Domingo, 05 Junio 2022 09:58

Alberto Fernández sacrificó al ministro Kulfas para aplacar la furia de Cristina y detonó su confianza política en el Gabinete - Por Román Lejtman

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La decisión presidencial fue abrupta, conmovió a la mayoría del Gobierno y es un triunfo personal de la Vicepresidente, que nunca avaló la designación de Kulfas como titular de la cartera de Producción 

Matías Kulfas trabajaba en su casa cuando un chat encendió todas sus alarmas políticas. Un colaborador personal le había mandado el último tuit de Cristina Fernández de Kirchner, adonde lo acusaba -sin nombrarlo- de haber ejecutado una operación política en su contra. La Vicepresidente y el ministro de la Producción siempre tuvieron diferencias ideológicas, pero el posteo de CFK era una bomba de profundidad que podía hundir al Gobierno en pocas horas. 

“Muy injusto y, sobre todo, muy doloroso que este tipo de ataques lo ejecuten funcionarios del propio gobierno del Frente de Todos. Lo peor de todo: sin dar la cara, en off, mintiendo y utilizando periodistas. Con errores y aciertos, siempre hablé y actué de frente. Penoso.”, escribió Cristina en Twitter.

Kulfas leyó una y otra vez el texto, y evaluó que la Vicepresidente estaba forzando una nueva crisis política. Un off desde la cartera de la Producción había sido enviado a muchísimos periodistas después del acto de YPF. Pero su contenido era casi idéntico a las declaraciones hechas por el propio ministro cuando abandonaba Tecnópolis junto al canciller Santiago Cafiero.

“Armaron un pliego de licitación a la medida de Techint y de la chapa que el grupo fabrica en Brasil, de 33 mm de espesor. Si en lugar de poner esa especificación hubieran puesto 31 mm, como son los gasoductos en Europa, se podría haber provisto caños desde otra firma que produce en Villa Constitución (Laminados Industriales SA). La Secretaría de Industria debía intervenir más activamente en el tema, pero el presidente de Ieasa, (Agustín) Gerez, dijo que si no respondían en el acto se caía la licitación y no llegaban con los tiempos. Y también adjudicaron la provisión de válvulas a una empresa importadora en lugar de a un fabricante argentino que ofrecía precios y condiciones similares, incumpliendo el compre nacional. En definitiva, los que están usando incorrectamente la lapicera son los funcionarios de Cristina”, aseguraba el chat que llegó desde el Ministerio de Producción y publicó en exclusiva el periodista de Infobae, Sebastián Catalano.

El chat era una respuesta directa a Cristina, que había cuestionado el tono de las relaciones políticas que mantiene Alberto Fernández con Paolo Rocca, CEO de Techint. La vicepresidente -durante el acto de YPF- deslizó que el presidente era condescendiente con Rocca y su empresa, una línea argumental que repiten sus blogueros vacunados VIP con Sputnik V.

“Tenemos también que comenzar a exigir porque, quien provee los caños que es una gran empresa multinacional de origen argentino y que la mayor parte de su capital la hizo aquí en Argentina a partir de la privatización de la siderurgia que también estaba en manos del Estado… Pedirle que la chapa laminada que hacen en Brasil la traigan acá con línea de producción para hacerla acá. Muchachos: no podemos seguirle dando 200 millones de dólares para que se paguen ustedes mismos en la empresa subsidiaria que tienen en Brasil. Pongan la línea de producción de chapa en Argentina, si han ganado fortunas en la Argentina. El balance, Alberto, del 2021, les triplicó lo del 2020″, dijo CFK en Tecnópolis.

Y remató: “Entonces tenemos que… yo siempre le digo, te dije ( a Alberto Fernández) la otra vez cuando hice un documento, que vos tenías la lapicera. Yo lo que te pido es que la uses, la uses con los que tienen que darle cosas al país. Hay que usarla”.

Kulfas conoce la lógica del poder y sabe cómo piensa el Presidente sobre Cristina. Sus declaraciones frente a los periodistas que cubrieron el acto de YPF y el off enviado por chat no fueron un desliz o un hecho de mala praxis mediática. El ex ministro entiende que el peronismo es una organización vertical y que siempre hay que actuar respetando las órdenes políticas del líder a cargo.

El tuit de CFK golpeó fuerte en Olivos, pero Kulfas nunca pensó que sería su ultimo día como ministro de la Producción. Su cálculo político parecía una obviedad: Sergio Berni y Andrés Larroque maltrataron en público al Presidente y Luana Volnovich había viajado al Caribe en plena pandemia. Entonces, si ellos seguían en los cargos -especuló Kulfas- porque debería pensar que Alberto Fernández se plegaría a la versión de Cristina.

Ayer, pasada la 1PM, Kulfas escribió al chat del jefe de Estado. Asumía la tensión política causada por el tuit de Cristina y actuó acorde a sus convicciones partidarias. Alberto Fernández estaba en Olivos y ya se había reunido con Agustín Rossi -designado titular de la Agencia Federal de Inteligencia-, los ministros Santiago Cafiero y Martín Guzmán, y el secretario de Asuntos Estratégico, Gustavo Beliz.

-Si es necesario, te pongo a disposición mi renuncia-, escribió Kulfas en el chat de WhatsApp del Presidente.

Alberto Fernández le pidió que esperara. Aún no había definido su movimiento táctico frente a la bomba de profundidad lanzada por CFK. Se trataba de una decisión difícil: el ministro siempre jugó a su lado y siempre había recomendado romper con el kirchnerismo duro por la crisis sucedida después de las PASO y la posición de La Cámpora frente a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Kulfas mantuvo su celular a la vista, mientras preparaba su participación en la Cumbre de las Américas. El ministro confiaba en el Presidente y siguió trabajando en un viaje al exterior que también incluida una reunión sobre minería en Toronto (Canadá).

A la 1.49 PM, una alerta de Twitter le advirtió a Kulfas que Alberto Fernández había posteado en esa red social. El ministro leyó el texto, y quedó sin aliento. El presidente se plegaba a las opiniones de Cristina, que nunca se cansó de pedir su cabeza adentro y afuera del Instituto Patria.

“Es éticamente reprochable hablar en off en desmedro de otro. Así siempre lo he expresado públicamente. No avalo esos procederes y comparto el malestar expresado por @CFKArgentina. El debate que debamos dar, démoslo con responsabilidad”, escribió el jefe de Estado en su cuenta oficial de Twitter.

Cuando terminó de leer el posteo en Twitter, Kulfas volvió a escribir al chat presidencial. El ministro tomaba nota de la decisión política y le anunciaba al jefe de Estado que el lunes llevaría su renuncia escrita a la Casa Rosada.

Alberto Fernández estuvo de acuerdo.

“Aclaro algo porque por ahí no quedó claro: No fue un tema de on u off. Lo que dijo (Kulfas) fue que había un negociado en la licitación de la obra emblemática del gobierno. Este es un gobierno decente, transparente. No se puede decir cualquier cosa amparados en el off o la interna”, argumentó un miembro del Gabinete cuando se le preguntó sobre las razones políticas del pedido de renuncia al ministro de Producción.

A pocos kilómetros de la quinta de Olivos, Kulfas tenía otra mirada de los hechos. “Yo hice una descripción objetiva de los acontecimientos y nunca hablé de corrupción. Dije lo que está pasando, y nada más”, aseguró a su círculo más cerrado.

Durante toda la tarde, Kulfas respondió los llamados con paciencia infinita. Habló con Gerardo Martínez, Miguel Pesce, Cecilia Todesca, Juan Zabaleta y Guzmán, entre otros. Había sorpresa por la decisión presidencial y temor por su eventual sucesor: en esas horas inciertas, se especulaba con una designación a la medida de CFK.

Al final, Scioli será ministro de Producción.

En La Cámpora festejaron la caída de Kulfas, y en el gabinete la crisis de confianza se transformó en una profecía autocumplida. Tres ministros sacaron la misma cuenta: Marcela Losardo, Juan Pablo Biondi y Kulfas se fueron por un posteo de Cristina en las redes sociales. Y a continuación añadieron: Alberto Fernández hizo muy poco para resistir el embate de la vicepresidente.

Anoche, el exministro cavilaba sobre el texto de la renuncia que presentará en Balcarce 50. Se tomará todo el domingo para escribirla, y será fiel a sus convicciones. Sabe que un adjetivo mal puesto implicaría otro moretón para Alberto Fernández.

-Me echó con un tuit. Increíble-, comentó Kulfas a un amigo de toda la vida.

Román Lejtman

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