Sábado, 08 Julio 2017 21:00

Entrampados

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La trama populista ha labrado una tela de araña de la que resultará muy difícil salir.

 

Dejaron un gasto público feroz, como todos sabíamos y advertimos desde hace años en estas páginas. La profundidad del foso que han cavado nos hace difícil salir y algunas cosas en lugar de mejorar no están a la expectativa de lo que esperamos.

El actual déficit fiscal de casi 7 puntos de PBI era de 6.1 % en 2015.

Heredamos una pesada carga burocrática. (Nos endeudamos para pagar sueldos en 2015 eran el 43.5 % del PBI, pasamos  al 46.2 % en este bendito 2017).

El sistema de control fue destruido, de allí que cueste recabar datos de la hecatombe, ahora hay que armarlo como un rompecabezas.

La justicia sigue doblegada y dividida (que tiene el tupé de llamarse “Legítima”).

La pesada carga cultural de la dádiva, de planes, de gasto social continúa. No queda otro remedio, no podemos dejar al pueblo “colgado del pincel”.

A todo esto debemos agregarle, o mejor dicho, inexorablemente nos lleva a una pesadísima presión impositiva para sostener el festival. Hasta el 75 % de nuestros ingresos se desvanecen en una maraña legal, de regulaciones, dispositivos, reglamentos, y leyes que abarcan varios tomos y suman miles, si miles de normas que resultan imposibles de conocer en su totalidad y cada juez usa la que le conviene.

Argentina es un país curioso, tiene enormes vacíos legales aprovechados por las mafias, entrenadas para sortear miles y miles de leyes estructuradas por las mentes de leguleyos que viven en un mundo de fantasías legales y contradictorias y difíciles de llevar a cabo.

De allí que tenemos miles de leyes que no se cumplen.

A esto le agregamos un poder sindical que mantiene las cargas laborales al 45 % y que para colmo va virando a una combatividad más acorde a las convicciones anarquistas y de los soviets en Rusia de 1917.

La semana pasada tres energúmenos, que para colmo fueron funcionarios de Alicia Kirchner (artífice de la destrucción de la provincia que los catapultó al poder), realizaron destrozos por cerca de $ 2.000.000 en la avenida 9 de Julio. Tipos violentos, fuera de la ley. Encapuchados, con palos y cadenas debieron ser desalojados por la policía después de mantener una actitud provocativa, pero con apenas unos minutos de detención, volvieron a sus casas, con un juicio que puede demorar décadas, como el de D’Elía… ¿Y quién paga los destrozos? ¡Nosotros! Los infelices que entregamos el 75 % que pagamos de impuestos. Creo que es el momento de llegar a la “Tolerancia Cero”.

Es muy claro el propósito de este patoterismo, sembrar el caos para justificar el retorno de Cristina aunque su participación en el Congreso solo pueda ser destructiva. Es claro que su intención es solo obtener fueros para continuar gozando de sus bienes mal habidos y preparar su vuelta al poder. Su presencia no disminuirá el déficit fiscal por ellos generado y solo va a entorpecer el intento de corregir el curso de las cosas.

En la editorial de Perfil de esta semana pasada el Sr. Jorge Fontevecchia se preguntaba si la presencia de Cristina frena la inversión y valoraba sus pros y contras (En The Economist son mucho más pesimistas sobre el peso de Cristina en la economía real, y este tema ha sido objeto de muchos artículos de distinguidos colegas en los últimas semanas).

Para el que suscribe no cabe ninguna duda que esta vuelta al pasado solo siembra resquemor, porque de ganar ella y consolidar su situación va a radicalizar su apuesta, más cuando cuenta con los millones de dólares del blanqueo que permitió el retorno al país de dinero fugado por la incertidumbre que sembró el populismo desde el primer gobierno de Perón. Y hablando de Perón, vale recordar que éste también era un cadáver político en el ’55 y se encargó de hacer pelota al país desde el exilio y más cuando volvió. ¿Cuánto más daño hará Cristina senadora?

Desde hace años en estas páginas advertíamos el campo minado que sembraba el kirchnerismo para el futuro. Personalmente, el realismo mágico me encanta en la literatura pero no en lo económico. Sabía (y todos sabíamos) que el único camino era el endeudamiento y que deberíamos poner el hombro para salir del círculo vicioso al que el gobierno nacional no le ha encontrado aún una salida. Seguimos con la timba financiera y un tímido 3 % de crecimiento, sin un aumento significativo del empleo, ni un achicamiento del Estado, ni una corrección del esquema impositivo que incluye varias decenas de impuestos y tasas, nacionales, municipales y provinciales (EE.UU. solo tiene 4 impuestos y cualquier ciudadano con una máquina de calcular presenta su declaración, mientras aquí necesitamos un ejército de contadores para una liquidación).

Muchos habrán esperado más logros económicos de Cambiemos, no era mi caso, estaba convencido de las trampas aviesas del kirchnerismo que debía sortear iban a complicar nuestra recuperación.

Lo que si no puedo aceptar es que no haya caído todo el peso de la ley sobre los artífices de este pandemonio.

La lentitud de la justicia es exasperante, pero la proclamada independencia de poderes, propia del ámbito republicano, todos sabemos que se puede sortear de distintas formas legales o casi legales. Para obtener los votos necesarios en las cámaras, muchas veces el gobierno ha recurrido a veladas amenazas económicas. Y es parte del juego de la negociación política.

Sin embargo, Gils Carbó  sigue haciendo de las suyas, el juez Freiler gozando de su opulenta fortuna y Cristina y su banda mostrando buscar su poder. Ya no es cuestión de fueros, llegado el caso, si la justicia lo dictamina, se le pueden sacar los fueros, pero ganando una elección o siendo senadora ¿quién le pondrá el cascabel a la gata? En la mente retorcida y pusilánime de algunos jueces, les resuena la pregunta: “¿Y sí vuelve…?”. El mensaje a la clase corrupta que parecía muy claro hace un año atrás, pero se ha diluido con esta candidatura y la blandura con la que se ha actuado en otros casos flagrantes, como la evasión de Cristóbal López, las coimas de empresas constructoras, los planteos de desafuero de De Vido (ahora acusado por la estafa de Río Turbio), las locuras económicas de Kicillof regalando dólares a futuro que no tenían y tantas otras que olvidamos o no conocemos aún.

Los consejos de Durán Barba durante la campaña presidencial parecieron dar resultado en una sociedad hastiada de corrupción, pero el país no se arregla con marketing o timbreo. No mejoramos al país yendo de puerta en puerta ofreciendo la Biblia de Cambiemos que cada vez es menos evangelizadora si es que no se sanciona a quien corresponde.

Marketing (Durán Barba) contra política (Carrió). He allí el dilema.

Se recuperaría la credibilidad si se hubiese sancionado a los culpables, eso a su vez, hubiese facilitado la recuperación económica. Ahora estamos en el Purgatorio y con los rezos interesados del Papa ¿iremos al infierno?

Con Julio De Vido regresó el debate sobre los fueros… fueros que protegen a los funcionarios de persecuciones políticas, y que fueron mudando de tal modo que hoy les dan inmunidad sobre delitos que nada tienen que ver con el sano ejercicio de sus funciones. El mal uso de esta herramienta civil hace casi necesaria su anulación, cuando en realidad, solo debería ser utilizada correctamente. Pero eso es algo que una parte de nuestros políticos se niegan a hacer.     

Omar López Mato 
Médico y escritor 
Su último libro es FIERITA - Una historia de la marginalidad  
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Gentileza de www.olmoediciones.com para 

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