaria: está saludando todos los convenios que trepen por encima de la inflación y estimulando que sus militantes hagan esta política desde las reparticiones que manejen, sin acatar las decisiones de Fernández y Guzmán. El mensaje es claro: incumplir el acuerdo con el FMI aprovechando este período en que no se pagará deuda.

Y prepara a Wado de Pedro como su candidato “moderado”: audiencia larga con el Papa, viaje de Estado a Israel, “diferenciación” de discursos con la franja más dura de La Cámpora.

Más que en el triunfo nacional, su interés es la provincia de Buenos Aires, donde confía en ganar. La pata floja, por ahora, es que Kicillof no levanta en las encuestas, pero, calcula, para eso lo tiene a Milei como socio funcional, aunque el libertario escupa sapos y culebras cada vez que habla del kirchnerismo. Las consecuencias de las acciones en política son objetivas más allá de la voluntad de sus ejecutantes.

La oposición está cruzada por otras tensiones. Macri seguirá estirando su indecisión sobre la nueva carrera presidencial y en esa duda queda atrapada Patricia Bullrich, ya que si el ex Presidente se lanza todo lo que ella hizo hasta aquí para candidatearse quedará en la nada.

Larreta, además, ya avisó cuando desde el bucólico paisaje de Llao Llao dijo claramente que competirá en la primaria, aunque Macri se postule. El jefe de Gobierno insiste en que el ex Presidente es funcional a Cristina en un punto, la polarización extrema.

Calladito, Facundo Manes sigue en sus aprestos y también se lanzará. El médico es percibido como un outsider de la política y en esa condición aspira a incorporar franjas de votantes insatisfechos que también quiere pescar Milei.

Para completar este panorama, Lousteau y Jorge Macri se preparan para pelear por la jefatura de Gobierno de la Ciudad.

Ricardo Kirschbaum

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