Lunes, 12 Diciembre 2022 05:40

Vialidad: después de la condena a Cristina, la Justicia se enfoca en Máximo Kirchner - Por Nicolás Wiñazki

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El fiscal Luciani denunciará al líder de La Cámpora, mientras se reabrirá el juicio oral por la causa Hotesur y Los Sauces. Lázaro Báez desearía ese avance porque la vice no salió a defenderlo. 

El veredicto del juicio oral y público del caso “Vialidad” causó estrépito en el oficialismo por la condena de seis años de cárcel e inhabilitación especial perpetua para ocupar cargos públicos con el que los jueces castigaron a Cristina Kirchner. 

Eso ocurre a pesar de que también otros procesados, como el ex constructor Lázaro Báez, o el ex secretario de Obras Públicas, José López, también fueron incluidos como parte de la malversación de fondos estatales desviados como contratos de infraestructura para empresas de Báez que no terminó esas obras, o las culminó con sobreprecios.

La militancia K solo defiende a su Jefa: al resto de los condenados ni siquiera se los menciona en las protestas públicas por el accionar judicial. Hay otro protagonista de esta historia, sin embargo, que será ahora denunciado tras ser detectado por los fiscales Diego Luciani y su adjunto, Sergio Mola, como parte crucial en esta trama. Es el diputado nacional, líder de La Cámpora y primogénito de la familia de la Vice, Máximo Kirchner.

Los jueces del tribunal dieron como válidos los chats extraídos del celular de López en los que se lee cómo Cristina y su hijo negociaron con Báez lo que dieron en llamar el “plan Limpiemos Todo”: antes de que dejen el poder, los K coordinaron con su socio cerrar la compañía madre de Lázaro, Austral Construcciones despidiendo a sus empleados y paralizando las obras que tenían la obligación de finalizar.

En esos chats, Máximo Kirchner es interlocutor de López también en la confección de contratos dirigidos para adjudicárselos al hombre con el que hacían negocios. Así acordaron pavimentar cien cuadras en Río Gallegos.

Luciani y Mola apelarán ahora la condena por malversación de fondos pidiendo que se amplíe a otro delito, el de asociación ilícita. También denunciarán a Máximo Kirchner como partícipe de maniobras ilícitas.

La Justicia empieza así a enfocarse en el rol del hijo de los Kirchner en el enriquecimiento irregular de Báez, que a su vez le desviaba dinero a esa familia como supuestos acuerdos comerciales legales.

La situación procesal del jefe de La Cámpora podría complejizarse si la Cámara de Casación decide reiniciar el juicio oral y público de las causas Hotesur y Los Sauces, suspendido de modo inédito por los jueces Daniel Obligado y Jorge Grunberg, quienes determinaron que los Kirchner, Báez y el empresario multirubro Cristóbal López debían ser sobreseídos antes del inicio de las audiencias públicas del proceso. Fue una medida que jamás se ejecutó de ese modo en el Poder Judicial de la Argentina.

Fuentes de los tribunales involucrados en esta historia afirmaron a Clarín que el juicio Hotesur y Los Sauces será reabierto. No hay otra opción. El fiscal de Casación, Mario Villar, apeló el insólito sobreseimiento de los Kirchner a pesar de que el proceso oral y público en su contra debía empezar. Así lo dictan las normas. El dictamen de Villar incluyó ya un castigo por esa maniobra jurídica: pidió que sean apartados tanto Obligado como Grünberg por su actuación explícita y anormal que benefició a los K como nunca jamás les pasó a otros ciudadanos argentinos con juicio oral y público en marcha. La tercera magistrada que integra el mismo tribunal, Adriana Pallioti, se expidió en disidencia, ajustada a Derecho, y por ende continuará en su puesto.

En Hotesur y Los Sauces, tanto Cristina Kirchner, como sus hijos Máximo y también Florencia, además de los empresarios más beneficiados con diversos y muchos, tantos contratos y concesiones con los que los Gobiernos K les permitieron ganar cientos de millones de pesos en dividendos, mientras al mismo tiempo ellos mismos les alquilaban hoteles o inmuebles a sus benefactores.

Las pruebas que vinculan a Máximo Kirchner como el nexo comercial de su madre y su padre con los Báez son rotundas.

Fue Kirchner hijo el que representaba a sus progenitores en los contratos de alquiler que él firmaba en nombre de ellos con Báez y sus empresas. Los chats descubiertos por Luciani en el celular de López pusieron luz en la opinión pública masiva a una situación que en la Justicia se profundiza de modo irrefutable.

Por ejemplo, fue Máximo quien firmó en el 2013 el contrato de alquiler de uno de los hoteles de su familia, Las Dunas, rentado entonces a una de las firmas de Lázaro llamada Valle Mitre, la misma que se usó para alquilar su hotel Alto Calafate.

En ese escrito certificado por escribano público, el primogénito K, en calidad de administrador de la sucesión de su papá ya fallecido, acuerda que Las Dunas sería alquilado a Valle Mitre por 153 mil pesos más IVA de entonces, durante un año, con mes pagado por adelantado. El pago final era de 177.712 pesos.

Máximo fue también el representante de Cristina y Néstor ante Báez en las rentas de las muchas propiedades que adquirió su inmobiliaria familiar, Los Sauces, de la que él era accionista.

La empresa nunca tuvo sede social real, trabajó con dos empleados, Florencia Kirchner y el jardinero de la casa K en El Calafate, Ramón Ángel Díaz. Para la Justicia, para la evidencia empírica, notarial y comercial, la firma era una “cáscara”. La tesis de la Justicia es que se usó para lavar dinero de origen ilegal. Tenía dos supuestos empleados y dos inquilinos para varias propiedades, algunas de lujo, como un piso con ocho cocheras que los Kirchner compraron en el edificio “Madero Center”, de Puerto Madero, Buenos Aires.

La condena de administración fraudulenta en perjuicio del Estado contra la Vice y Lázaro Báez puede desencadenar una serie de infortunios judiciales para Máximo.

Así lo explica la abogada Silvina Martínez, denunciante junto a la diputada Margarita Stolbizer de las causas Hotesur y Los Sauces, además de haber sido testigo en el juicio oral de Vialidad.

“La condena de cristina Fernández en la causa Vialidad no solo implica tácitamente la reapertura de Hotesur y Los Sauces, sino que es un ancla para su hijo Máximo Kirchner quien va a ser arrastrado penalmente en la cadena de responsabilidades”, explica Martínez. Y continúa: “Así como Néstor primero y Cristina después fueron la pata política y de poder dentro de la estructura de defraudación al estado, Máximo fue la pata privada durante años que firmaba todo lo que sus padres no podían firmar por ser empleados públicos”.

Martínez aportó pruebas que muestran de modo irrefutable como Máximo Kirchner representó a su padre y su madre en la venta de propiedades a precios demasiado altos para el mercado que el generoso Báez adquirió sin quejarse. Del mismo modo, fue el jefe de La Cámpora el que siguió cumpliendo ese rol cuando su papá ya había fallecido, y su mamá ejercía la Presidencia.

Martínez es contundente: Máximo era el recaudador. Su firma aparece en todos los documentos que derivan en los millones de dólares de las empresas de Báez a la familia Kirchner”.

Si las fuentes judiciales no fallan en lo aseguran no erran, dentro de pocos meses el próximo juicio oral y público por corrupción contra los Kirchner ocupará la total centralidad. Su rúbrica aparece incluso en la cesión de un terreno que la Vice le entregó a Báez a cambio de que su constructora levante parte de su hotel boutique Los Sauces (el nombre es igual al de la inmobiliaria “fantasma”).

“El precio de la cesión se fijó en la suma de $1.644.570 más IVA, considerándose abonados una vez entregada la obra”, detalla la doctora Martínez, y vuelve a remarcar otra irregularidad más en ese vínculo notable entre los K y los Báez: La escritura nunca se realizó y el terreno continúa a nombre de la ex presidenta”.

Luciani y Mola lograron reactualizar un escenario “dormido” por jueces afines al kirchnerismo: Máximo fue crucial en la generación de negocios, ahora determinados como malversación de fondos públicos, entre su madre y Báez.

Clarín pudo saber, de acuerdo a fuentes que frecuentan a Lázaro, o “Antonio”, como se hace llamar de acuerdo a su segundo nombre, el empresario con ahora segunda condena de corrupción, ya convencido de que el tribunal de “Vialidad” pediría pena de cárcel para él, y por primera vez para la Vice, esperaba con ansias que los fiscales denunciaran por sus chats con José López al hijo de su amigo Néstor. A pesar del vínculo filiatorio del diputado con quien fue su compañero de vida, militancia y negocios, “Néstor”, a quién siempre despega del resto de su parentela aunque le generó dramas personales y el encierro penitenciario, no puede frenar la bronca o el ansia de venganza a quienes siente que no lo defendieron como deberían haberlo hecho.

Sí, Báez quería que Máximo termine denunciado por su nuevo verdugo, Luciani.

Hay pruebas en la Justicia, también, de cómo el hijo de uno, Martin Báez, emitía cheques que cobraba el hijo del otro, Máximo.

Clarín accedió a esos documentos.

Máximo Carlos Kirchner, a pesar de haberse transformado en una figura pública de cierta relevancia en el peronismo, de llegar a diputado nacional, jamás, nunca, le explicó a la sociedad sobre Lázaro Báez.

El 2023 tal vez provoque, en estrados judiciales, que hable sobre el tema que durante años logró callar.

Nicolás Wiñazki

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