Sábado, 28 Marzo 2020 21:00

Coronavirus: entra en zona de riesgo económico el modelo del aislamiento - Por Daniel Fernández Canedo

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La caída de la actividad y la imposibilidad de trabajar generan tensiones. ¿Y la propuesta de la deuda?

 

"Ya está claro que estamos en una recesión igual o peor a la de 2009" afirmó Kristalina Georgieva, titular del Fondo Monetario, abriendo con esa opinión la puerta para un dato elocuente: ya son 80 los países que le pidieron asistencia al organismo para enfrentar la crisis del Coronavirus.

De aquella crisis, generada por la caída generalizada del pago de las hipotecas, el mundo salió relativamente rápido.De ésta, desatada por un virus desconocido hasta ahora y que está poniendo en jaque a los sistemas de salud del planeta, nadie formula pronósticos consistentes sobre su finalización.

El dilema mundial, resumido en cuidar la salud o la economía, basado en la política de aislamiento que parece ser la viable en este momento hunde a la actividad económica. Y los gobiernos, en general, han optado por una directriz: aislar a la población y usar cuantiosos fondos fiscales y emisión de dinero en el intento de compensar la caída del consumo y las actividades paralizadas.

En el Económico de Clarín, el economista Rodrigo Álvarez pone foco sobre un punto sensible: ¨los sectores alcanzados por la cuarentena emplean 65% del total de los trabajadores sobre un universo de 19 millones".

A pesar de los esfuerzos del gobierno por asistir a los sectores más desprotegidos, y el posible efecto de esa inyección de fondos sobre el consumo, los pronósticos de caída de la actividad para el año se pronuncian día a día.

Las compras de la población de concentran en alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad. El aislamiento se traduce en conductas atendibles de acaparamiento por parte de los que pueden y sienten más temor.

En lo operativo, la actividad entra en días más agitados. El pago de $10.000 para monotributistas, que alcanza también a trabajadores en negro, prevé alcanzar a 3,5 millones de beneficiarios, pero con el punto sensible de que hay un millón de esas personas que no tienen cuentas bancarias para las que la ANSeS, el Banco Central y los bancos privados delinearon el cobro en "punto cajero" para que cobren con un código. El riesgo de aglomeraciones ya se vivió el viernes antes muchos cajeros automáticos.

La crisis del Coronavirus estresa también a todos los sistemas y esta semana entre pagos de sueldos y asistencia social tendrán una prueba de fuego junto con el retorno, se presume, de las compensaciones bancarias a pleno.

Por otra parte, el 31 será un día clave en materia de señales al mercado respecto del tema deuda. Ese día el Tesoro debe pagar US$200 millones por servicios de bonos Par y los operadores creen que ese podría ser el último pago antes de que el Gobierno le presente el plan de canje de deuda a los bonistas.

¿Por qué el último pago? Especulan con que en abril vencen US$715 millones y que en mayo los pagos previstos alcanzan al Bonar 24: US$1435 millones, una cifra elevada para la situación de las finanzas públicas en este momento.

La propuesta a los bonistas se demora, los bonos siguieron cayendo en los últimos días y las versiones sobre que sería más agresiva al calor de la pandemia reavivaron el fantasma del default. ¿Sólo para una parte de la deuda?

Con los bonos argentinos en torno a 25% de paridad la tentación para los fondos buitres que compran para litigar es muy grande. Pero el mundo también se volvió incierto para ellos.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, mantiene su política de hermetismo con la única excepción de decir que el canje de deuda con los acreedores deberá ser "sustentable" para permitir un poco de oxígeno para la actividad económica y dejar trascender un endurecimiento en la propuesta incluso, antes del coronavirus.

Hasta la semana pasada las versiones indicaban que el gobierno buscaría simultáneamente una prolongación de los plazos a 12-15 años. Un cupón de 3%anual y cuatro años sin pago algunos. Por esos días, los operadores financieros consideraban que sería difícil que los acreedores aceptaran pero, también, para ellos la pandemia juega un rol.

La crisis del coronavirus cambió el accionar del planeta y puso a prueba a la dirigencia global. Tal vez, en cuatro meses, el pico de la crisis haya quedado atrás, pero los costos económicos no tienen plazo.

Daniel Fernández Canedo

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