Carlos Mira

El presidente Macri debe entender que lo único que no tiene es tiempo, de modo que sería interesante que empezara a tener algunos gestos que denoten ser más expeditivo y enérgico en sus decisiones, en el encare de los temas y hasta en su lenguaje corporal.

 

La denuncia del fiscal Alberto Nisman, que mandaba iniciar una investigación para ver si era correcta su tesis de que la ex presidente Fernández y el ex canciller Timerman lideraron una banda integrada a su vez por otras personas adherentes al gobierno K para encubrir a los asesinos de la AMIA, debe ser reabierta.

 

La Sra. Cristina Elisabet Fernández dijo que dolarizó sus activos porque no sabe lo que el gobierno va a hacer con la economía. ¿Perdón?, ¿qué dolarizó sus ahorros en defensa propia porque no sabe lo que un gobierno va a hacer con la economía...?

El fútbol está dando un espectáculo que en gran medida reproduce en chiquito lo que ha ocurrido en la Argentina en general.

 

Por favor, dejemos de repetir como loros que Leandro y Luciana Báez podrían acogerse a los beneficios de declarar como arrepentidos porque eso es un disparate.

En una escena que pareciera salida de una película de suspenso, José López, el hombre más poderoso en la estructura del ministerio de planificación que dirigía Julio de Vido fue detenido en un monasterio abandonado de Gral. Rodríguez mientras intentaba cavar una fosa para ocultar varios bolsos y una valija que contenían millones de dólares, euros, relojes suntuosos y armas de guerra.

Gran parte de las apariciones públicas de los principales funcionarios del gobierno -es especial del presidente, de Marcos Peña y del ministro del interior Rogelio Frigerio- siguen basándose en una carga positiva (es muy evidente en Frigerio, desde el tono y la fuerza que le pone a sus palabras, hasta la convicción que trasmite… Es realmente encomiable) crucial acerca de que estamos en el buen camino y que todo va a mejorar en el segundo semestre y que, a partir de allí, la Argentina –ellos no tienen ninguna duda al respecto- se encaminara a un ciclo positivo de crecimiento, inversiones y mejoramiento de los niveles de vida de todos.

Hace un par de días escribíamos aquí mismo una nota con un título enmarcado entre signos de interrogación: “¿El Papa mala persona?”. Y allí planteábamos a modo de aguijón solo la mera posibilidad de considerar a Jorge Bergoglio mala persona a raíz de las múltiples actitudes que ha tenido institucional y personalmente para con el presidente Macri.

El sincericida Fernando “Chino” Navarro admitió que la apuesta de ellos es “al conflicto en la calle”; a que todos los días bombos y más bombos (no explicó si el plan contempla reemplazar en algún momento los bombos por las bombas) le hagan la vida imposible al gobierno de Cambiemos. Es lo que saben, es a lo que se dedican, lo único que han hecho toda la vida: quilombo. De aportar una idea de buena fe, limpia y de trabajar, ni hablemos.

La Sra. de Carlotto dijo que están preocupados por la violación de “otros derechos humanos en la Argentina”.

 

No hay dudas de que el peronismo ha ingresado en su típica etapa de “animus jodendi”, es decir esa instancia en donde pone en marcha toda su capacidad de joder a la gente con el objetivo de esmerilar la paciencia de todos para que ese estado de ánimo impacte en la percepción general frente al gobierno y en la opinión que todos se van formando de él.

 

En la Argentina, si los sindicatos hubieran existido en la época en que Thomas Alba Edison inventó la lamparilla incandescente, la luz eléctrica jamás hubiera llegado al país, porque esos eternos defensores del status quo hubieran salido a defender los puestos de trabajo en las fábricas de velas.

 

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