Domingo, 26 Junio 2022 11:28

Trabalenguas político: Macri trajo a Cristina y Cristina quiere a Macri enfrente - Por Ricardo Kirschbaum

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Para Cristina la solución a la crisis es un capitalismo de Estado que regule todo. Al igual que Cristina, Macri hace lo mismo con sus aliados: el centro no le sirve para ganar. 

La Argentina necesita despegarse del pasado. No de aquel pasado, sino del prolongado tiempo de declinación que tiene al país enterrado en el lodo de la impotencia. Sus figuras centrales se obstinan en reiterar una coreografía demasiado conocida. 

El fracaso de Macri devolvió a Cristina Kirchner al centro del escenario, aunque ella se pusiera en un mentiroso segundo plano. Y Cristina, devorándose la criatura que ella creó para evitar una derrota personal, le devuelve gentilezas a Macri queriendo, con su vehemencia, ofrecerle campo para la revancha. Uno necesita del otro.

Si Macri es candidato el año próximo, Cristina lo será. Y viceversa.

El fallo de la Corte ha puesto a la Vicepresidenta en un brete muy serio porque le abre un horizonte peligroso en el que los fueros pueden resguardarla pero no alcanzan para proteger a toda su familia. Aunque la Corte le ha recordado que ella no detenta ningún status especial que la exima de ser juzgada como a todos los mortales, Cristina intenta demostrar que sigue siendo la primus interpares en el peronismo y, si le da el cuero, en la política nacional.

El primer paso es despegarse de esta administración creando el espejismo de que ella no tiene nada que ver con los errores, tropiezos y contradicciones de Alberto Fernández, a quien ha resuelto debilitarlo: el límite es que su elegido y hoy réprobo termine agónico su mandato. Quiere evitar que le caiga un peludo de regalo antes de tiempo.

Por eso apuntó al Movimiento Evita, el sostén más sólido que le queda al Presidente dentro del oficialismo. El Evita forma parte del gobierno e interviene y arbitra en los planes sociales. La fuerza que dirigen el Chino Navarro y Emilio Pérsico - dirigente que vive en un bunker en La Matanza que estaba destinado a ser morada de Mario Firmenich- le está disputando a los intendentes bonaerenses sus bases de sustentación. El desafío en el conurbano al kirchnerismo explícito de La Cámpora es un dato clave para entender por qué la Vicepresidenta ahora aboga por el pase de los planes sociales a los alcaldes y gobernadores.

El juego va más allá que aislar a Fernández. Primero quiere evitar el desmadre económico. Para Cristina, lo ha dicho, la solución es capitalismo de Estado que regule todo con un presidente fuerte que imponga las reglas a su arbitrio. Sus elogios a la eficiencia del régimen chino es una exaltación de esos métodos autoritarios. Sus asesores económicos comulgan en esa idea -economistas de la FLACSO y el propio Kicillof desarrollan ese argumento- pero Cristina hoy carece de un elemento central para ese programa. Lo quiera o no, pertenece a un gobierno carente de autoridad política, en caída libre de su imagen ante la sociedad, caída que arrastra a la Vicepresidenta porque la descalificación comienza a horadar su propia base.

El espanto, sin embargo, introduce alguna racionalidad: el diálogo con Melconian, economista cercano a Macri, pero muy pragmático, evidencia ese temor al desastre económico, su ira contra el Banco Central y, quizá, su interés de que el actual titular, Miguel Pesce, sea reemplazado por alguien parecido a Fábregas, que fuera jefe del BCRA con Cristina. Su cálculo es que nadie querrá inmolarse en el reemplazo de Guzmán. Sí, en cambio, es más factible que alguien acepte ir al Central.

Montado el operativo “clamor” para unir al peronismo bajo su jefatura, hay quienes han comenzado a juguetear con la candidatura de Cristina. Pero ¿si no pudo antes en 2019, con una situación menos grave, porque podría ahora? La hipótesis de candidatear a Cristina se apoya, paradójicamente, en una observación del ex gurú de Macri, Jaime Durán Barba, quien sostiene que el voto es más emocional que racional. Los gobernadores recrearon su “liga”. Quieren tratar de salvarse antes de cualquier otra aventura.

Frente a esto, Macri hace gestos más que evidentes: 1) Parece haberle soplado la dama a Larreta -María Eugenia Vidal- y eso se traduce en el lanzamiento de Ritondo a disputar con Santilli; 2) Fracasado el intento de traer a Milei a Juntos por el Cambio, sigue coqueteando con las ideas del libertario. La posición del ex presidente sobre la derogación lisa y llana de la ley de alquileres es para evitar que Milei capitalice ese tema; 3) está convencido que en el PRO es triunfador nítido, el problema es que en las PASO votan todos; 4) Cree que su gobierno fracasó porque sus aliados -UCR y Carrió- le impidieron ir más rápido y más allá. De paso golpea a los aliados o cercanos a Larreta; 5) Ignora a Facundo Manes, que es una carta que tiene el radicalismo para sentarse en la mesa de decisión.

Al igual que Cristina que ha resuelto culpar de todas las pestes de Fernández, Macri hace lo mismo con sus aliados: el centro no les sirve para ganar.

Ricardo Kirschbaum

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