Lunes, 29 Agosto 2022 10:49

El kirchnerismo, rehén de su propio relato: ni por Cristina Kirchner logró movilizar multitudes - Por Carlos Galván

Escrito por Carlos Galván

En Recoleta hubo 5.000 personas. En el resto del país también se vieron pocos manifestantes.

Axel Kicillof, para repudiar el accionar policial frente a la casa de Cristina Kirchner, tuiteó: “El pueblo fue a manifestar su apoyo de forma totalmente pacífica”. En la misma línea, Santiago Cafiero posteó: “El pueblo ejerció su derecho a manifestarse con amor, pacíficamente”. 

Hay más, muchísimos más, ejemplos del uso del término “pueblo” por parte de referentes del oficialismo durante el fin de semana. ¿Acaso un puñado de miles de personas pueden calificarse de “pueblo”?

Las postales de estos días fueron modestas. En los alrededores del departamento de Cristina se calcula que hubo unas 5.000 personas, muchas incluso integrantes de la superestructura del Estado.

Aunque quizá pareció que había un poco más debido a que era un ambiente confinado por sus calles angostas y el arbolado, y a que era una militancia intensa y ruidosa.

“Con esa cantidad de gente en la Plaza de Mayo hubiéramos hecho un papelón”, admite un intendente peronista. Y agrega, preocupado: “¿Qué hubiera pasado si del otro lado salían con cacerolas y nos superaban?

En La Plata, capital de la provincia que es el principal bastión del kirchnerismo, se juntaron militantes en la plaza de 13 y 38. Hubo gente -estuvo Kicillof-, pero poca. En Ushuaia, lo mismo.

En la rionegrina General Roca, municipio al que pertenece el ministro de Justicia Martín Soria, directamente no hubo nada. Último ejemplo: el martes, cuando Cristina contestó vía Youtube las acusaciones del fiscal, frente al Senado se concentraron unos 500 manifestantes.

Pero en los últimos días referentes del cristinismo habían adelantado que se estaba armando “una gran marcha para mostrarle a la derecha que somos millones”.

El kirchnerismo parece haber sobreestimado su capacidad de movilización. Se inventó un relato, del que ahora quedó preso. “Son pura espuma”, se burla un dirigente del PJ que no estuvo el sábado en Recoleta.

El jueves se habían reunido, por separado, el PJ Nacional y el PJ Bonaerense -cuerpo que preside Máximo Kirchner- para avanzar con la organización de una marcha por CFK. No pasó.

Una de las razones fue que se palpaba que la gente, por su cuenta y de un día para el otro, no iba a salir a la calle.

“Menos por el juicio a Cristina. La gente está con graves problemas económicos y nosotros hablando de lawfare. Parecemos muy desconectados de lo que pasa en los barrios”, dice un referente del FdT que fue a lo de Cristina Kirchner.

Otro dato muestra que para algunos sectores del kirchnerismo este fenómeno empieza a ser visible.

Dos actos en la Ciudad

Antes de que se supiera que Recoleta había sido vallada, estaba previsto que hubiera dos actos en la Ciudad a favor de Cristina, uno en Parque Lezama y otro en Parque Chacabuco.

El camporista Mariano Recalde trató hasta último minuto de unificar ambos actos, pero no pudo: entendía que era mejor ser más en un solo lugar que menos en dos. Los organizadores de la concentración en Parque Chacabuco, Jorge Rachid y Juan Ramos Padilla, quisieron mantener su propio acto. Y lo concretaron.

Hace apenas 12 días, los gremios cegetistas y los movimientos sociales volvieron a exhibir su gigantesco poder de movilización.

En Recoleta no estuvieron ni unos ni otros, más allá de las presencias solitarias de algunos de sus dirigentes. “Ellos se esperaban la misma reacción del pueblo peronista con Perón, pero eso no va a pasar”, observa un dirigente sindical.

Ese gremialista le factura a Cristina y a los suyos “la actitud soberbia” con que se manejaron en estos años: “Este es el vuelto por tanta dedocracia, por su actitud hegemónica”.

Gremios K reclamaron que la CGT se movilizara por Cristina. No lo lograron. Ni lo lograrán.

De haber una movilización futura, en la central la decisión es que haya “libertad de acción” y que cada gremio haga lo que le parezca. Y chicanean: “Vamos a ver cuánta gente llevan Víctor Santa María, Sergio Palazzo y Omar Plaini”, en referencia a tres sindicalistas que juegan alineados con el kirchnerismo.

Por ahora el plan en el kirchnerismo es marchar el 17 de octubre.

“Juntar 400.000 personas, aunque después digamos que fuimos un millón”, anticipa un dirigente K. Ahí sí habría una multitud. Pero efímera.

Y sin la espontaneidad del “pueblo” en las calles, un factor que el kirchnerismo siempre creyó sucedería en caso de que a Cristina se le complicase el panorama judicial.

Carlos Galván

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