Ricardo Kirschbaum

Agustín Rossi, que fue derrotado en Santa Fe, sería el reemplazante de Wado de Pedro como ministro del Interior. Cristina Kirchner tocó retirada para preservar su fuerza porque advierte que el tiempo por venir solo le provocará decepciones.

Los resultados de las PASO 2021 plantean dos crisis simultáneas: en el Gobierno y en la coalición que le dio vida. Tiene responsables y consecuencias concretas.

Los resultados de la gran encuesta de hoy pueden influir en la profundidad de los cambios del Gobierno. Si maneja la recomposición o si le intervienen el Gobierno.

Si el kirchnerismo no gana las próximas elecciones en la Provincia, avanzará la radicalización.

 

Carlos Rosenkrantz preside el máximo tribunal hasta el 1º de octubre. La disputa por el cargo. 

 

La irrupción pública de Cristina instruyendo a Fernández fue innecesariamente humillante.

 

Este grave error del Presidente no fue el primero, pero sí el de mayor repercusión y alcance popular.

 

El doble desafío post electoral para el Presidente. Y todos los votos que recoge el jefe de Gobierno porteño.

La propuesta mexicana es, paradójicamente, parecida al ALCA que se rechazó en tiempos de Néstor y Chávez

La vicepresidenta trata de desentenderse de la coyuntura económica, social y sanitaria.

La apuesta a la vacunación de urgencia es difícil que tape la cifra atroz de muertos.

El ex presidente no está ganando la discusión interna en el PRO.

La vicepresidenta no está satisfecha con el gobierno del que es parte y se le nota, por lo cual no confía ya en la habilidad política de quienes eligió, y entonces asume la carga de la campaña con la compañía de Kicillof.

Con Manes, el radicalismo quiere ser considerado en el reparto grande

Las encuestas cantan malos números para el oficialismo en distritos electorales importantes y ahora se agregan síntomas preocupantes en la Provincia, donde se librará la batalla principal.

No es ya una novedad que Larreta sigue firme en plan de candidato para 2023. No le sobran alternativas: no puede ir de nuevo por la Ciudad. Está bien posicionado por él mismo y porque el gobierno lo convirtió en candidato y en víctima. También, porque Macri mantiene la incógnita con la atendible razón de que 2023 está lejos, las legislativas cerca y su resultado es una incógnita aún mayor.

 

Es el match estelar que está comenzando en un espacio que no ha vivido estas tensiones pero que de ahora en más deberá acostumbrarse a convivir con ellas. 

Espera que Washington lo elija como mediador en el caso de Venezuela, que lo ayude con el FMI y que le done vacunas. Una cara de una política en la que Cristina Kirchner no se refleja.

La prohibición de exportar carne ha sido el último episodio en el que se impuso la posición de Kicillof.

 

Al jefe de Gabinete lo responsabilizan ahora por desatar la crisis en la que un ministro y un Presidente no pudieron remover a un subsecretario.

El desafío del Ministro es evidente: ratifica que tratará de hacer lo que Basualdo y su facción se niegan.

Sosteniendo la bandera de la educación, el jefe porteño suma votos. El oficialismo no ve un panorama tan claro en la Provincia donde el ex ministro de Cristina ya juega su propio partido.

Buscan polarizar la elección para que lo que se discuta en las legislativas no sea la inflación, la pobreza o los problemas de vacunación. La prueba que afronta el jefe porteño.

La preocupación americana es China y su influencia en la región.

Se trata de la más potente y obscena evidencia de la crisis argentina. La dinámica política no la reconoce. El papel de Martín Soria y el juego de Martín Guzmán.

Fernández tiene un espacio reducido de maniobra. Ahora está empeñado en tumbar a Berni.

Lo que está en juego es la cruda relación de poder interno en el oficialismo, no la idoneidad de Berni o Frederic.

La caída de Losardo es una consecuencia de la pérdida de autoridad, algo que ya se convirtió en tendencia.

El Presidente se ha puesto en sintonía con las necesidades de su principal aliada para convertir al Poder Judicial en su archienemigo.

El Presidente no quería abrir una paritaria con Cristina Kirchner sobre el reemplazo de Ginés. 

La vacunación es un tema demasiado sensible y grave como para que la sociedad tolere maniobras como éstas.

Con la elección en la mira, el Gobierno apunta a recuperar a votantes que se han alejado decepcionados. La oposición, ensaya candidaturas.

El plan de vacunación es clave, tanto como la necesidad de controlar los precios. Una apuesta por la clase media desencantada con Cristina moderada y un plan de Massa por Ganancias.

La idea de nombrar a un jefe y ponerle a un segundo que no le responda es operativamente pésima en todos los casos.

El plan de aumentar los miembros del Máximo Tribunal puede haber resucitado, aunque en la Casa Rosada se nieguen esas intenciones.

Se está produciendo lo que se preveía: el ejercicio del veto vicepresidencial, algo inédito. 

La carta ya famosa de Cristina - la de los funcionarios que no funcionan- ahora es superada por el ruido ensordecedor entre los Fernández.

En su afán de confundir la realidad con sus deseos, los funcionarios argentinos parecen creer que Biden es un socialdemócrata, lo mismo que dicen los seguidores de Trump pero con otro sentido.

En la lista de los que están en capilla figuran, entre otros, Luis Basterra, de Agricultura, y Matías Kulfas, de Producción.

Bajar la brecha entre los dólares era una necesidad y Guzmán lo está logrando. Y consiguió una tregua.

Todos los ministros apuntados por Cristina han sido convocados por Alberto o aportados por Massa.

Sobre Roberto Lavagna hay versiones, pero no hay señales firmes del ex ministro: tiene condiciones y Cristina tendría reparos.

La reaparición de Mauricio Macri ha sido acrítica con sus errores y funcional a la visión binaria que domina la política.

El voto condenando la violación de derechos humanos en Venezuela tuvo réditos para Fernández. Para Washington, quedó claro que es lo que la Casa Rosada piensa.

El pase de Sergio Massa a la jefatura de Gabinete, según los rumores, dejaría al Congreso en manos de Cristina y Máximo Kirchner.

La extrema necesidad disparó decisiones y las decisiones fueron para el sector que rápidamente puede atenuar la aguda anemia de dólares. La parábola es también ilustrativa: de la frustrada expropiación a Vicentin, complejo al que iban a convertir en testigo para controlar el mercado, a este acuerdo con sectores del campo, principalmente empresas aceiteras, hubo un trecho en el que la ideología cedió a la realidad.

Esa necesidad es la que empujó a tocar los aranceles de exportación, símbolo de una pelea en la que ni Cristina ni el kirchnerismo enterraron el hacha de guerra. Y el campo, tampoco.

Terminado el acuerdo con los bonistas, que ha pasado sin mucha gloria, todos parecen coincidir en que se necesita un plan, del que Alberto Fernández se jactó de no tener. Ese plan saldrá de la negociación con el FMI. Antes, habrá medidas para contener, si se puede, la crisis económica y social.

Como en aquella película, “Plata dulce”, que marcó toda una época, uno de los protagonistas visita al otro que está preso. Oyen tronar. Llueve. Y la conclusión: Dios es argentino, otra vez la cosecha nos va a salvar. Ya que se esté pensando en el campo es o puede ser un cambio grande que hasta parece un plancito.

La apuesta apunta ahora al Complejo Agroindustrial Argentino, que no es la Mesa de Enlace. Ahí pisan fuerte los aceiteros. Deheza, por ejemplo. Que es decir también Acevedo, el de la Unión Industrial. El anzuelo es la rebaja de retenciones para que liquiden y aumente la oferta de dólares. De paso, para que se preparen bien para la próxima temporada.

La Cancillería fue modelando esta apuesta. Solá conoce de campo y de su potencia. Quiere que su gestión, si trasciende por algo, sea por el aumento del comercio exterior. Propuso en Olivos una carnada más apetecible para el campo: 6 puntos de rebaja de retenciones el primer mes, luego 4, y al final, 2. Alineó a Pesce, el del Central, a Kulfas, y a Beliz. Guzmán objetó. Laudó Fernández y de esa gata parida salió la rebaja de 3 puntos.

El cliente está. Es China. Fernández mostró su diálogo con Xi Jinping. Contado así, parece algo posible. Pero lo posible se construye sobre confianza y ese insumo imprescindible no sobra si Fernández en cada reunión con empresarios tiene que decir que es él quien gobierna, no Cristina. Eso alimenta el desgaste, que obligó a otra herejía para los K, acelerar el ritmo devaluatorio, que Pesce prefiere llamar volatilidad.

Para que el gobierno de Fernández pueda levantar cabeza necesita acertar en la economía. Darle a la sociedad desconcertada y abrumada por la pandemia y el brutal impacto de la cuarentena alguna certidumbre.

El 10 de diciembre este gobierno cumplirá un año. Ese puede ser el momento de volver al contrato de moderación que Fernández firmó en su discurso inicial.

Y también sea el tiempo de una reestructuración en el que los cambios incluyan a Sergio Massa como jefe de gabinete, como ya comentan de viva voz varios gobernadores y empresarios. También, dicen, Cristina y Máximo, que quedarían dominando ambas Cámaras.

Ricardo Kirschbaum

La herramienta electoral que fue eficiente para ganar está mostrando ya con claridad que no sirve para gobernar.

Un elemento central ya se ha devaluado y es la credibilidad del gobierno. Sin recrear la confianza, poco se puede hacer.

El jefe de Gobierno estaba avisado de que vendrían por los recursos de la Ciudad. Lo habían dicho Cristina, Máximo y Alberto.

 

El proyecto de Presupuesto será clave para saber si habrá ajuste o no en el programa que se negociará con el Fondo.

 

Parrilli, es decir, Cristina, hizo la provocación cuando ya se sabía de señales de Olivos más conciliatorias con la oposición.

 

Página 1 de 3

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…