Sábado, 20 Junio 2020 21:00

Guzmán cambia la propuesta: Deuda: el acuerdo más cerca con un pago atado a la baja del riesgo país - Por Daniel Fernández Canedo

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El gobierno avanzó con un grupo de bonistas. Aumentó la oferta y negocia un bono ligado a la mejora financiera del país

 

Desde que asumió, Alberto Fernández puso a la deuda con los acreedores privados como el principal desafío económico por resolver. Y es por eso que los operadores financieros apuestan a que el Gobierno evitará firmar la novena cesación de pagos total del Estado argentino.

El 22 de abril el ministro Martín Guzmán presentó la propuesta formal a los tenedores de bonos con legislación extranjera por US$66.238 millones que contemplaba no pagar intereses por tres años, una pequeña quita de capital y un recorte de intereses a lo largo de los años por US$41.500 millones.

Aquella propuesta, que arrancaba con un valor presente neto de los títulos del orden de los US$39 por cada lámina de US$100, fue rechazada de raíz por parte de los acreedores a punto tal que el Gobierno nunca difundió el porcentaje de adhesión por lo bajo que resultó.

Desde abril para acá el Gobierno fue subiendo de US$39 a US$50 el valor propuesto para los bonos (cada dólar agregado serían unos US$1.300 millones adicionales) y se sumó la posibilidad de un pago en efectivo ligado a la baja del riesgo país, dejando de lado un bono atado a exportaciones de granos o al PBI (como el de 2005) a modo de compensación por los años que el Gobierno intentará no pagar intereses que, según las versiones, serían dos y no tres.

Del otro lado, los acreedores (tres grupos de bonistas con intereses distintos) fueron bajando sus pretensiones originales hasta llegar en estos días a marcar la mayor distancia el fondo BlackRock en US$56,50, desde donde, según dejan trascender, no estarían dispuestos a ceder.

La negociación sigue y el Gobierno,mientras tanto, dejó de lado la posibilidad de presentar una nueva propuesta ante la comisión de EE.UU. que actúa como garante de los canjes de deuda (Security Exchange Commission, SEC) al solicitar más tiempo para negociar con un grupo importante de bonistas que lo alejaría de caer en un default total.

Los mercados apostaron el viernes fuerte a favor del acuerdo con subas de 8% en la Bolsa y de 6% en promedio en los bonos dejando atrás la caída por los golpes de la posible expropiación de Vicentin y la partida de LAN de la Argentina. Los operadores leyeron que el Alberto Fernández desistía de presentar una nueva propuesta en la SEC apostando a conseguir una "masa crítica" mínima de adhesión en las conversaciones cara a cara o mejor dicho, zoom a zoom.

Dentro y fuera del gobierno se comenta que, a esta altura, Martín Guzmán intentará con mayor intensidad "armar un caso deudor de buena fe" que buscar la solución total del problema, ya que descuenta que quedarán bonistas fuera del posible acuerdo.

De la mano del FMI y de los acreedores más amigables, el Gobierno podría estirar al máximo la oferta (¿hasta 54 o 55 dólares sumando propuesta y "endulzantes"?) para dejar sentado que cumplió sus compromisos durante el primer cuatrimestre y desde ahí jugar su suerte a un nivel de adhesión del orden del 50% de la deuda en cuestión.

Si de los US$66.000 millones Guzmán lograra un acuerdo por la mitad y a eso se sumará a la reprogramación de la deuda con legislación local, el Gobierno podría "vender" haber obtenido un 75% de adhesión para renegociar US$130.000 millones de deuda privada total.

Tal vez podría esgrimir que ese nivel de adhesión, aunque con cosmética, resultaría mayor que el 66% de los tiempos de Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen. ¿Piensa así la política? La imaginación es bien abundante en los dirigentes.

Presentando la nueva propuesta o abriendo otro período de negociación, lo concreto es que el tiempo para definir se termina. Despejar algunas dudas clave resulta indispensable para pensar en que la Argentina puede dejar atrás la fatiga de estancamiento en la que se encuentra después de nueve años de no crecer.

"El acceso al financiamiento en moneda extranjera al sector privado es clave para muchas actividades y para la inversión. La falta de resolución de la reestructuración de la deuda agregaría más restricciones a la economía", sostiene el último informe de Quantum, la consultora de Daniel Marx, un economista experto en negociación de deuda que, en varias oportunidades a lo largo de los años, debe de haber repetido el párrafo para alertar sobre la pérdida de oportunidades del país.

Daniel Fernández Canedo

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