Domingo, 27 Diciembre 2020 11:31

La economía de 2021: entre el plan de Martín Guzmán y el nuevo-viejo relato de Cristina Kirchner - Por Daniel Fernández Canedo

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Los lineamientos dictados por la Vicepresidenta sobre salarios, tarifas y jubilaciones cambian el panorama de la negociación con el FMI.

El sendero económico para el arranque de 2021 aparecía definido y marcado en un andarivel en el que el Gobierno llegaría a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para conseguir un crédito importante.

Esa "zanahoria" discursiva que les permitía a los operadores del mercado apostar a la calma cambiaria de corto plazo soñando con una recuperación de los precios de los bonos públicos, ingresó en un cono de sombras a partir de órdenes de la Vicepresidenta sobre cómo deberían evolucionar los salarios, las tarifas y las jubilaciones en 2021.

Cristina Kirchner afirmó que el manejo de esas variables debería tener como prioridad el año electoral y la necesidad del Gobierno, por encima de todo, de ganar las elecciones legislativas de octubre.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, tomó nota del nuevo escenario proyectado, que implica un cambio en el esquema que venía proponiendo para 2021 con el objetivo de acceder a un crédito del FMI para despejar los vencimientos de 2022 y 2023 que superan los US$40.000 millones.

Guzmán ya había definido que el dólar oficial era un buen tipo de cambio para garantizar la entrada de divisas de las exportaciones y que, después de haber controlado al mercado en base a prohibiciones, solo quedaba que la divisa subiese mes a mes al ritmo de la inflación.

Respiraba aliviado en el convencimiento de haber evitado un salto cambiario y lo respaldaba en que el déficit fiscal de 2021 marcaría un fuerte descenso después del año de la pandemia apoyado, entre otros ahorros, en la baja de los subsidios para financiar un congelamiento de tarifas que estaba llegando a su fin con 2020.

Aquel escenario se apoyaba en que la suba de las tarifas de luz, gas y transporte bajaría la necesidad de subsidios (estaban previstos unos $800.000 millones para 2021) y en que la nueva fórmula previsional que está aprobando el Congreso reduciría el monto destinado a jubilaciones y pensiones.

Ese "relato económico" de Guzmán con tipo de cambio actualizado, compensación de tarifas y paritarias acordando por debajo de la inflación puede chocar de frente con el "relato" concreto de la Vicepresidenta: "No estoy diciendo nada que no se pueda hacer. Doce años y medio en la República Argentina lo hicimos, y por eso, además de la unidad, volvimos".

¿Qué pasó en aquellos doce años y medio? A grandes rasgos, tuvieron un denominador común: intentar retrasar el dólar y períodos bien largos con las tarifas congeladas.

En el fondo, el diagnóstico de Cristina Kirchner es que la inflación argentina tiene tres determinantes fundamentales, que son el dólar, las tarifas y los aumentos salariales, y poco importan el déficit fiscal o tener que emitir una montaña de pesos al no conseguir otro financiamiento.

Controlando el dólar y las tarifas se controlan también las paritarias y el camino para conseguir votos de los sectores de ingresos fijos se lubrica con cierta facilidad.

Pero la historia económica del país es rica en este tipo de experiencias que fueron marcando el sendero de la decadencia argentina.

Los congelamientos prolongados de tarifas se tradujeron en derrumbes de la producción de petróleo y gas y las limitaciones a las exportaciones de carne diezmaron el stock ganadero. Y esos son solo dos ejemplos de aquella política llevada a cabo por más de 12 años. La Argentina se comió los stocks y quedó claramente debilitada.

En las puertas de 2021 pareciera que, una vez más, el Gobierno intentará alinear las variables en sentido electoral priorizando el consumo de corto plazo y en ese contexto, tal vez, valga la pena resetear decisiones para resguardar los ahorros: ¿dólar o inflación?

Un reciente informe de la consultora Eco Go destacaba las posibilidades de los bonos indexados por CER (coeficiente de estabilización de referencia) ante un posible adelantamiento de la inflación, pero sin dejar de lado los de dólares que ofrecen entre 15% y 16% anual y, para los que confían en un mediano plazo, pueden ser una alternativa mejor.

El Gobierno intentará hacer jugar la economía a su favor en otro año electoral. Una duda es cómo lograría financiar ese nuevo-viejo relato.

Daniel Fernández Canedo

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