Lunes, 12 Julio 2021 11:24

Dólar: desde cupos e impuestos por atesorar hasta límites al “contado con liqui”, las medidas del Gobierno para frenar la presión cambiaria - Por Paula López

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El cepo reforzado para los inversores que buscan sacar divisas al exterior es la última restricción que puso en marcha la gestión de Alberto Fernández para contener a la escalada de los dólares paralelos, esta vez en la previa electoral. Expectativa por cómo será el arranque del mercado hoy. 

La atención estaba en otro lado en este fin de semana largo: en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro cobijaba una final de la Copa América entre Brasil y la Argentina, que finalmente salió victoriosa tras 28 años de títulos frustrados. Fue justo en ese momento, en el que el Gobierno salió a redoblar el cepo al dólar, esta vez sobre la opción como “contado con liquidación”. 

Con los nuevos límites, la Casa Rosada apunta a una vez más a reducir la brecha cambiaria (que el jueves llegó a 81,26% entre el paralelo y el mayorista), la misma que lo tuvo contra el arco en octubre pasado, con el blue en torno a $200 y una distancia de 120% contra el oficial.

Forma parte de la estrategia que comenzó a implementar a fines de junio cuando el dólar blue se disparó a los mayores valores desde octubre pasado, a $175. Ahí las alarmas sonaron en la Casa Rosada y se definió intervenir los mercados financieros para calmar al paralelo.

El objetivo pasa por mantener el dólar calmo al menos hasta las elecciones, no solo para desactivar el fantasma recurrente de la devaluación del peso, sino también para minimizar un casi seguro traslado a precios, que derivaría en una nueva escalada de la inflación, cuya contención es otra de las apuestas oficiales hacia noviembre.

Pero en estas últimas dos semanas, la presión dolarizadora que suele acompañar en la Argentina los procesos prelectorales no cesó y el blue volvió a máximos en lo que va del año.

Se evidenció con las fuertes oscilaciones diarias de las opciones financieras (el CCL y el MEP), que arrancaban las jornadas con fuertes subas para superar los $ 170 y terminaban recortando esas ganancias a fuerza de intervención del Banco Central (a través de venta de bonos) y el consiguiente a consiguiente pérdida de reservas.

Si bien la autoridad monetaria logró un “colchón” de compras de US$6500 millones en el primer semestre, los economistas alertaban que la presión sobre las divisas paralelas lo obligarían a resignar buena parte de esos dólares en las intervenciones para contener la brecha.



Todo en medio de un cronograma ajustado con el primer vencimiento de los bonos reestructurados con los acreedores privados de 2020 y sin acuerdo a la vista con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita reprogramar los inminentes pagos de capital.

Así, tras intentar una autoregulación de los agentes financieros, este fin de semana, el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores (CNV) aplicaron un nuevo torniquete cambiario para frenar el contado con liqui.

Esa cotización es un tipo de cambio implícito que se desprende de la operación de comprar títulos en pesos, venderlos en dólares y que se pueden depositar en el exterior. Lo utilizan mayoritariamente las empresas. Tiene similar operatoria el dólar MEP o Bolsa, con la diferencia de que éste opera en el ámbito local y donde pueden ingresar con más facilidad los minoristas.

El CCL o cable, como lo conocen en el mundo financiero, acumula un alza de 19,2% en lo que va del año, 5 puntos más que la divisa mayorista (utilizada en el comercio exterior) y 6 puntos porcentuales por encima de lo que suma desde enero el dólar minorista del Banco Nación.

El BCRA que maneja Miguel Pesce estableció, entonces, nuevas limitaciones para grupos empresarios que operan con el contado con liqui y a la vez demandan acceso al dólar oficial (a través del mercado único y libre de cambios -MULC). La comunicación A7327, de este sábado 10, eliminó la posibilidad de que un holding utilice una CUIT para operar CCL y una empresa del mismo grupo, con otra CUIT, vaya al MULC.

En paralelo, la CNV que lidera Adrián Cosentino, definió una suba del tiempo de permanencia (parking) para las operaciones de canje entre el dólar MEP y el CCL, a la vez que limitó la operatoria semanal por cliente a 50.000 bonos nominales para el mercado local y otra cantidad similar para el contado con liqui. La medida se oficializó con la resolución 895 publicada este lunes en el Boletín Oficial.

 

Las etapas del cepo al dólar en el gobierno de Alberto Fernández 

“No es la primera vez que utiliza esta estrategia, que no dio buenos resultados en el pasado”, comenta Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina, a Tn.com.ar para quien el Gobierno eligió el castigo al que opta por dolarizarse de las alternativas que podía elegir (la otra era premiar al que ahorre en pesos).

En los 18 meses de gestión del Frente de Todos, el cepo cambiario se reforzó en otras dos oportunidades. La primera fue apenas Alberto Fernández desembarcó en la Casa Rosada.

Con el cupo de US$200 mensuales por persona vigente desde septiembre de 2019, el entonces flamante gobierno apeló al Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS) para desacelentar el acceso al mercado de divisas dado que encarece por cinco años la compra para atesoramiento, servicios o bienes adquiridos con moneda extranjera.

En ese momento, reseña Rajnerman, la brecha cambiaria entre el paralelo y el oficial se ubicaba en torno al 30%, por lo que la distancia se borró con el impuesto “de emergencia”.

El año pasado, cuando arrancó la pandemia, la Argentina recurrió a la emisión monetaria para sostener una fuerte alza del gasto público destinado a la emergencia sanitaria por el coronavirus y atenuar la crisis económica derivada (con el ATP y el IFE a la cabeza). Esa emisión se empezó a trasladar al dólar paralelo, que llegó a tocar $195 el 23 de octubre.

La disparada del blue se produjo poco más de un mes después de un nuevo torniquete cambiario: al impuesto PAIS se sumó una retención de 35% como adelanto del impuesto a las Ganancias, que pagan todos quienes compren billetes o consuman en servicios en el exterior.

También se fijaron una decena de restricciones para acceder al que el cupo de US$200, que hundieron la demanda minorista, y se estableció que los servicios (como puede ser el gasto en plataformas de streaming) o compras en el exterior se descuentan de ese monto mensual.

Además de un acceso a cuentagotas a los importadores; se impusieron plazos de permanencia en el MEP o el CCL mayores, luego flexibilizados en parte; límites para poder operar en los mercados financieros y el MULC en simultáneo, a la vez que se apuntó a las empresas para que reestructuraran sus deudas en el exterior.

En esas condiciones, el dólar blue se disparó hacia fines de octubre, cuando la brecha llegó a 120%. Allí, el ministro de Economía, Martín Guzmán, resolvió un cambio de estrategia y logró desactivar las presiones.

Fue con menores adelantos del BCRA al Tesoro, menor emisión monetaria y un fuerte control al gasto público que, sumados a los superprecios de la soja, permitió casi seis meses de paz cambiaria.

Ahora, con la escasez de divisas frescas del agro (por menores precios internacionales y el fin de la campaña gruesa) y la incertidumbre electoral se renovaron las presiones dolarizadora, en medio de un alza del gasto que se calcula en $500.000 millones en los próximos meses.

 

La suba en el gasto público fue confirmada tanto por Guzmán como por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero en su exposición en el Congreso.

“La mayor suba del gasto y el mayor nivel de actividad fuerzan los mayores controles, que aparecen como más livianos que los de septiembre-octubre pasados, pero que son una herramienta que no les dio buenos resultados” completó Rajnerman.

Paula López

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