Hablemos de Historia


 

El general, con su verborragia incontinente decía que él había visto malos que se habían vuelto buenos (habría que conocer los mecanismos de tal conversión), “pero jamás vio un bruto volverse inteligente”.

 

Ya que la historia la ha juzgado (afirmación temeraria, porque la reelección no es un juicio de la historia, sino de un grupo de ciudadanos que vota inspirado en temas circunstanciales), que sea Dios y la Patria quienes demanden a la vicepresidente los ilícitos que ha cometido.

 

 

A pesar de nuestros esfuerzos, de una lucha desesperada por no retornar al pasado, la loba ha vuelto y está al acecho.

 

Lunes 28 de octubre. Más de la mitad de los argentinos experimentamos una zozobra semejante a la que nuestros ancestros sufrieron después de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, o cuando las tropas de López y Ramírez entraron triunfales a Buenos Aires, después de derrotar a las tropas de Rondeau. Todos sabían que el país iba a la anarquía.

 

 

Cuando el mismo Diosdado Cabello advierte que lo que está pasando casi al mismo tiempo en Perú, Chile, Ecuador, Argentina y Honduras “no es una brisita, sino el comienzo de un huracán”, no nos conviene escudarnos en la comodidad de una teoría conspirativa, sino, por lo menos, calzarnos las botas de lluvia. Bien visto lo de Diosdado no es una advertencia, es una declaración de guerra.

 

“Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.
-Mateos 22: 15-21

 

 

Nos toca un revival de los ’70. Como nunca aprendimos nada de nuestros errores, estamos obligados a repetirlos, casi con precisión matemática.

 

 

Tuve la oportunidad de conocer al Dr. César Vidal hace varios años, cuando vino a presentarnos su libro sobre la revolución rusa. Doctor en historia, teología y derecho, ha escrito numerosos textos, donde expone su pensamiento y sus conocimientos con claridad meridiana.

 

El día que el Tío asumió la presidencia con los votos prestados.

 

 

En todos los tiempos hubo conversos, hipócritas y traidores, parte ineludible de la condición humana. Los tiempos procelosos, constituyen el momento necesario para generar estos individuos que radicalizan sus discursos, y buscan la forma de lograr “consenso popular”, para mostrar su ferviente adhesión a causas que hasta ayer nomás, le eran ajenas.

 

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