Miércoles, 22 Junio 2022 08:32

Sospechan que el avión es la punta de lanza de los intereses de Irán en América Latina - Por Nicolás Wiñazki

Escrito por

Desde que la nave pasó a la venezolana Conviasa en enero hizo 70 vuelos internacionales con destinos que le importan a Teherán, como Bielorrusia o Serbia. 

Los investigadores del “caso Boeing” trabajan en secreto en una hipótesis inquietante: quien realmente sigue controlando a los aviones de las empresas venezolanas como Conviasa y su tercerizada en el “negocio” de la carga llamada Emtrasur no es el régimen de Nicolás Maduro. Es la República Islámica de Irán. 

Ese país le cedió el Boeing 747-400 que ahora duerme en un hangar de Ezeiza a la espera de una definición judicial sobre su destino. Pero también sobre su tripulación. Aunque supuestamente es un avión de línea de Caracas, llegó a la Argentina piloteado por un capitán iraní.

Se llama Gholamreza Ghasemi. Según dio a entender de modo indubitable la embajada de Israel en la Argentina, el servicio secreto de los Estados Unidos, y también el de Paraguay, ese piloto está vinculado con dos aerolíneas que Irán usó durante años como fachada para exportar al mundo su revolución mediante el terrorismo.

Esas empresas iraníes no buscaban vender pasajes, ni trasladar carga por diferentes puntos del planeta, si no que fueron montadas para llevar en sus aviones armas, soldados, terroristas, muerte.

Entre otros ejemplos que se hicieron públicos en comunicados de la Casa Blanca, en sus vuelos con base en Teherán se trasladaron miles y miles de de integrantes de la agrupación terrorista Hezbollah, sobre todo para ayudar al régimen de Siria de Bashar Al Assad en combate sangriento contra insurgentes.

El piloto del vuelo del escándalo en Ezeiza, hoy retenido por orden del juez Federico Villena, capitán Ghasemi, formó parte tanto de Manhar Air como de la aerolínea menos conocida pero tal vez más temible de Irán: esa empresa se llama Fars Air Qeshm.

La Justicia de Argentina habría recolectado pruebas que demostrarían el pasado profesional, o la relación societaria, o gerencial, del iraní retenido en la localidad bonaerense de Canning tanto con Manhar Air como con Fars Air Qeshm.

Los investigadores de la Justicia de la Argentina, que impulsan el expediente del Boeing y su tripulación para dilucidar si se detectan ilegalidades o, peor aun, posibles actos terroristas o de espionaje, sostienen la hipótesis de que la nave varada en el aeropuerto Ministro Pistarini sigue siendo manipulada por el régimen teocrático de Irán.

Es una de las pistas en las que trabajan bajo secreto de sumario.

Hay datos fehacientes, hechos, que acercan esa tesis más a la realidad que a la mera sospecha.

El propio Gobierno de Venezuela acepta que el Boeing 747-400 que le cedió Irán para que vuele como parte de Conviasa pasó mucho tiempo en el aire. Desde su traspaso de manos, en febrero pasado, realizó al menos sesenta vuelos a destinos internacionales. Ocurre que son ciudades o países más cercanos a los intereses geopolíticos de Irán que a los de Venezuela, aunque los dos países sean aliados.

El Boeing estrenó su llegada a Conviasa partiendo desde la capital de Bielorrusia, Minsk, hacia Caracas. Allí se lo solía ver descansando con su enorme magnitud en el aeropuerto de Maiquetía. El diputado nacional Juntos por el Cambio, Gerardo Millman, denunció que la nave había llegado a Bielorrusia desde Irán y que una vez dentro del espacio aéreo de ese país cambió su matrícula.

El vuelo debut, ya sospechoso, empezó al 11 de febrero pasado desde Teherán y culminó un día después en Caracas.

Así lo indican las bases públicas de seguimiento de los vuelos aerocomerciales que tienen el historial para seguir las recorridas de millones de aviones varios meses para atrás. Llamativo: el 19 de febrero, ya bajo mando supuesto del régimen de Maduro, el segundo destino que tiene el Boeing es el camino contrario a su supuesta administración burocrática. De Caracas partió a Teherán.

El 24 de febrero dejó la capital de Irán y llegó a un destino al que volaría muchas veces más. Belgrado, la capital de Serbia.

Ese mismo día partió hacia una zona cercana a Venezuela. Es imposible de precisar porque la nave aparece en los registros consultados con viajes intermitentes, que lo hacen aparecer y desaparecer del mapa.

¿Error o adrede?

El Boeing que descansa en Ezeiza hizo después vuelos sobre la India, tuvo como destinos a China, sobrevoló Turquía. Repitió llegadas y salidas desde Belgrado.

El 13 de marzo, volvió a dejar Caracas para viajar hasta su destino “original”, Teherán.

Desde Irán volvió a visitar Belgrado.

Se desconoce si transportó material automotriz a Serbia así como lo hizo a la Argentina.

La enumeración de todos sus destinos internacionales podría ser tediosa.

Vale la pena remarcar que el Boeing del capitán Gholamreza Ghasemi, quien según un memo difundido por la tripulación detenida en la Argentina maneja esta nave desde el año 1986, viajó varias veces a Moscú, Rusia, ya en plena invasión del régimen de Vladimir Putin a Ucrania.

Así pasó el 25 de mayo pasado, por poner un solo ejemplo.

Esa ruta siempre fue iniciada desde Teherán. Ida. Y vuelta. ¿Qué hacía su tripulación cuando volvía a su país de origen? La nave perteneció a la línea persa Manhar Air, y que su piloto tiene vínculos con Fars Air Qeshm.

Quiénes participan del entramado de empresas estatales en la República Islámica de Irán, o hicieron carrera en sus milicias, como el capitán Ghasemi, obedecen a la ideología de ese gobierno.

Exportar la revolución mediante el uso de la violencia en países del extranjero es uno de sus puntos básicos.

En el caso del varado en el conurbano bonaerense, el capitán Ghasemi, sus relaciones con todas las peores variables de Irán fueron ratificadas de modo rotundo por un comunicado del Estado de Israel, y también, por los Estados Unidos.

En un texto que emitió la embajada israelí en Buenos Aires, se afirmó que en el avión que aterrizó en Ezeiza iba “a bordo a un grupo de funcionarios iraníes, entre los que se encontraba un alto ejecutivo de la empresa aérea persa Qeshm Fars Air”. Y otro párrafo se agregó: “El Estado de Israel está particularmente preocupado por la actividad de las compañías aéreas iraníes Mahan Air y Qeshm Fars Air en América Latina, empresas que se dedican al tráfico de armamento y al traslado de personas y equipos que operan para la Fuerza Quds, las cuales están sancionadas por Estados Unidos por estar involucradas en actividades terroristas”.

A pesar de sus viajes por el mundo, siempre deteniéndose en países aliados de Irán, Rusia y Venezuela, hubo un vuelo en particular del Boeing de Emtrasur, controlado por Caracas. pero piloteado por el capitán vinculado a Al Qud’s, que generó las alarmas que le cerraron al avión la posibilidad de cargar combustible en la Argentina. Y, también, la negativa de Uruguay de permitirle entrar en su espacio aéreo, lo que provocó su vuelta a Ezeiza, morada final, por ahora, de esa mole que esconde secretos militares concretados en Asia y quizás en América.

El viaje que alumbró a la nave en la oscuridad fue el que hizo a la Ciudad del Este, Paraguay, el 14 de mayo pasado.

En la Triple Frontera, allí donde se unen Argentina, Brasil y Paraguay, base de actividades del terrorismo de Hezbollah, llegó el Boeing con su tripulación mixta de caribeños y persas.

Después de unos días voló a Aruba.

Pero la escala fue suficiente para los espías de varios países reportaran la novedad.

La Justicia de la Argentina no solo acusó a miembros del régimen de Irán por haber ideado el atentado con bomba contra la sede de la AMIA. También se concluyó que fueron miembros de Hezbollah quienes realizaron el mortal trabajo “sobre el terreno” que terminó con 85 muertos y más de 300 heridos.

Según el gobierno de Paraguay, el alerta sobre la presencia del Boeing de Irán-Venezuela en la Triple Frontera fue emitido a los organismos de Inteligencia de ese país, ayudado por Israel y Estados Unidos.

El avión viajó a esa ciudad sospechosa para transportar -afirmaron las autoridades paraguayas-, un cargamento de tabaco de contrabando hacia la isla de Aruba.  De acuerdo a los registros públicos de la aeronavegación antes mencionados, sus destinos fueron Aruba y después República Dominicana.

Pero el alerta era inminente y obvio. Un avión de origen inicial iraní, volado por un iraní, con parte de la tripulación iraní, aterrizó y estuvo un largo tiempo en Ciudad del Este, para luego partir con carga hacia el caribe.

Argentina afirma que el parte de Inteligencia en el que se informaba sobre la existencia de esta aeronave, y de su piloto, llegó al país el martes, con el Boeing ya estacionado en Ezeiza.

Fuentes del oficialismo, que conocieron la trastienda de esta historia, afirmaron que la embajadora de Venezuela en Buenos Aires, Stella Hugo, hizo gestiones para “salvar” a sus compatriotas, y también a lo iraníes ya sin posibilidad de salir de la Argentina debido a la falta de combustible para hacer volar la nace.

El vínculo casi simbiótico entre Teherán, Caracas, y sus vuelos enigmáticos, o no tanto, había tenido un punto de alto impacto cuando el 27 de octubre del 2020, el Departamento del Tesoro de la Casa Blanca alertó en 2020 que Mahan Air y la otra aerolínea de Irán, Fars Air Qeshm, volaban de modo sospechoso a la Venezuela de Maduro.

“Estamos atacando agresivamente a quienes siguen prestando apoyo comercial a Mahan Air y a otras aerolíneas designadas (, y quienes no hacen caso de nuestras advertencias se exponen a graves riesgos de sanciones”, señaló el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, cuando declaró qué aviones cabían dentro de los castigos comerciales de Washington. SE mencionó a un Boeing 747-400 que llegó a Caracas bajo mando de la empresa iraní Fars Air Qeshm.

La matrícula no coincide con el que fue detenido en Ezeiza.

Solo eso.

Las sospechas sobre el accionar de Irán en la región excede a las posibles operaciones de Inteligencia o de otros delitos cometidas mediante vuelos como el del Boeing.

El diputado Millman y la DAIA ratificaron que hace dos meses dos ciudadanos iraníes fueron detenidos en la ciudad de Viedma con pasaportes y nombres falsos supuestamente emitidos por Pakistán.

¿Qué hacían?

No se sabe.

Del mismo que tampoco se informó públicamente que hay otros ciudadanos identificados con agrupaciones terroristas que cayeron presos en el país en el pasado reciente.

Secretos de Estado.

Nicolás Wiñazki

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…