Domingo, 03 Julio 2022 11:32

El día que Cristina Kirchner inició su guerra contra Alberto Fernández, y la inquietante visita de José Luis Manzano a Olivos - Por Nicolás Wiñazki

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La pelea comenzó el 13 de abril de 2021. En una volcánica llamada con el Presidente, la vice anticipó una derrota electoral. El empresario, cercano a Massa, vio a Alberto esta semana.

-Decile a Guzmán que es mi enemigo. Lo voy a decir públicamente. ¿Quién carajo se piensa que es para echar a uno de los nuestros?, le gritó Cristina Kirchner al presidente Alberto Fernández. Corría la mañana del trece de abril del 2021. Ese día, en ese momento, se terminó para siempre la relación entre la vice y el renunciado ministro de Economía, Martin Guzmán. Él había cometido la audacia de pedirle la renuncia a uno de sus subalternos, el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, militante de La Cámpora, fiel a los Kirchner. 

El Jefe de Estado sufrió la cólera de Fernández. Ella le gritó varias veces en diálogo telefónico de box K. La vice recorría su departamento de Juncal y Arenales puteando, como suele hacer en privado cuando las cosas no le salen como ella espera. Averiguó los detalles de la “operación” Guzmán contra Basualdo. Enfureció más. Supo, como pasó con el también renunciado Matías Kulfas, que desde Economía le habían asegurado a varios periodistas que Basualdo se iría.

Entonces llamó al Presidente: "Guzmán está subido arriba de un caballo. Está equivocado éste"… El Presidente intentó entonces acercar posiciones con su funcionario y la vice enfurecida con él. Fue en vano.

- ¡Yo no me voy a juntar con Guzmán!

A medida que transcurría el diálogo todo parecía acelerar los enojos mutuos.

La vice desconfiaba desde hacía tiempo del ministro. Todo empezó cuando Guzmán viajó a Rusia, en una de sus primeras giras para juntar consensos para lograr apoyos del FMI en la renegociación de la deuda.

A la vice le había llegado información calificada de ese viaje que había empezado a enojarla. El embajador argentino en Moscú le reveló que el ministro de Economía no le había permitido entrar a las reuniones con las autoridades de Rusia vinculadas al FMI, y tampoco dejó que participase de los encuentros con los hombres de finanzas moscovitas. La vice desconfió de inmediato.

¿Por qué relegó de ese modo al diplomático? Para colmo, Eduardo Zuain era otro hombre de su confianza.

La vice le reprochó ese gesto al Presidente. Y, a pesar de la fecha en la que ocurrieron estos diálogos, ella ya tenía pensado que el acuerdo con el FMI debía pasar por una votación en el Congreso.

La vice le recordó al Presidente, siempre con todo elevado, que el acuerdo con el Fondo debía pasar por Diputados y el Senado.

El Frente de Todos aún no había perdido las elecciones primarias del 2021, y después las generales. Las mayorías del PJ en la Cámara Alta seguían firmes a favor de la vice.

Ella le remarcó ese escenario al Jefe de Estado.

Hasta ese punto llegó la conversación de esa mañana entre el Presidente y la vice, todo iniciado por el pedido de renuncia a Basualdo.

- ¡Lo voy a hacer m…, Alberto! Lo que hizo el chico éste en Rusia fue grave… Dejar a nuestro embajador afuera. ¿Qué le pasa? Yo creo que Martín Guzmán fue a hablar otras cosas a Moscú. Mirá, que negocie lo que quiera con el FMI. Pero si a nosotros no nos gusta, no se lo vamos a votar en el Congreso. ¡Qué vaya y consiga los votos de la oposición!

Fernández, el Presidente, siguió intentando calmar a su vice. A medida que pasaron las horas, los funcionarios de la Presidencia le bajaron el tono al pedido de renuncia que Guzmán le había pedido a Basualdo.

El Presidente, a pesar de que en aquella época mantenía reuniones con su vice, y el Frente de Todos era aún el Frente de Todos, ya empezaba a intuir, a darse cuenta, que el vínculo con su vice no iba a sostenerse en armonía por mucho tiempo más.

Cristina ya estaba cansada no solo de Guzmán, sino de otros funcionarios. La misma mañana que Guzmán intentó despedir a Basualdo, la vice no solo le reprochó al Jefe de Estado lo que estaba haciendo su ministro de Economía, sino que también le expresó su enojo porque el jefe de Gabinete era Santiago Cafiero.

-Siempre te digo lo mismo. Así no se puede gobernar, en la Jefatura de Gabinete está lleno de mediocres.

A medida que pasaba el tiempo, se iba a instalando en los medios que Guzmán buscaba despedir a Basualdo.

Las diferencias entre la vice y el Presidente seguían siendo las mismas que hasta ahora, las variables por las que confrontaban duraron meses.

Más allá de la resistencia que Cristina lideró para defender a Basualdo, el problema de fondo es que el ministro de Economía ya debatía dentro del Gobierno que debían recortarse los subsidios a la energía. La vice creía, y así lo hizo valer con el tiempo, que las tarifas de los servicios públicos no debían subir antes de los comicios porque el oficialismo se encaminaría así a una derrota segura. Pasó, la derrota. Para el kirchnerismo, el responsable de todo fue Guzmán.

Esa mañana de furia, la vice entendió que Guzmán no era confiable y dejó de confiar en él. Pero el Presidente logró que el diálogo entre ella y su funcionario clave vuelva a reanudarse.

El ministro se reunió varias veces con la vice para informarle las novedades de las negociaciones con el FMI.

El hijo de la vice, el diputado Máximo Kirchner, también era uno de los dirigentes que solía hacerle mil preguntas a Guzmán respecto a su posición con el Fondo.

Pasaron los meses, La vice y el ministro mantuvieron las formas hasta que la derrota electoral del Frente de Todos terminó por desatar las internas cada vez más feroces en el oficialismo.

A medida que se acercaba el final de la negociación el FMI, la relación de Guzmán con los Kirchner se fue deteriorando.

La vice y su hijo Máximo le plantearon al Presidente que no estaban de acuerdo con lo que se firmaría con el organismo multilateral de crédito.

Una vez finalizado y consensuado el nuevo plan con el FMI, Máximo Kirchner fue el primero de su familia en expresar públicamente que estaba en total desacuerdo con los negociados entre la Casa Rosada y los burócratas del FMI.

El Frente de Todos se terminó, tal y como se lo había conocido, tal y cómo se había conformado y ganado las elecciones presidenciales del 2019.

Guzmán defendió su posición contra el asedio de la vice. El aun jefe de bloque de los diputados K, Máximo Kirchner, terminó por romper los puentes con Economía cuando insultó a la oposición en la sesión en Diputados en la que se votaba el Presupuesto 2022.

La vice militó con más fuerza la salida de Guzmán de Economía.

El Presidente lo sostuvo en el cargo.

En las últimas semanas, el Presidente ató tanto su figura a la de Guzmán que parecía muy difícil que éste último presentara la renuncia. ¿Si renunciaba Guzmán, entonces qué pasaría con el Jefe de Estado?

Ese escenario temido por el poder financiero, el empresario y la dirigencia política de todos los partidos está ocurriendo en estas horas.

El Jefe de Estado ya no tiene poder, El Presidente se fue de viaje a la Cumbre de las Américas, en Los Ángeles, y le pidió al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que lo acompañara.

El dirigente, el tercer referente de mayor peso en el ya desaparecido Frente de Todos, era ya un enemigo declarado de Guzmán.

Volvió de ese viaje con un nuevo cargo para uno de sus dirigentes afines: Guillermo Michel asumió como nuevo titular de la Aduana Nacional.

Massa volvió a sumarse a la comitiva oficial la semana pasada, cuando el Jefe de Estado participó de la Cumbre del G7.

¿El presidente de Diputados juntaba millas por esos viajes?

Sumaba poder.

Uno de los peores cruces que el presidente de la Cámara de Diputados tuvo con Guzmán ocurrió cuando discutió con él una reforma de impuestos en una reunión en la Casa Rosada.

El ministro se plantó y dijo que lo que decía Massa no tenía que ver con la plataforma política que el Frente de Todos le había planteado a la sociedad. Massa lo miró de reojo: “Flaco, cuando nosotros armamos esa plataforma vos todavía eras un estudiante de Columbia en Nueva York”.

El ex intendente de Tigre juntó consensos internos y enfrentó a Guzmán con ahínco.

El Presidente intentó sostenerlo. El asedio K fue intolerable. A pesar de las promesas al FMI, las tarifas de servicios públicos nunca se pudieron segmentar como lo había planeado.

Basualdo le ponía trabas. El interventor del Enargas, Federico Bernal, le ponía menos trabas, pero eran trabas al fin.

Massa desgastó su figura ni bien volvió del viaje por Alemania con el Presidente la semana pasada.

Primero se reunió con la vicepresidenta en el Senado.

Guzmán fue un monotema.

Después, logró que un dirigente muy cercano a él y que todavía tiene influencia en el peronismo a pesar de que ahora lidera un holding empresario, el histórico José Luis Manzano, visitara dos veces la Quinta de Olivos para intentar persuadir al Presidente de que modifique el Gabinete.

Guzmán, como otros ministros leales a Fernández, no soportó más la presión y dimitió en medio del discurso de la vice en Ensenada.

Cristina se transforma así en el verdugo implacable de funcionarios que su Presidente jura que son inamovibles de sus puestos.

Ella es implacable.

La mañana del 13 de abril del 2021, la vice le mostró al Presidente que nada la detendría si no se cumplían sus deseos políticos.

Clarín pudo reconstruir los diálogos que se pueden leer en esta nota gracias a fuentes inobjetables que conocieron esas charlas secretas.

El verdadero fin de la confianza que podía tenerle la vice al ministro de Economía se terminó ese día, como se dijo.

Y de la peor manera.

Aunque ella estaba segura de que Basualdo no iba a aceptar la renuncia que le exigió Guzmán, algo la exaltó cuando seguía hablando con el Jefe de Estado por teléfono: "Estoy viendo, Alberto, los títulos de TN… ¡Dicen que Basualdo renunció!".

Y entones le cortó de golpe, no sin antes gritarle con voz alzada y tono rabioso: “Alberto, esto se fue a la m… Andate a la p… que te parió."

Guzmán se fue. Basualdo sigue ahí.

Nicolás Wiñazki

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