Miércoles, 28 Octubre 2020 12:39

Dólar: el sartenazo de Cristina Kirchner sobre la Argentina bimonetaria - Por Daniel Fernández Canedo

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La vicepresidenta sostuvo que tener dos monedas es el principal problema económico. La venta de bonos para bajar al dólar es un juego riesgoso.

En su carta "27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas" la vicepresidenta Cristina Kirchner marcó un giro importante en la visión del oficialismo sobre el problema "más grave que tiene nuestro país": la economía bimonetaria.

Al hacer foco en la cuestión del dólar y las tensiones que le viene generando al presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta afirmó: "El problema de la economía bimonetaria es, sin dudas, el más grave que tiene nuestro país, es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos. económicos, mediáticos y sociales de la Argentina".

Abrió así un andarivel para la gestión de Alberto Fernández a la vez que derrumbó las teorías de muchos funcionarios sobre que el problema del dólar responde sólo a especuladores mal intencionados y anti argentinos que quieren derribar al gobierno.

En un alarde de pragmatismo, fue desgranando que el del problema con el dólar no es ideológico (ni de derecha, ni de izquierda ni de centro) y que tampoco "es una cuestión de clase".

En ese punto agregó que "los dólares los compran tanto los trabajadores para ahorrar o para hacer una diferencia que mejoren el salario, como empresarios para pagar las importaciones necesarias" para la producción.

Sobre ese concepto, sólo Mauricio Macri, de la clase política, se hubiese atrevido a tanto. Para Cristina Kirchner el dólar dejó de ser mala palabra o un concepto digno de evasión o pecado para ser una "realidad y con ella se puede hacer cualquier cosa menos ignorarla"

Para el Gobierno un mensaje fue claro: la economía con dos monedas, una, el peso, para hacer las compras de todos los días y otra, el dólar, para ahorrar y concretar algunas operaciones como las inmobiliarias, no funciona ni puede funcionar sin un acuerdo político amplio.

Otro mensaje es el relacionado con la función de cambiarle los modos al kirchnerismo que le atribuye a la convocatoria de Alberto Fernández y a dejar en claro que: "Si algo tengo claro es que el sistema de decisión en el Poder Ejecutivo hace imposible que no sea el Presidente el que tome las decisiones de gobierno".

Cristina Kirchner muestra su poder, dice que gobierna Alberto Fernández, que con la economía bimonetaria la Argentina no puede crecer y asegura que "continuamos con la restricción externa de esa moneda-o faltan dólares o hay demasiada demanda- a la que se suma una más que evidente extorsión devaluatoria".

La vicepresidenta hace su diagnóstico sobre un tema que mantiene asustados a muchos funcionarios (¿a quienes se habrá referido de funcionarios que no funcionan?, ¿habrá funcionarios del área económica?) y su propuesta es un gran acuerdo nacional después de denostar a la oposición, a los empresarios y a los medios.

¿Será que la vicepresidenta computa que hay cuatro millones de personas interesadas en comprar dólares que sin que puedan hacerlo a precio oficial y que eso pueda traducirse en un argumento en contra del oficialismo en las próximas elecciones?

De hecho, resaltó que en su gobierno se pudieron comprar en el primer cepo hasta US$ 2.500 mensuales y que con Macri la gente sólo pudo acceder en el final a US$ 200.

El dólar juega en la Argentina en todas las canchas e impacta en todos los sectores. Sólo basta reparar en la acción del ministro de Economía, que con diferencia de horas asegura que no habrá devaluación y logró una gran recaudación vendiendo bonos atados a la variación del dólar oficial con el argumento de que así los compradores quedarán a salvo de una…devaluación.

Martín Guzmán puede pensar, entonces, cuanto más exitosa sea la subasta de esos títulos, es que la gente le cree poco respecto a que no habrá devaluación.

En el mercado son más ahora los que apuestan a que Alberto Fernández no devaluará aun cuando creen que el argumento oficial de esperar a abril para que "lleguen los dólares de la soja" para fortalecer las reservas es un tanto naif.

En el Banco Central se escucha decir que las liquidaciones de divisas de los aceiteros "son irregulares" y que la demanda de los importadores para pagar al exterior sube en ascensor. El nivel de las reservas líquidas que tiene Miguel Pesce es un misterio, pero seguro que no abundan.

Este mes se registró una notable baja de las compras por el cupo mensual de US$ 200 y eso disminuyó mucho la presión sobre los dólares contantes y sonantes que le quedan al Central.

En los últimos días esa demanda se redujo a US$ 4 millones diarias que determinará una venta menor a los US$ 200 millones a lo largo de octubre. En agosto esa venta había superado los US$ 800 millones.

Además, el Presidente, reconoció que estaban interviniendo en el mercado para controlar la cotización del dólar "contado con liquidación" que el martes 27 de octubre cerraba en $162,60 con una baja de 1,5%.

El gobierno vendiendo bonos (el AL30 es el nuevo instrumento cambiario) que rinden 17% anual y tirando para abajo a ese costo la tasa de riesgo país juega un partido delicado.

Vende bonos, fuerza el precio a la baja y así aumenta la tasa que paga toda la economía. Son días cambiarios difíciles y no se percibe el fin de las turbulencias.

Daniel Fernández Canedo

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