Lunes, 18 Julio 2022 09:32

Los vínculos argentinos con el chavismo: Un argentino, sancionado por EE.UU. por usar aviones de Irán, obtuvo más negocios en Venezuela - Por Nicolás Wiñazki

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Se trata del empresario Guillermo San Agustín. Se encargará de modernizar los sistemas biométricos del gobierno venezolano para emitir pasaportes. Ya colaboró con la compra de máquinas para el voto electrónico en ese país. 

Uno de los empresarios más influyentes en Venezuela, líder de una empresa de tecnología que se encarga del sistema que autoriza a los ciudadanos de ese país a poder votar en las elecciones, entre otros negocios multimillonarios y muy sensibles para el régimen de Nicolás Maduro, un completo desconocido para la opinión pública de nuestro país, acaba de conseguir un nuevo contrato con el estado venezolano que inquieta al poder de ese país y también a Estados Unidos. 

Guillermo Carlos San Agustín, accionista y líder de la empresa Ex-Clé Soluciones Biométricas, registrada en Buenos Aires pero con una subsidiaria en Caracas, se encargará de modernizar los sistemas cibernéticos del ente que emite los pasaportes de Venezuela.

Ese trámite desespera a los ciudadanos del país caribeño: puede retrasarse por meses o años, y además tiene un costo oficial de alrededor de 300 dólares que puede alcanzar cifras exorbitantes si se cae en la tentación ilegal de sobornar a los militares de rangos diferentes que trabajan en en el organismo dedicado a esa burocracia, el llamado Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME).

En diciembre del 2020, la empresa Ex-Clé, y su dueño Guillermo Carlos San Agustín, fueron incluidos entre las compañías y personas jurídicas sancionadas con bloqueos por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, debido a que brindó “bienes y servicios que el régimen de Maduro utilizó para llevar a cabo las elecciones parlamentarias fraudulentas del 6 de diciembre de 2020”.

A eso se sumó otro dato que hoy se reactualiza desde la llegada del avión iraní venezolano a la Argentina, que permanece demorado en el país, igual que su tripulación. Para el Departamento del Tesoro norteamericano, Ex-Clé, San Agustín y un socio venezolano llamado Marcos Javier Machado Requena, “han ayudado” al Consejo Nacional Electoral de Caracas a comprar en la República Islámica de Irán las máquinas que se usan hoy en las elecciones de Venezuela, comicios que se realizan mediante el voto electrónico.

Los Estados Unidos remarcaron en un comunicado oficial, como un elemento agravante, que esa tecnología llegó de Teherán a Caracas en vuelos de las aerolíneas Mahan Air y Conviasa, vinculadas por ese país al terrorismo islámico.

Por la misma sanción de la OFAC el vuelo YV3531 de Emtrasur, que llegó al aeropuerto de Ezeiza piloteado por un capitán iraní y con tripulación numerosa de ciudadanos de esa misma nacionalidad sumados a otros oriundos de Venezuela, y que aun permanece aquí demorado por la Justicia que investiga si ese vuelo no fue una pantalla para cubrir operaciones de posible terrorismo o de espionaje ilegal.

¿Quién es Carlos Guillermo San Agustín? ¿Por qué su empresa Ex-Clé Soluciones Biométricas llegó a tener el poder que ostenta en Venezuela? ¿Cuáles son sus operaciones en la Argentina?

Guillermo Carlos San Agustín es argentino y al mismo tiempo ciudadano italiano. La empresa que preside nació en Buenos Aires, y se dedicó a desarrollar software y hardware que permite usar los datos biométricos, las huellas dactilares, para facilitar transacciones con objetivos múltiples y variados.

A pesar de que en el país la compañía sigue teniendo su base de operaciones, y de que creció de un modo exponencial en ganancias multimillonarias en dólares, y en poder dentro de los muchos estratos que componen la gestión de Nicolás Maduro, es un hombre de absoluto bajo perfil, tanto en el ámbito público como en el sector empresario y en el poder económico,

Clarín pudo saber algunos datos de San Agustín en base a la consulta con una decena de fuentes de la clase dirigente que hace de nexo con el empresariado, y también con hombres y mujeres que tienen poder económico en el país.

San Agustín tiene cuarenta y siete años. El creador de Ex-Clé fue su padre, Luis San Agustín, pero gracias a él logró posicionarse en un mercado complejo como la Venezuela de Hugo Chávez hasta llegar al punto que alcanzó hoy.

Sus negocios se amplificaron de tal modo en el Estado “chavista” que terminó bajó sanción de los Estados Unidos por vincularse con un socio clave de Maduro, de Chávez, y por ende, en forma indirecta, también de las gestiones de los Kirchner: el de Irán, y sus aerolíneas del terror que recién cuando el país fue alertado por agencias de Inteligencia del extranjero, y gracias a opositores como el legislador Gerardo Millman, y también a la prensa, terminaron bajo la lupa de las autoridades y con las conexiones aeronáuticas, antes habituales, finalmente cortadas.

El socio venezolano de San Agustín, llamado Marcos Machado Requena, es accionista minoritario de la subsidiaria de la compañía registrada en la Argentina pero que opera en Caracas, a la que se sumó otro personaje crucial y también sancionado por la OFAC estadounidense, Carlos Enrique Quintero Cuevas, autoridad de la CNE que controla Maduro.

Desde al año 2004, cuando Chávez y Néstor Kirchner gobernaban en apogeo total, San Agustín logró contactarse con las personas indicadas que lo llevaron al éxito en las contrataciones con el Estado de Venezuela. Hoy, quien impulsa el desarrollo de la tecnología de Ex-Clé en ese país es la poderosa Vicepresidenta de la República Bolivariana, y al mismo tiempo ministra del Poder Popular de Economía y Finanzas, Delcy Rodríguez.

Así lo confirmaron fuentes inobjetables que conocen la trastienda del funcionamiento del Palacio de Miraflores.

Esas mismas fuentes le ratificaron a Clarín que San Agustín es el nuevo encargado de la modernización del sistema de entrega de pasaportes.

El nuevo negocio de Ex-Clé no se comunicó a la ciudadanía de modo oficial, si no que fueron opositores al régimen chavista los que detectaron que esa empresa estaba detrás de las operaciones, después de que llamara la atención que el SAIME directamente frenara la ya aletargada entrega de pasaportes a los ciudadanos venezolanos.

La empresa Ex-Clé es sospechada de complotar junto al régimen de Maduro no solo en las elecciones, que la Casa Blanca y buena parte de las potencias mundiales consideran que fueron adulteradas, fraudulentas, sino que también logró imponerse y entrar en las “entrañas” del Estado venezolano y de su población cuando creó, con éxito, el sistema de pagos con huellas dactilares que usan hoy alrededor de medio millón de personas en Venezuela, conocido como “Biopago”.

El Banco de Venezuela aceptó la oferta de Ex-Clé para masificar, en medio de un contexto de hiperinflación y falta de dinero físico, el intercambio comercial de bienes y servicios mediante la identificación de la huella dactilar de los usuarios, reemplazando así a las tarjetas de débito o crédito.

La compañía Ex-Clé fue, además, la que, gracias a la confianza ganada con el régimen chavista terminó por reemplazar a la multinacional Smarmatic, antes la encargada de la votación electrónica en el país de Maduro. Esa compañía dejó Caracas denunciando que las elecciones del 2017 para representantes ante la Asamblea Legislativa (el equivalente al Congreso en la Argentina) fueron ganadas por el oficialismo gracias a que se cometió fraude.

La compañía que pasó de validar las votaciones de los incluidos en los padrones a manejar todo el sistema electoral venezolano fue Ex-Clé, de San Agustin.

La firma Smarmatic afirmó que se cometieron irregularidades y que la compañía fue amenazada por las autoridades del chavismo con tomar represalias en su contra si revelaban lo que revelaron. Las máquinas de Smarmatic fueron expropiadas y la empresa le inició juicio al Estado de Venezuela.

Los Estados Unidos consideran que la denuncia de Smarmatic era real, y analizaron a la reemplazante, Ex-Clé, acusada después de usar las aerolíneas vinculadas al terrorismo de Irán para comprar más maquinaria que se usa en los comicios del país caribeño.

En Venezuela, otras fuentes consultadas por Clarín matizaron las sospechas crecientes sobre él y su empresa, argumentando que es un desarrollador que ayudó con su tecnología a una población acechada por las trabas estatales, por ejemplo, implementando el Biopago, y afirmaron que el nuevo negocio vinculado a la confección de los pasaportes también será agilizado por Ex-Clé.

En la Argentina, la empresa tomó alguna vez contacto con autoridades políticas de la gestión presidencial de Cristina Kirchner para ofrecer sus servicios electorales, algo que fue rechazado por el ministerio del Interior de aquel momento.

Los negocios entre privados y el Estado de Venezuela suelen ser poco transparentes y siempre sospechados de corrupción, aunque puede haber excepciones extraordinarias.

La firma Ex-Clé también ganó aquí, siempre en gestión K, la implementación de su sistema de identificación biométrica para los usuarios del ANSES. El plan que lo utiliza fue bautizado como “Mi ANSES”. Y también generó negocios en Tierra del Fuego. Y en Mendoza, con la obra social de empleados públicos. Incluso es proveedora de la Cruz Roja.

Cuando la OFAC sancionó a Ex-Clé, el propio Maduro defendió a la empresa y denunció un complot de la Casa Blanca en su contra.

El inexplicable avión iraní-venezolano que aterrizó, despegó y volvió a Ezeiza en la primera semana de junio; la luz que gracias a este hecho prendieron el Estado de Israel y los Estados en las múltiples capas de las relaciones entre Venezuela y la República Islámica de Irán, entre cuyas autoridades existen acusados por la Justicia de la Argentina de haber sido ideólogos o impulsores del atentado contra la AMIA; reactualizó sospechas sobre la compañía que tiene acceso a los datos biométricos de toda la población de Venezuela. Para bien, o para mal.

Encargarse de las elecciones generales o municipales de ese país, implementar un modo de pago con la banca estatal, o recaudar impuestos para municipios, a lo que se suma ahora un plan para mejorar la confección de los pasaportes, hizo nacer una estrella desconocida argentina.

El desarrollador Guillermo Carlos San Agustín, y su nave de éxito empresarial, Ex-Clé.

Bajo perfil. Enorme influencia y poder ganado en base al acceso a información sensible y crucial. Y contactos políticos inmejorables con el régimen de Nicolás Maduro.

En Caracas, hoy, ningún argentino llega a tanto como él.

Estados Unidos lo investiga.

La historia aun no terminó.

Nicolás Wiñazki

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